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Tejeda

Tejeda mejora sus paisajes con la recuperación de viñedos

La familia Hernández Briganti proyecta una tercera bodega en el cruce de Cuevas Caídas tras el éxito de los vinos Agala y Peña Rajada

Tejeda mejora sus paisajes con              la recuperación de viñedos  | ANDRÉS CRUZ

Tejeda mejora sus paisajes con la recuperación de viñedos | ANDRÉS CRUZ

El abandono de la agricultura, la sequía y los incendios forestales han cambiado el paisaje de la cuenca de Tejeda, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, y en paralelo desaparecieron las antiguas plantaciones de viñedos, reducidas a algunas parras en las orillas de las fincas. Para cambiar esa tendencia, familias ligadas al municipio y a la cumbre de Gran Canaria han empezado a recuperar esos terrenos y, de paso, a embellecer las laderas del Roque Nublo y las vistas del Bentayga.

Tras el éxito del viticultor Juan Armas y su bodega Bentayga en La Culata, que elabora el premiado vino Agala, y también de la cava Peña Rajada, más modesta y situada en el caserío de El Rincón, una tercera saga familiar relacionada con Tejeda, los Hernández Briganti, también se ha lanzado a la aventura empresarial del vino y ya dispone de unas 10 hectáreas en el cruce de Cuevas Caídas con la idea de crear una tercera bodega del municipio.

El impulsor de este nuevo proyecto vitivinícola es Alfredo Hernández Briganti, quien ha comprado a sus tíos y otros familiares la antigua finca de sus antepasados, unas tierras que en algunos casos llevaban más de cuarenta años abandonadas. “Básicamente estoy tratando de recuperar las parcelas de mi abuelo para plantarlas de viñedos y para ello estoy utilizando el sistema de vasos, como antiguamente, aunque no exactamente igual para poder mecanizarlo después”, explicó ayer el viticultor.

En la nueva viña se están cultivando variedades isleñas, de Gran Canaria, Tenerife o El Hierro, como la listán negra, vijariego blanca o albillo criollo, que además son las uvas que mejor se adaptan a esa zona cumbrera y están acogidas a la Denominación de Origen Protegida (DOP) de la Isla.

Hasta ahora ya se han plantado unas cinco hectáreas de esas vides y la idea de Hernández Briganti, “si todo sale bien”, es crear su propia bodega en el plazo de unos cinco años. En septiembre de este 2021, época de la vendimia, espera coger la primera cosecha de uvas, aunque para disponer de una producción regular que alimente una bodega se necesitan al menos tres años de actividad.

Mientras, venderá las uvas a otros bodegueros o llegará a acuerdos con ellos para empezar a embotellar sus caldos. “Esta zona es interesante porque los hongos de las uvas no proliferan por la sequedad de los veranos y hay una serie de variedades de uva blanca que se da mejor que en otros sitos de la Isla”, apuntó el propietario, quien detalló que también cuenta con la ventaja de poder regar su finca con el agua de los barrancos cercanos y los manantiales de la cumbre.

Hernández Briganti admite que emprende esta aventura un poco por negocio y otro poco por afición a la viticultura, aunque su único contacto anterior con ese mundo es haberse interesado por la actividad de las bodegas cuando vivía en el Monte Lentiscal.

“Mis abuelos y mis bisabuelos ya elaboran vino por estas zonas de Tejeda, pero siempre lo hacían como cultivo marginal de orillas, porque lo importante eran las papas o el millo; se hacía vino, pero en pequeñas cantidades, y, de hecho, en la propia finca había bodegas”, relató.

El viticultor reúne 10 hectáreas para cultivar variedades de listán, vijariego y albillo criollo

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Aparte de rescatar una tradición que puede convertirse en un buen negocio, esta familia también valora la mejoría del paisaje al poner las fincas en producción. “Decidimos recuperar estas tierras porque con el tema de los incendios forestales algo había que hacer con ellas; teníamos también la opción de los almendros, pero lo del vino tiene más recorrido y es algo más concreto que los almendreros”, comentó.

El nuevo viñedo de Hernández Briganti está muy cerca de donde se inició el incendio forestal de 2017, que calcinó el parador de Tejeda y buena parte de la masa vegetal de la cumbre grancanaria , y también estuvo a punto de ser alcanzado de lleno en el gran siniestro del año 2019.

Emprendedores

El alcalde de Tejeda, Francisco Perera, y el concejal de Agricultura, Ezequiel Cárdenes, alabaron la iniciativa de este emprendedor porque, recordaron, la viticultura quedó relegada a las orillas de los terrenos cultivables, lo que en la cumbre denominan “bocados”. La mejora del paisaje es evidente, así como el menor riesgo de ser pasto de las llamas en caso de incendio forestal.

De hecho, las plantaciones de la bodega Bentayga en los alrededores de los localidades de La Culata y Cuevas Caídas son ya una de las mejores imágenes promocionales de Tejeda como uno de los pueblos más bonitos de España. Si prolifera esta nueva bodega, se incrementará de forma sustancial la extensión de viñedos y la producción de caldos blancos y tintos.

La bodega de la familia Armas es una de las más importantes de Gran Canaria y sus vinos Agala han recibido numerosos premios. Situada a 1.290 metros de altura sobre el nivel del mar, dentro de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, dispone de 10,5 hectáreas de viñedos propios en los alrededores y en el vecino municipio de Artenara, entre los 1.050 y los 1.318 metros de altitud y lejos de la contaminación. Se riegan con el manantial de la Mina, existente ya desde el año 1501. La bodega Bentayga tiene una capacidad de producción de 55.000 litros de las variedades blancas y negras de listán y vijariego, según los datos del Consejo Regulador de la DOP de Gran Canaria.

Las viñas junto al Roque Nublo y el Bentayga son ya un reclamo turístico del municipio

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La segunda bodega de Tejeda, Peña Rajada, es más reciente, del año 2.005, y tiene una capacidad de unos 5.000 litros. En sus viñedos propios y ajenos, dispersos también por Tejeda y Artenara, se plantan tres variedades tintas (listán negra, negramol y tintilla) y dos blancas (listán y moscatel). Como en los vinos Agala y los que espera producir Hernández Briganti en pocos años, su peculiaridad es la altitud y el contrastes térmicos de la Cumbre.

Arriba, vista de los terrenos acondicionados para plantar nuevas vides en el cruce de Cuevas Caídas de Tejeda, con el Roque Bentayga al fondo. A la izquierda, Alfredo Hernández Briganti recoge sarmientos en la finca; y parras en los alrededores de la bodega Peña Rajada, en el caserío de El Rincón, en la carretera de Tejeda hacia Artenara. |

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