Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

San Bartolomé de Tirajana

Pasaporte al futuro

Tidjane, uno de los migrantes que residían en Tunte, visita la villa para sorprender a Lucía

Pasaporte al futuro

Pasaporte al futuro

Si alguien se atreve a decirle a Lucía Jiménez que como vecina ocasional de Tunte es una racista, se equivoca. Y lo hace precisamente porque ella ha sido una de las artífices de la integración en el pueblo de los inmigrantes que fueron llegando al Aula de la Naturaleza de Tunte cuando era centro de acogida y no un espacio para recuperación de la Covid-19.

Su capacidad de entrega a los demás ha permitido que entre ella y muchos de los migrantes naciese una amistad que se ha forjado hasta tal punto que ya se consideran familia. Uno de ellos es Tidjane, un senegalés al que conoció en mayo y al que ahora, con tan solo facilitarle 30 euros, ayudará a sacarse el pasaporte que le llevará hasta Madrid en busca de una nueva vida.

Durante más de tres meses lo ha ayudado a integrarse y a aprender el idioma, hasta que tuvo que marcharse a un centro de Las Palmas de Gran Canaria. Pero a pesar de mantener un contacto permanente con él a través de las nuevas tecnologías, no lo veía desde hacia dos meses, hasta que la semana pasada Tidjane sorprendió a Lucía visitándola en Tunte.

"De repente me dijeron que había un inmigrante en la plaza, me extrañó y me acerqué; estaba con mascarilla pero lo reconocí", explicó ayer Lucía tras la celebración del Pleno extraordinario sobre la situación de los nuevos migrantes que pasan cuarentena en Tunte.

A los migrantes actuales no los conoce porque guardan cuarentena, pero con los anteriores guarda buena relación. Comenzó a acercarse a ellos a través de la música. "Yo iba con el altavoz y lo ponía en la plaza y los invitaba a bailar", recuerda, "mis amigos e incluso algunas personas del pueblo al principio me preguntaban cómo podía acercarme yo sola a ellos; pero es que a mi me encanta ayudar".¡, confiesa esta joven de 15 años.

Poco a poco el pueblo fue sumándose a ayudar a los 80 migrantes que ya fueron trasladados aportando ropa, alimentos y material deportivo. "Yo me llevaba bien con todos, y a Tidjane le enseñé un poco de español, aunque me decía que era difícil; yo estudio francés en el instituto y gracias a eso pude entenderme con ellos".

Tidjane reside ahora en un centro de la capital, pero eso no ha impedido mantener una amistad con la que fuera una de sus ángeles de la guarda en Tunte. "Los echo de menos, son muy buenas personas, me da pena que se fueran", confiesa Lucía.

Compartir el artículo

stats