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El casco histórico reparte ilusión

El puesto de Almeida aumenta sus ventas gracias al premio de 355.600 euros de la semana pasada

Almeida y su madre, Jiménez, exponen otros premios.

Almeida y su madre, Jiménez, exponen otros premios. JUAN CARLOS CASTRO

"Estás en racha, siempre que yo no compre", voceó uno de los vecinos que pasaba por delante de la Administración de Loterías número 25, que el pasado viernes repartió 355.600 euros en el concurso del Euromillón. El acertante, vecino del barrio de Vegueta, de segunda categoría -cinco números y una estrella- no ha pasado por el puesto de Ruth Almeida a cobrar el premio. "Tampoco tiene por qué recoger aquí su premio", explica Almeida, que deduce que el premiado acudiría a la administración central. No obstante, eso no quita para que Almeida esté exultante desde que supo que había repartido el premio. "Es impresionante, estamos muy contentos, porque esta es la mayor satisfacción que podemos tener nosotros en este trabajo", apunta.

"A mí no me tocó nada", aseguraba ayer Argelia Armas, vecina del barrio de Vegueta. Justo después, la mujer confesaba con gracia: "Y si gano no te lo digo". Bromas aparte, Armas afirma que se alegra por el hombre que ganó el premio, del que se sabe que está en paro, y está convencida de que "traerá suerte" al barrio. "A mí ya me dieron un pequeño pellizco hace unos años", relata Armas, quien acude a comprar La Primitiva para esta semana y los cupones para Navidad. "Estoy a cargo de comprar los boletos para mis compañeros estas navidades", explica.

Desde que el pasado viernes diera el premio, la administra-ción de Almeida ha recibido llamadas de otras islas y la visita de turistas buscando comprar un boleto afortunado. "Me han llamado de Tenerife para comprar números", comenta la lotera, quien confirma que las ventas del lunes están siendo fuera de lo común. "Llevamos todo el día vendiendo boletos de diferentes sorteos", añade. La suerte parece haber cogido cariño al puesto de Almeida, ya que repartió el pasado 12 de noviembre 45.000 euros de un premio de La Primitiva y el año pasado dio 2 millones de euros también en el concurso del Euromillón. "Todo apunta a que el Gordo en Navidad va a caer aquí", aventura en tono alegre.

Así lo creen también Juan Peñate, que "casi siempre" compra la lotería en el puesto de Almeida. "A mí de momento solo me ha tocado pagar", comenta Peñate, para quien la lotería es cuestión de suerte. "Le toca a quien le toca", así define Peñate el juego. "Llevo jugando desde que soy mayor de edad y nunca me ha tocado nada", explica el hombre, que no ha tenido suerte con el dinero pero ha tenido la fortuna de poder jugar a la lotería hasta sus 91 años. "Suerte en la salud si he tenido", reconoce antes de marcharse, boleto en mano, esperando tener más suerte en el próximo sorteo.

De hecho, Peñate compraba la lotería en el mismo puesto antes de que Almeida fuese la admi- nistradora. "Antes estaba su madre", explica. Y es que lo de repartir suerte viene en la sangre, ya que el puesto era antes de su madre, Longines Jiménez, que se lo cedió a su hija. "Yo repartía la suerte en el barrio antes", bromea Ji-ménez, "pero se la tuve que ceder a mi hija cuando me jubilé", añade entre risas.

La Administración número 25 de Loterías es conocido como El Gallo Inglés. "Mi padre era entrenador de gallos de pelea en la época", explica Jiménez, "y como era conocido por los gallos ingleses le puse ese apodo a la administración".

Almeida lamenta que entre los premios que reparte el Gobierno siempre se lleve una "pequeña comisión" del premio que reparte. "La única pena es que el Estado le quita un 20% del premio", destaca Almeida. Esto no parece preocupar a los compradores. "Si me toca el Euromillón pago los impuestos encantado", bromea Enrique Palacios, que acude a El Gallo Inglés a buscar el número "erótico" para el sorteo de Navidad. "Siempre compró un número acabado en 69", explica Palacios.

Francisca Martín también acude para comprar sus números de la suerte para esta semana. "Siempre juego a fechas importantes", destaca y asegura que no sabía nada de que su puesto habitual había repartido un premio de 355.600 euros la semana pasada. "A cualquiera le puede tocar", aclara Martín, que seguirá comprando hasta que le toque un premio. "Hasta el momento solo me ha tocado 300 euros", declara Martín.

No cabe duda de que la capital está repartiendo suerte últimamente, pues en la Administración de Loterías número 46, El Arsenal, con domicilio en la avenida Mesa y López, 5, se selló la pasada se- mana una quiniela que resultó premiada con 213.057,42 euros al lograr su acertante un pleno de 14 aciertos.

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