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Medio Ambiente Jornadas Forestales de Gran Canaria

Investigan los pinos de Arguineguín por su adaptación al cambio climático

El geógrafo Francisco Javier Afonso realiza un censo de 584 árboles y confirma su mayor resistencia genética

Investigan los pinos de Arguineguín por su adaptación al cambio climático LA PROVINCIA/DLP

Los pinos canarios del Barranco de Arguineguín han llamado la atención de los botánicos desde hace décadas por las precarias condiciones de supervivencia: nacen sobre escaso suelo fértil o directamente colgados de los riscos, viven a poca altura sobre el nivel del mar, aguantan con la mitad de agua que los restantes pinares de la Isla y soportan temperaturas más altas.

Una investigación del geógrafo Francisco Javier Afonso Martín sobre 584 ejemplares de ese pinar, presentada en las XIV Jornadas Forestales de Gran Canaria, ha confirmado su antigüedad y su mayor resistencia en condiciones extremas de calor y falta de lluvia, lo que abre la puerta a nuevas experimentaciones con su material genético para lograr árboles que se adapten al cambio climático.

"La situación más meridional del conjunto de pinos canarios arraigados en El Barranco de Arguineguín, en las condiciones más xéricas para la especie, sobre los sustratos más antiguos de la Isla, hacen suponer que aquella primigenia genética de este fósil viviente del Jurásico haya permanecido casi intacta desde la primera colonización vegetal de esta isla", sostiene Afonso en su trabajo, titulado Inventario y análisis de Pinus canariensis en la cuenca baja del Barranco de Arguineguín.

Además, resalta el geógrafo, "su situación marginal, aislada y de duras condiciones ecológicas en la que perviven, mantienen una alta naturalidad, diversidad y singularidad genética de la población". La escasa altitud "amplía aún más la valencia ecológica de la especie y el potencial forestal de la misma para cubrir mayores superficies 'incultas y arrifales' de la principal especie forestal del Archipiélago en las cotas más inferiores".

Inquietud personal

Afonso confiesa que su investigación "nació de un inquietud personal por conocer estos pinos en profundidad". A sus 23 años, recién graduado en Geografía y Ordenación del Territorio por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, reside en Arguineguín y tiene propiedades en la zona, por lo que su vida ha transcurrido "barranco arriba, barranco abajo".

Los 584 "individuos" de pino canario analizados, cada uno con su ficha, se encuentran en ambas laderas, entre las localidades de El Pinillo y Cercados de Espino. El inventario de Afonso, dirigido por el profesor Agustín Naranjo Cigala, incluyó seis meses de trabajo de campo, desde noviembre de 2015 a abril de 2016, con 40 salidas a la montaña en jornadas de ocho a diez horas. Lo más complicado fue llegar a cada uno de los árboles. "Utilicé dos garrotes, de dos y cuatro metros, y la técnica que me enseñaron los grupos del salto del pastor; no pude acceder a todos, pero en algunos sí pude acercarme a unos 50 metros del tronco para poder rellenar las fichas", comenta Afonso.

Lo más relevante del censo, según el geógrafo, "es que se puede decir que el 50% representa a estados juveniles de la población, lo que significa que hay una regeneración bastante importante de estos pinos, que viven en laderas, riscos, zonas escarpadas y con escasez de recursos, como poco suelo, escasas precipitaciones, mucha insolación y calor", explica.

Las condiciones óptimas de lluvia para el desarrollo de un pinar es de más de 700 milímetros anuales, aunque hay casos en que resisten con 300 milímetros. Los ejemplares dispersos de Arguineguín sobreviven con 160 milímetros. La temperatura adecuada para un pino canario es de 11 a 19 grados, con un óptimo térmico de 13 grados. La media anual en el barranco sureño es de 21 grados.

Respecto al hábitat natural, apunta Afonso, el pino autóctono "vive en cotas variables entre los 300 y los 2.200 metros de altitud, aunque normalmente se distribuye entre los 850 y 1.800 metros, con un óptimo en cotas próximas a los 1.100 metros". El árbol a menor altitud censado en el estudio se encuentra a 123 metros sobre el nivel del mar, muy cerca de la costa.

Una muestra de la resistencia de este pinar es la escasa aparición de clorosis, que amarillea las hojas cuando falla la cadena de nutrientes. "Aparentan mucha vitalidad a pesar de las condiciones y también nos llama la atención que los ejemplares más altos y más longevos están justo en el limite inferior, no en el superior, donde hay más precipitaciones", precisa Afonso.

El inventario también recoge la forma de las copas de los pinos y aparecen más sorpresas. "Lo normal es que presenten una forma cónica, sobre todo en su etapa juvenil, y cuando van cumpliendo los cientos de años toman formas troncocónicas u otras, pero los de Arguineguín tienen bastante irregularidad en sus copas desde que son jóvenes, incluso algunas son redondeadas, todo lo contrario a la forma cónica, o achaparradas", comenta.

El censo de los 584 "individuos" permite profundizar en las investigaciones genéticas para crear pinares más resistentes a las subidas de temperaturas por el cambio climático, algo que ya se hacen los técnicos de Medio Ambiente del Cabildo y del Jardín Canario en la finca de Osorio, en Teror. "La población a menos altitud ya está recogida por ley como fuente semillera y se están injertando con estos pies-padres de Arguineguín para resguardar la genética en estos arbolitos". Al ser genéticamente más fuertes, esos semilleros son idóneos para repoblar tanto las zonas incendiadas de la cumbre como las medianías y zonas bajas de la isla.

Afonso solo ve dos potenciales "peligros" en la conservación de estos pinos: la cercanía del camping de El Pinillo y la presencia de cabras sueltas en Las Camellitas, que devoran los ejemplares jóvenes.

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