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Agaete

Agaete limita la entrada de animales en los hoteles, restaurantes y playas

La nueva ordenanza municipal prohíbe la cría de palomas en azoteas de núcleos urbanos, y sus dueños sufragarán los daños que causen al posarse en fachadas

Colocación de jaulas para capturar ratas, tras la plaga detectada a comienzos de verano en Agaete. | | LP/DLP

Agaete establece una especial protección sobre las aves migratorias que anidan en determinadas épocas del año en los acantilados de su costa, como es el caso de la gaviota argentea, pardela cenicienta y chica, cernícalo, alcaraván, chocha perdiz, polla de agua y el jilguero. La nueva Ordenanza sobre Bienestar Animal, cuya aprobación está en su recta final, prohíbe los palomares en núcleos urbanos y sanciona a los propietarios de los daños que puedan causar las palomas en las edificaciones; e incitar a los animales a lanzarse contra las personas o vehículos. Además, pone límites a la entrada de animales en hoteles y restaurantes, y su utilización en espectáculos, y prohíbe su presencia en las playas. Las sanciones muy graves alcanzan los 15.025,30 euros.

Agaete se enfrentó al comienzo del verano a una plaga de ratas como consecuencia de que algún vecino se dedicó a alimentar a los gatos callejeros, generándose un problema de salud ambiental en el centro del pueblo, ya que esos comederos atrajeron a los roedores. Para evitar que se repita esta situación, el Ayuntamiento está tramitando su particular normativa para «regular las interrelaciones entre personas y animales domésticos, tanto los de convivencia humana como los destinados a actividades deportivas, recreativas o lúdicas».

Para combatir este problema reciente, establece una serie de pautas sobre alimentación a las colonias felinas y de animales callejeros, estipulando el tipo de comida (pienso seco y agua), emplazamiento (lejos de colegios, viviendas, hospitales, monumentos, o zonas sensibles por razones de salubridad, higiene o paisaje urbano), y se detalla que se «deberá retirar el recipiente de la comida inmediatamente después de que el gato la ingiera».

El municipio fija una especial protección sobre las aves migratorias que anidan en su costa

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La iniciativa fue aprobada inicialmente en el pleno del 21 de septiembre, y se ha sometido ahora a exposición pública para recabar posibles alegaciones. Esta regulación se suma al pacto sobre bienestar animal, firmado por todos los ayuntamientos de la Isla en el mandato pasado. El resultado es que «el Ayuntamiento se compromete a avanzar en sus gestiones y actuaciones hacia la posibilidad de alcanzar cotas de «sacrificio cero».

El documento reserva un capítulo específico para las palomas. «Queda prohibida la instalación de palomares dentro del casco o asentamientos urbanos. Los dueños de palomares instalados en la actualidad comunicarán a la autoridad los datos sobre la fecha de su instalación, número de ejemplares, raza a la que pertenecen y si cuentan en su caso con la licencia o autorización federativa o militar para su instalación y funcionamiento, así como la licencia municipal. En el supuesto de que carezcan de tales licencias, deberán solicitarlas en el plazo de tres meses».

El reglamento detalla que «la limpieza de palomares se efectuará periódicamente, depositándose en recipientes herméticos o en bolsas perfectamente cerradas a disposición del servicio municipal de limpieza como residuo industrial, sin perjuicio de que puedan eliminarlo con medios propios. Los daños que las palomas con dueño conocido produzcan en vuelo o posadas en azoteas, fachadas, etc., serán en todos los casos responsabilidad del propietario o poseedor de las mismas, el cual deberá aportar las medidas oportunas, a fin de eliminar o reducir tales peligros o molestias; ello no obsta para que la autoridad municipal adopte las medidas previstas en las disposiciones generales».

La norma impide el uso de animales en espectáculos, y las parodias en las que se les mate o hiera

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La norma, que consta de 36 artículos, fija en su Disposición Final una «especial protección» a los animales endémicos de las Islas y las aves migratorias que, en determinadas épocas, anidan en los riscos, acantilados y en las costas de Agaete. Entre ellas se nombran a la «paloma bravía y mensajera, gaviota argentea, pardela cenicienta y chica, vencejo unicolor, cernícalo, alcaraván, chocha perdiz, polla de agua, avefría y jilguero (captura en vivo). Otras especies a proteger serán los pájaros originarios o no de las Islas que anidan y habitan en el Municipio, y los reptiles originarios de las Islas».

El Ayuntamiento prohíbe expresamente la venta ambulante de toda clase de animales vivos, conducir suspendidos de las patas a animales vivos, golpearlos con varas y objetos duros, infligirles cualquier daño o cometer actos de crueldad. También de llevarlos atados a vehículos de motor en marcha; situarlos a la intemperie sin la adecuada protección y mantenerlos en instalaciones indebidas higiénico-sanitario; utilizarlos en espectáculos, fiestas y otras actividades que impliquen crueldad o maltrato; incitar a los animales a acometerse unos a otros o a lanzarse contra las personas o vehículos de cualquier clase; venderlos a menores de 18 años y a incapacitados sin permiso familiar.

Así como la cría doméstica de aves de corral, conejos, palomas, cabras y animales análogos, en domicilios particulares urbanos, así como en terrazas, azoteas, patios o solares, y, a su vez, el mantenimiento de bovinos y otros animales de producción láctea en forma de vaquería, dentro del casco urbano del municipio.

«En particular, se impide la utilización de animales en teatros, salas de fiestas, filmaciones o actividades de propaganda que supongan daño, sufrimiento o degradación del animal. Organizar o realizar actos públicos o privados de peleas de animales o parodias en las cuales se mate, hiera o hostilice a los animales», señala respecto a los espectáculos. A su vez, «no está permitido el traslado de animales por medio de transporte público de viajeros».

La ordenanza de animales pone límites a los animales en espacios públicos. Para ello señalaba que «los propietarios de establecimientos públicos de todo tipo, tales como hoteles, pensiones, restaurante, bares, cafeterías y similares, según su criterio, podrán prohibir la entrada y permanencia de animales en sus establecimientos. En todo caso, si se permitiera su permanencia, deberán reunir las condiciones sanitarias y de seguridad para evitar posibles daños o molestias al resto de usuarios». También se impide la presencia de animales en las piscinas públicas y playas.

Las infracciones leves serán multadas de 30,05 a 150,25 euros; las graves, de 150,26 a 1.502,53 euros; y las muy graves, de 1.502,54 a 15.025,30 euros.

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