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Agaete | Aniversario del temporal Delta

El turismo mantiene vivo el recuerdo del Dedo de Dios, pese al olvido de Agaete

La histórica roca mutilada hace 15 años tras sufrir vientos huracanados sigue siendo un reclamo | Las ideas para conservar su simbolismo histórico están sin ejecutarse

El turismo mantiene vivo el recuerdo del Dedo de Dios, pese al olvido de Agaete

El turismo mantiene vivo el recuerdo del Dedo de Dios, pese al olvido de Agaete

Una inesperada tormenta llamada Delta mutilaba el 28 de noviembre de 2005 uno de los símbolos de Agaete y uno de los más representativos de Gran Canaria. Este sábado se cumplieron 15 años de aquella trágica tarde, en la que rachas de viento superiores a los 100 kilómetros por hora tumbaban sobre las seis de la tarde la frágil estructura superior del Dedo de Dios. Poco queda de la original y curiosa roca de basalto desgajado del acantilado, también conocida como Roque Partido, que sigue siendo un atractivo turístico, a pesar de que las 12 propuestas sugeridas por un grupo expertos convocados entonces por el Ayuntamientos para mantener vivo en el tiempo su recuerdo continúan guardadas en un cajón.

Numerosas personas siguen sacando sus móviles y sus cámaras de foto a la entrada del Muelle Viejo para retratar lo que queda del Dedo de Dios, aunque sus referencias se han ido diluyendo para no crear unas falsas expectativas tras desaparecer los 20 últimos metros del dedo índice que le daban su figura característica. Del folleto del Patronato de Turismo de Gran Canaria ha desaparecido su existencia entre los lugares de interés para visitar en el municipio norteño, y solo en la audioguía de la página oficial de Internet recoge que es “uno de los símbolos de la Isla, el Risco Partido o Dedo de Dios, cuyo apéndice cayó por el temporal que azotó la zona en noviembre de 2005”.

Y el Ayuntamiento publica en su información turística que en la playa de Las Nieves es posible “la visión del Dedo de Dios o Roque Partido, formación rocosa desgajada del conjunto, es la visión más característica de este Puerto”.

Las 12 sugerencias incumplidas animaban a crear un observatorio y un monumento

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Eso no impide que su interés para los visitantes sigue vigente. La tienda de artesanía ‘La barca’, de los hermanos García, una de los históricos comercios del pueblo marinero de Las Nieves, expone en sus paredes muchas imágenes en distintos formatos de la vieja roca. Pedro González asegura rodeado de miles de souvenir que los visitantes piden más el retrato tradicional del lugar, que la visión que se tiende hoy en día.

“La imagen antigua del Dedo de Dios es como quien va a un museo: por eso prefieren por lo general a la antigua a la nueva”.

Entre las muchas piezas se pueden encontrar imanes, artesanía en azulejos, postales, y tampoco faltan entre toda una amplia oferta muchas fotos de ambos periodos y hasta alguna pieza en madera con el retrato antiguo y algún almanaque. Es más, el vendedor saca una guía realizada por una empresa privada en la que sobresale entre los puntos de interés de la Isla el Dedo de Dios, por encima de otros atractivos.

En muchos casos, como los imanes, los clientes se llevan hasta las dos imágenes para poder apreciar la comparativa. En este sentido, añade que los extranjeros suelen mostrar una gran curiosidad sobre la historia que envuelve este acontecimiento, que ha marcado al pueblo marinero.

La madre, quien reconoce que cuando se enteró de aquella noticia “se me erizaron los pelos”, coincide en que la pregunta sobre aquella jornada sigue siendo muy escuchada entre sus clientes en el negocio, que conserva en su interior una antigua barca que da nombre a la tienda, y que cumple cuatro generaciones desde que se echó por primera vez a la mar hasta que sirve ahora como atractivo.

El pueblo sigue mostrando recuerdos del antes y el después del huracán de hace 15 años por sus calles. Y en el Muelle Viejo se expone un cartel informativo descolorido en el que se rememora aquel hito histórico.

El poste, situado junto al del anuncio de la Reserva de la Biosfera que se puede ver sobre los acantilados, resume en español (’El Dedo de Dios’), inglés (’The finger of God’) y alemán (’Der Finger Gottes’) su historia. “Desde hace más de 13 millones de años, sin tregua y de una forma constante e implacable, el mar y el viento cincelan, zapan y moldean a su antojo el litoral occidental grancanario. Sin embargo, un fragmento rocoso resiste tenazmente del embate violento continuo y conjunto del mar y el viento. Este testigo solitario del retroceso inexorable del acantilado... es conocido popularmente como Dedo de Dios”. Y añade que “Hito y emblema natural del municipio de Agaete, el Dedo de Dios con anterioridad se llamó Roque Partido, que simula una poderosa mano que con el puño cerrado salvo el dedo índice que señala al cielo, contribuyó a que se popularizara su actual denominación”.

El panel recoge un verso de Sebastián Monzón, junto a imágenes previas y posteriores, relatando los hechos acaecidos aquel 28 de noviembre de 2005 tras sufrir “vientos huracanados”, que “derrocó sin clemencia uno de los monumentos naturales más originales que se proyectaba en el paisaje canario”.

Los visitantes compran más los recuerdos con la vieja imagen que en su estado actual

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Pero no para siempre, añade, porque “la naturaleza no conoce el descanso y en ese preciso instante, mar y viento vuelven a asociarse para, juntos, construir otra formar caprichosa que será contemplada y admirada para siempre”.

En una de las viejas casas de los pescadores se encuentra Agustín González. Mientras repasa el color azul de la fachada remarca que fue la única persona que vio la caída de la parte superior de la roca. “Venía del restaurante Laguete, y cuando cogí la esquina de entrada al Muelle Viejo sentí el golpe en el agua al caer y una polvareda. Sentí una pena tremenda. Ese día hacía mucho viento, pero ¡quién se iba a imaginar lo que iba a pasar!”.

Pese al tiempo transcurrido, “aquí sigue viniendo más gente que al Vaticano preguntando y a ver el Dedo de Dios”, señala simbólicamente. Y relata que aquel suceso le generó un gran malhumor en ese momento.

A su lado, su primo Graciliano Suárez, conocido por Lano, rememora también aquellos momentos, en los que se encontraba en su barca de pesca en el puerto. “Sentí un gran ruido, y al mirar vi mucha tierra. Pero no me enteré de lo que había pasado, porque había tanto viento que se movía mucha tierra y había remolinos. Me enteré al rato, cuando iba por el pantalán y me lo dijeron. Y entonces dije: “entonces fue lo que sentí antes”.

En su pequeña casa permanece una simbólica recreación artesanal del antes y el después de la gran roca, que hizo su amigo Luján un tiempo después con los restos de la piedra que usaban para echar el piso al inmueble.

“Agaete es el Dedo de Dios, y el Dedo de Dios es Agaete”. La alcaldesa, María del Carmen Rosario, resalta la importancia para el municipio de este monumento natural, que forma parte a su entender de los tres grandes hitos de Gran Canaria, junto al Faro de Maspalomas y Roque Nublo. De ahí que siga siendo un punto de visita obligada.

La regidora lamenta que las propuestas aprobadas en su momento por los expertos no se hayan materializado durante estos 15 años, aunque espera rematar el centro cultural cuando la oficina técnica municipal pueda dar salida a los más de 20 proyectos que dice tiene ahora entre manos y busque financiación. De momento, barajan hacer un espectáculo de luces y colores estas navidades, como alternativa para la imposibilidad de realizar actos con gran afluencia de público. Sobre todo, añade, porque el impacto visual de la noche es muy grande en esa zona bajo los acantilados.

Agustín González, la persona que vio caer la piedra, tiene viva la memoria de aquella tarde

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A pesar de todo, María del Carmen Rosario cree que el Dedo de Dios volverá a recuperar parte de su silueta de antaño por su propio proceso natural.

A pesar de que “el Dedo de Dios merece una actuación digna del valor histórico, artístico, paisajístico, geológico, simbólico y sentimental que atesora”, como recogía el documento de aquel comité multidisciplinar de trabajo, de momento, la docena de propuestas recomendadas para mantener vivo el recuerdo de aquel símbolo de Gran Canaria y aquella tragedia natural siguen cogiendo polvo en un cajón, tras el paso de sucesivos gobiernos municipales.

Tras descartarse su reconstrucción, la única propuesta viva vinculada con el Dedo de Dios está a medio hacer. Se trata del complejo cultural diseñado por Pepe Dámaso y situado junto al polideportivo en la salida a Las Palmas, entre el pueblo y Las Nieves, y que debía contar con restos originales. La obra, que surgió antes de la rotura del Dedo, se asemeja a su figura, y contemplaba una sala de exposiciones, una escultura-escalera que debía acoger murales, cafetería, un anfiteatro al aire libre y zona de esparcimiento.

El resto de ideas quedaron en el olvido. Entre ellas, la construcción de un monumento escultórico en la cima del acantilado, “evocando la evolución del monumento natural”; instalar un observatorio al final del dique del puerto de Las Nieves, solicitar al Gobierno Autónomo como Monumento Natural, convocar frecuentes certámenes culturales; incluir en el escudo la forma originaria del Dedo de Dios; estimular las donaciones económicas para todas las iniciativas; constituir la Fundación Dedo de Dios; un concurso de ideas sobre un conjunto escultórico en alguna de las rotondas de la carretera de Las Nieves y “exhortar al pueblo de Agaete y a sus representantes políticos a que afronten las iniciativas sugeridas o las que en definitiva se adopten” sin influencia partidista.

También permanece en el recuerdo la cruz que coronaba la roca, recuperada horas después, y que fue colocada años antes por un alemán tras un accidente en el que murió un hermano y otro estuvo aislado una noche.A la izquierda, un turista sacando una foto del Dedo de Dios esta semana. A la derecha, Pedro González, en la tienda ‘La barca’ con recuerdos del antes y el después del Dedo de Dios. Debajo, el centro cultural sin acabar hace años. Y Gracoiliano ‘Lano’ Suárez, delante de las simbólicas piedras que decoran la pared de la casa, en el Muelle Viejo, |

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