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Cabildo

Los ríos inversos que suben a Cumbre

El Cabildo invierte diez millones de euros para irrigar las cotas más altas de Gran Canaria

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Proyecto para irrigar las cotas más altas de Gran Canaria La Provincia

Desde mitad del siglo pasado las aguas de medianías y cumbres de Gran Canaria tomaron el camino a costa para abastecer los cultivos de exportación, y la cada vez más creciente industria turística.

Para ello se perforaron pozos, quedando la isla como uno de los territorios más horadados del mundo, se instalaron cientos de kilómetros de tuberías, a cuenta de resecar los cauces, y se tapiaron los cursos naturales del agua con muros de presa trastocando así el sistema natural que durante milenios daba vida al interior.

Fruto de esa monumental extracción los manantiales dejaron de parir, el nivel freático no solo se redujo sino que salinizó sus aguas, y las persistentes sequías hicieron el resto, dejando a los municipios del interior con cada vez más crecientes problemas no solo para el riego sino incluso para el abastecimiento de agua de consumo humano.

Una situación que ya en 2011 propició que el actual grupo de gobierno del Ayuntamiento de Tejeda, como subrayaba ayer su alcalde, Francisco Perera, pusiera este conflicto y su posible resolución en su programa electoral. Y que en el desarrollo del plan de gestión tanto de la Reserva de la Biosfera como en el más reciente del Patrimonio de la Humanidad de Risco Caído contemplara como una de sus premisas básicas la ‘devolución’ de esas aguas al lugar de donde provenían, de tal forma que no solo se fijara población sino que se pueda potenciar la explotación de los terrenos de cultivos perdidos en este proceso.

Con esa premisa, desde el año 2018, el Cabildo de Gran Canaria se encuentra ejecutando un programa hidrológico que, con una inversión de diez millones de euros, trata de revertir la situación con un plan con diferentes actuaciones que pasan por la impulsión de agua desalada y depurada desde la costa; la maximización de los recursos existentes, como depósitos y canalizaciones, dotándolos de nuevas conexiones; y el convenio con las distintas heredades de agua y comunidades de regantes para permutar esas aguas que se quedan en su entorno por las que pueda facilitar el Consejo Insular de Aguas a través de sus desaladoras y depuradoras, de forma que las heredades minimizan a su vez las pérdidas que les ocasiona el transporte de agua a grandes distancias.

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, el consejero del Sector Primario, Miguel Hidalgo y el alcalde de Tejeda, Francisco Perera, presentaban ayer con la vista del Roque Nublo al fondo esta acometida a gran escala que abarca una buena parte del interior del mapa insular, tanto en su vertiente sur como en la del norte en cumbres y medianías, en el que se incluye un excedente de caudales de hasta 700.000 metros cúbicos de agua anuales del futuro sistema de Chira, que serían suficientes por sí solos para abastecer de riesgos y consumo durante dos años.

Según explica Morales, a grandes trazos, la inversión supera los diez millones de inversión y contempla 25 obras hidráulicas, con un total de 2.700.000 euros destinados a conexiones y estanques. Son intervenciones como las tuberías de riego que conectan localidades como Artenara, San Mateo o Tejeda, con puntos destacados como el proyecto de una red de riego que une Juncalillo con Barranco Hondo, en el término municipal de Gáldar.

Los nuevos canales de distribución permitirán disponer del futuro excedente de Chira-Soria

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También destacaba ayer la labor que lleva a cabo el Consejo Insular de Aguas, que ejecuta desde 2018 siete obras por un valor de 1.700.000 euros, entre ellas la recuperación del canal de Tirma, en Artenara, y que gracias al cual se suministra a un punto tan alejado como El Risco, en Agaete.

A eso se añaden los ya citados convenios con las comunidades de regantes o las heredades de aguas, una acción «de mucha importancia», según subraya el presidente de la Corporación, ya que ahora se traslada el agua de las zonas altas a las bajas con las consiguientes mermas. Y evitar su traslado, «permitirá disponer de recursos endógenos mediante permutas, contribuyendo así al desarrollo de esta parte de la isla».

El plan insular también se enfoca a la adquisición de depósitos sobre la cota de los 900 metros, asociados a una red de almacenamientos, mejorando el plan con un cuarto eje centrado en la convocatoria para la compra de recursos hidráulicos, un concepto al que se destina un millón de euros de ese total.

El conjunto se completa con la adquisición de la finca de Los Lavaderos, con su estanque cueva por un monto de 400.000 euros, a los que se añaden otros seis proyectos, en redacción, destinados a plantas de depuración natural tanto en Tejeda como Artenara, que supone otro millón de euros. A todo ello se suma 300.000 metros cúbicos diarios que aportará en su momento el sistema del Salto de Chira, planta que se espera empiece a funcionar a finales de 2016. A esta estrategia también se apunta Tejeda, con dos millones de euros adicionales que aporta el municipio, «para sumar más infraestructuras privadas y públicas», una necesidad de primer orden atendiendo a que en el pasado incendio de 2019 los recursos para apagar los fuegos se habrían agotado de durar 24 horas más la catástrofe, según apuntaba el alcalde Francisco Perera.

Una red, pueblo a pueblo

Las principales obras de este complejo río de curso inverso pasa por la Impulsión desde la presa de Chira hasta Cruz Grande, que ya en funcionamiento. A partir de este segundo punto se encuentra en redacción el proyecto desde allí hasta El Aserrador, Tejeda y Artenara. En el primer municipio ya está adjudicada la red de riego desde Los Hornos a El Aserrador, y en licitación desee El Aserrador al Espinillo, La Solana y el Chorrillo. También se beneficiará de conducciones la red entre El Juncal al Toscón. En Artenara ya está adjudicada desde Las Arbejas hasta Acusa. En Gáldar, se encuentra en redacción de proyecto desde La Gloria a Barranco Hondo de Abajo, El Tablado, El Lomito, El Andén, La Palmita y Los Cabucos. Por último, en San Mateo se contempla otra red para Camaretas, Lechucilla y La Lechuza. | LP/DLP

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