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Crisis del coronavirus Los efectos en el mundo rural

La crisis acentúa la necesidad de una farmacia y un cajero en Juan Grande

Los vecinos van desde hace años a Vecindario y Castillo del Romeral para estos servicios, lo que les dificulta la cuarentena

El parque infantil de la plaza de Juan Grande, precintado.

El parque infantil de la plaza de Juan Grande, precintado.

Disponen de un colegio para los niños del barrio y los núcleos poblacionales aledaños, un supermercado, bares y restaurantes, un consultorio médico y hasta un campo de fútbol, pero carecen de una farmacia y un cajero automático. Los vecinos del pueblo de Juan Grande, ubicado en la entrada norte del municipio de San Bartolomé de Tirajana, llevan casi tres años y medio reclamando a las autoridades la apertura de, al menos, un botiquín farmacéutico después de haberse quedado sin este servicio esencial a principios de noviembre de 2016. Desde entonces tienen que desplazarse hasta Castillo del Romeral o Vecindario, una situación que se ha complicado un poco más con la cuarentena para contener el Covid-19.

Tanto la farmacia para comprar medicamentos como el cajero automático para disponer de dinero en efectivo corresponden a dos de las excepciones permitidas para salir de casa durante unos minutos y que se recogen en el decreto por el cual se aprobó el estado de alarma. Sin embargo, mientras que hasta hace solo unos años los vecinos podían realizar estas gestiones andando, ahora tienen que salir del pueblo y recorrer hasta seis kilómetros en el coche, una situación que les obliga a permanecer más tiempo fuera de sus viviendas con el riesgo que conlleva a un posible contagio por coronavirus.

Gran parte de las familias residentes en este barrio tirajanero tienen un coche para poder desplazarse, sin embargo, según han explicado algunos vecinos de la zona, existen personas mayores que viven solas en sus casas y que no pueden salir a comprarlos al formar parte de los denominados grupos de riesgo por su avanzada edad. En total, estos servicios atienden a alrededor de 700 personas que viven entre Juan Grande y los núcleos cercanos como Los Rodeos y la zona alta de El Matorral.

Mudanza

La primera farmacia que comenzó a operar en Juan Grande abrió sus puertas en el año 1983 a iniciativa de Fernando Cabrera; en 1991 el establecimiento se traspasó a José Francisco Rosa, quien la mantuvo abierta al público hasta el 3 de noviembre de 2016, cuando decidió cerrar sus puertas para trasladarse hasta el cercano barrio de Aldea Blanca. Así, la farmacia que llevaba allí más de tres décadas desapareció de repente dejando a los vecinos de Juan Grande sin este necesario servicio que hasta entonces tenían a dos pasos de sus viviendas.

En el caso del cajero automático, el único que existía en el barrio, se encontraba en la gasolinera que se encuentra a la entrada y tras algunas averías la anterior empresa concesionaria del establecimiento decidió retirarlo hace cuatro años y no se ha instalado más. Para ellos, un botiquín que abriese al público unos pocos días a la semana solucionaría bastante su situación.

"Estamos batallando con este asunto porque la farmacéutica de Castillo del Romeral está interesada en abrir aquí un botiquín", explicó Óscar López, presidente de la asociación de vecinos Amurga de Juan Grande, "pero es el Ayuntamiento el que tiene que solicitarlo a Sanidad así que estamos esperando que inicie este procedimiento".

Una afirmación que ha confirmado la concejala de Sanidad, Clara Martel, quien mantuvo una reunión con ellos hace varias semanas. La edil ha señalado que tiene la voluntad de hacer esa solicitud, pero los trabajos se han visto ralentizados por la situación del estado de alarma.

Óscar López ha explicado también que en el caso del cajero han contactado con varias entidades bancarias para mostrarles su preocupación por no disponer de este servicio, pero no han recibido respuesta alguna. No disponen de ningún banco en varios kilómetros a la redonda.

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