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San Bartolomé de Tirajana

Mujeres libres a pesar de los muros

La asociación MeSumaría lleva a la prisión de Juan Grande el proyecto RenovArte para ayudar a las internas a adquirir competencias sociales, tecnológicas y emocionales

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El proyecto social RenovArte de la asociación MESumaría con mujeres en la cárcel de Juan Grande Andrés Cruz

Aprender a usar las nuevas tecnologías, enfrentarse a una entrevista de trabajo o a gestionar las emociones. La Asociación MeSumaría ayuda a las mujeres reclusas en Las Palmas II a engancharse a la vida y a adquirir conocimientos para cuando abandonen la cárcel. Y lo hace desde una perspectiva de género, Las mujeres han cambiado; ahora se sienten fuertes y empoderadas, lista para enfrentarse al mundo.

Siete mujeres atentas a una pizarra y fieles a sus ideas debaten sobre el papel de la mujer en la sociedad actual. «Somos iguales y no menos que los hombres», reivindican, al tiempo que muestran su agradecimiento a todas las mujeres del pasado que lucharon para conseguir una sociedad más justa e igualitaria. Y sobre todo recuerdan a aquellas que intentaron dar un paso al frente y murieron injustamente. «No debemos olvidarlas». Tienen como referentes a mujeres como la mexicana Frida Kahlo y a las estadounidenses Rosa Parks y Nina Simone, pero también a las mujeres de sus vidas: sus madres. A.L., Z.M., R.G., M.B., C.H., D.C. y L.G., mencionadas solamente por sus iniciales para no ser identificadas, son siete mujeres internas en el centro penitenciario de Las Palmas II, en Juan Grande, que durante el último año han participado en un taller que les ha enseñado cuál es el rol social de la mujer en tiempos pretéritos y en la actualidad, una formación que ha impartido la asociación MeSumaría, fundada por Inma Carretero, y que ha incluido competencias emocionales, sociales, comunicativas, laborales y tecnológicas para estar así lo suficientemente formadas para enfrentarse al mundo una vez salgan de la prisión. A través del proyecto RenovArte, la organización impulsa y potencia las capacidades de estas mujeres y lo hace además con actividades desarrolladas con perspectiva de género y que resumen en un blog digital.

Las alumnas durante la clase. Andrés Cruz

El proyecto ha implementado la perspectiva de género en estas mujeres. Para Z.M. «la mujer de hoy no tiene la necesidad de depender económicamente de un hombre, hoy estudiamos, trabajamos y somos independientes», relató este lunes durante una de las sesiones de este proyecto que impartió la educadora social Bárbara Hernández en el módulo sociocultural de la prisión de Juan Grande, «y eso lo hemos conseguido porque hemos evolucionado, hemos cambiado nuestras mentes y ya nos creemos que somos iguales y no menos que los hombres».

Las mujeres aprenden a conocerse a sí mismas, pero también a pasar una entrevista o usar tecnologías

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A. L., por su parte, tiene su referente directo en su madre. «Ella no sabía leer ni escribir pero logró abrir un negocio y atendía a todo el mundo detrás del mostrador con una sonrisa», contó, «con eso recogió buenos frutos».

Entre las actividades que han desarrollado estas mujeres ha estado la búsqueda de información, a través de una intranet instalada en el módulo para la ocasión, de aquellas mujeres que hayan sido referentes. Para R. G. Frida Kahlo «fue una luchadora, una mujer inteligentísima a la que no le importaba los que dijeran de ella, con una personalidad arrolladora». La activista estadounidense Rosa Parks es la referente de M.B. «Fue la primera mujer afroamericana que negó su asiento a un hombre blanco y la metieron en la cárcel; sacrificó su bienestar personal pensando en el bien común», dijo.

Un detalle de una de las actividades donde las mujeres escriben en un papel cómo ha sido su transformación. Andrés Cruz

Por delante, reconocen, las mujeres tienen aún retos importantes como superar «las injusticias» de las diferencias salariales ejerciendo la misma labor en un puesto de trabajo, o erradicar el acoso y la cosificación de sus cuerpos, sobre todo en los anuncios publicitarios. «Servimos para muchas cosas, no solo somos un trozo de carne; me gustaría que se nos miraran como personas con valores, ideales e inteligencia», reclamó la interna R. G.

Aprendizaje

Los talleres en los que han participado este grupo de internas les han servido para aprender y para crecer de cara a enfrentar la vida a su salida de la prisión. Para ello han gozado de una atención plena en el aprendizaje del uso de tabletas electrónicas y de herramientas como Excel o Powerpoint, y del uso de las tecnologías de la comunicación en general, han aprendido a enfrentarse a entrevistas laborales y a trabajar en equipo o a dibujar autorretratos para conocerse a sí mismas, entre otras competencias. «He aprendido a trabajar en equipo y a ayudarnos unas a otras cuando hemos llegado a aquí con la autoestima baja; nos hemos ayudado a resurgir», cuenta L. G.

«Me siento feliz siendo mujer y si volviese a nacer volvería a escoger ser mujer», señala la interna R. G.

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El proyecto RenovArte ha implicado también un trabajo de investigación sobre el papel de la mujer en la sociedad actual a través de entrevistas a mujeres con coraje entre escritoras e incluso trabajadoras de la prisión, además de una reflexión sobre las propias vidas de las internas. La asociación MeSumaría ha publicado todo este trabajo en un blog que resume las actividades que han desarrollado las reclusas del centro penitenciario.

Imagen de grupo de las mujeres que participan en el proyecto RenovArte. Andrés Cruz

A través de este proyecto, las mujeres referentes actúan como un espejo para las internas, a las que hacen mirar y ver en su interior aspectos y sentimientos que ellas mismas desconocían. Y se han transformado hasta tal punto que todas reconocen que MeSumaría les ha ayudado en su crecimiento personal. «Entré sintiéndome una oruga siempre recogida, y aquí me han escuchado, he crecido libre y he pasado de oruga a mariposa», señala M.B. Su compañera A.L. ha aprendido a respetarse a sí misma. «He aprendido a aceptarme y estar segura de mi misma, a ser optimista, ahora si me caigo me levanto; señaló.

Una de las internas quiere estudiar el bachiller y luego psicología mientras que otra quiere abrir un comedor para niños sin recursos

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R.G. por su parte, tiene más «amor propio». «Cuando llegué no me valoraba nada, ahora me he empoderado y soy una persona muy resiliente; me siento feliz siendo mujer y si volviese a nacer volvería a ser mujer». Z. M.ha abierto tanto su mente que «solo me falta la libertad para poner en práctica todo lo que he aprendido». Por último, D.C. explica que ahora es «más fuerte» y su paso por este proyecto ha cambiado su comportamiento.

Hasta su entrada en prisión, este grupo de mujeres no era consciente de las diferencias que existían por cuestión de género hasta el punto en que creían que no podían quejarse por según qué cosas, simplemente las asumían. Ahora tienen ganas de cambiarlo todo, de combatir todo lo necesario para darle la vuelta a la sociedad y que la mujer logre la igualdad plena.

Todas las participantes en el taller y sus educadoras unen sus manos sobre una camiseta de la asociación MeSumaría. Andrés Cruz

Cuando cumplan sus condenas y vuelvan a la calle les quedan ahora por delante muchos sueños por alcanzar. R.G quiere acabar la ESO, estudiar bachiller y luego psicología para colaborar con MeSumaría; Z.M. quiere aprender a tocar el piano y desea un hogar estable para ella y su hija; C.H. sueña con montar un comedor para niños con pocos recursos y M.B. con seguir impulsando la igualdad de género porque «esto no debe parar, la lucha debe seguir».

Todas estas mujeres tienen una experiencia de vida intensa que dejaron atrás para resurgir de ellas mismas. Todas aprenden a escuchar, a compartir y sentirse fuertes para volver a sumarse a la vida. Una vida que ha comenzado en prisión, donde el aprendizaje las hace libres a pesar de los muros.

Otros proyectos educativos en Las Palmas II

En la prisión viven 970 personas, de las cuales 100 son mujeres. Éstas se encuentran distribuidas en dos módulos, uno de respeto y otro ordinario. La mayoría trabaja en horario de mañana, por lo que tienen menos disponibilidad para participar en este tipo de proyectos. Por eso, los responsables fomentan los talleres también por la tarde, según explica Raquel Aragunde, subdirectora de Tratamiento. El centro se nutre de proyectos de ONG relativos al desarrollo personal, la deshabituación a las drogas o discapacidad intelectual, pero cuenta con proyectos propios de la secretaría general de Instituciones Penitenciarias que abordan problemáticas por las que podían haber estado influenciados los reclusos antes de entrar en prisión. Impulsa talleres sobre prevención de agresiones y violencia de género; programa de actuación integran para personas con enfermedades mentales; el programa de adicciones, género y masculinidades o un programa de control de conductas violentas, entre otros. En la jornada participó también Roberto Álvarez, secretario de MeSumaría. | R.T.G.

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