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Ciudad, vida y acción

Félix Sabroso ofrece una 'masterclass' donde defiende la importancia de "lo vivido" a la hora de escribir un guión y reconoce el papel crucial que juega en su obra la capital grancanaria

El cineasta Félix Sabroso, ayer en la Avenida de Mesa y López. Debajo, cartel de su masterclass.

El cineasta Félix Sabroso, ayer en la Avenida de Mesa y López. Debajo, cartel de su masterclass. JOSÉ CARLOS GUERRA

La obra del cineasta Félix Sabroso siempre ha llevado impresa su experiencia vital. Cine personal que lo llaman los expertos. Fue así durante los años que trabajó junto a su compañera Dunia Ayaso, fallecida en 2014 de manera prematura, y todo parece indicar que, con sus nuevos trabajos, casi nada cambia en la manera que Sabroso tiene de escribir y dirigir. Las Palmas de Gran Canaria, por tanto, siempre será un referente de su obra y por eso se atreve este sábado a impartir en el Hotel Exe Las Canteras, en la capital grancanaria, una masterclass, bajo el título 'Tu Vida es un Guión', donde defiende que "todo lo que nos acontece puede ser una base formidable para una gran historia".

No lo esconde el director de La Isla interior' y Los años desnudos: "En mi cine y mis guiones está muy presente Las Palmas de Gran Canaria y lo que he vivido en esta ciudad". Sabroso rememora, por ejemplo, "la importancia de mis experiencias en el Instituto Pérez Galdós, donde conocí a Dunia Ayaso", para su vena cinematográfica "más pop".

"Eran los años 80, en plena Transición española, y recuerdo una adolescencia efervescente y rompedora en esta ciudad. Hubo mucha noche y diversión, mucha libertad sexual y un momento maravilloso en el que en la cultura importaba muchísimo, algo que ahora puede sonar extraño". De esos años y aquellas experiencias dice que surgen sus primeras películas y guiones, desde Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí a Descongélate.

"De alguna manera, la efervescencia de La Movida la vivíamos también en Las Palmas de Gran Canaria; Dunia y yo viajábamos mucho a Madrid y de regreso a la Isla participábamos en grupos de teatro donde igual trabajábamos con textos de Lope de Vega como de Pirandello o veíamos las películas de Visconti o Fellini en los cursos de cine que se hacían en el Centro Insular de Cultura", en la calle Pérez Galdós, ya desaparecido. "Fue una época muy inspiradora", dice. "De hecho, la novela que voy a publicar este año, En la piscina vacía, tiene episodios sacados de esos años en esta ciudad".

El ejemplo más claro de cómo la capital grancanaria ha marcado la obra del escritor y cineasta lo encuentra él mismo en La Isla interior. "Tenía que rodarse impepinablemente en Las Palmas de Gran Canaria, no sólo porque era una metáfora del aislamiento sino porque se trataban temas muy íntimos. Rodamos en el hospital Doctor Negrín, donde falleció mi padre, en la UCI de ese hospital; se filmó también en Las Canteras y en La Isleta, donde viví yo de niño y disfruté mucho con Dunia. El colegio que aparece en La Isla interior es donde estudiamos los dos, aunque ahí no nos conocíamos. Esa película", prosigue, "es un revival de nosotros mismos: rodamos en casa de los hermanos de Dunia; la casa de la familia protagonista es propiedad de una gran amiga... Es tan familiar, que a veces resulta incluso algo impúdica y hubo gente que nos los comentó. Ese guión está escrito desde dentro para fuera, y desde fuera para dentro también. Todo está relacionado con nosotros y nuestra experiencia en esta ciudad".

Escribir sobre lo que conoces

En eso incidirá también Sabroso durante su masterclass de este sábado, "porque es fundamental la vocación de escribir y hacerlo sobre lo que te preocupa y te ocupa. Y de eso va el curso. De eso y de cómo muchas veces escribes de lo que más conoces porque eso es lo que te obsesiona o preocupa. Lo que conoces de tus orígenes, sobre todo del ámbito familiar, que es tu primera microsociedad, es importante". Precisamente esa relación con "los suyos y su entorno" está reflejada, según cuenta, en la serie Mujeres y también en el largometraje Descongélate.

Así, el Hotel Exe Las Canteras es donde mañana, durante cuatro horas, se encargará Félix de "ayudar" a quienes de verdad deseen aprender la técnica del guión, de los diálogos... Con siete películas, ocho obras de teatro y varias series de televisión a sus espaldas, el director de El Tiempo de los Monstruos, largometraje pendiente de estrenar esta primavera, tratará de "ofrecer las claves necesarias, desde el punto de vista técnico, para usar nuestras vidas para escribir".

"No es un curso como tal ni pretende ser nada académico", cuenta sobre esta incursión 'docente' que ya ha puesto en marcha en Madrid "y me está encantado". "Es algo más cálido y me agrada porque se comparten tantas cosas entre los asistentes que acaba siendo muy gratificante: al final, hablar con los demás te permite reflexionar", asegura sobre estas masterclass a la que acuden "tanto guionistas profesionales como gente que está empezando o personas que convierten la experiencia en una especie de terapia sanadora".

Finalmente, volviendo a la influencia de Las Palmas de Gran Canaria en su obra, confiesa que "hacer un cine coral, como el que hemos hecho Dunia y yo, se debe también a que en Las Palmas éramos siempre montón de gente junta: la familia de Dunia (ocho hermanos), la mía, los amigos del Instituto, la pandilla de San Telmo... Siempre estábamos juntos. Eso me ayudó a comprobar lo enriquecedor que es contar una misma historia, pero relatada por muchas personas".

Admite, además, que el trasfondo de alguna de las protagonistas de Los años desnudos está "inspirado en la visión rompedora que, para su época, tenían mi madre o la madre de Dunia, muy adelantadas para Las Palmas de Gran Canaria de entonces. En general", dice, "los personajes de las tres actrices principales de aquel trabajo son un resumen de todas esas mujeres que conocimos durante nuestra juventud en esta ciudad".

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