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El rastrillo de Nuevo Futuro vuelve al edificio Miller para llegar a más público

El 'Christmas Market' amplía este año su oferta gastronómica - Abre desde hoy hasta el domingo y cobra un euro por la entrada

Preparativos para el rastrillo anual de Nuevo Futuro en el edifcio Miller.

Preparativos para el rastrillo anual de Nuevo Futuro en el edifcio Miller. Y. SOCORRO

El rastrillo anual de la Organización No Gubernamental (ONG) Nuevo Futuro abre sus puertas hoy en el edificio Miller, adonde regresa para ampliar su oferta gastronómica y disponer de más espacio para los puestos de venta de productos. El dinero recaudado con el mercadillo, a través del canon que abonan los puestos y de la entrada de un euro que deben pagar quienes acudan desde hoy hasta el domingo, financia los proyectos de la ONG.

Esta edición, la vigesimoctava, ha sido rebautizada como Christmas Market en homenaje a los mercados navideños europeos. Además, tiene la misma finalidad que estos y es lograr que los menores más necesitados estén acompañados durante esta época familiar del año. "El objetivo del rastrillo es ofertar los productos a un precio más asequible y que la gente que acuda compre a beneficio de un fin solidario", comenta Pilar Déniz, responsable de comunicación de Nuevo Futuro. Añade que el edificio Miller en el parque Santa Catalina "es el mejor lugar para celebrarlo", pues gracias al espacio y la localización el rastrillo puede ofertar más variedad. "Pondremos música y diferentes ofertas gastronómicas a lo largo de los días", recalca.

El euro de la entrada irá completamente destinado a los menores que la ONG apoya durante todo el año. "La idea es que los que vengan ayuden, porque ese euro hace mucho", aclara Déniz, quien considera que "al rastrillo se acude a ser solidario y a comprar a gente solidaria".

Rocío Casares montaba ayer su puesto de "joyitas" de Silvia Casares. "Es la primera vez que participo con Nuevo Futuro en Las Palmas de Gran Canaria", explica, pero asegura que sí lo había hecho en otros de la misma organización en Sevilla, de donde procede Casares. "Sabiendo que vienes a ayudar es bueno", comenta. Para participar en este rastrillo ha tenido que pagar una entrada que irá destinada a los menores y lo que venda durante los días del evento será para ella. "En Sevilla era diferente", relata, "no pagabas entrada, pero sí un porcentaje de las ventas".

Elsa García lleva participando en este rastrillo desde su segunda edición. "Llevo 27 años formando parte de esto", destaca, al tiempo que describe la evolución del rastrillo durante sus diferentes años como algo "maravilloso" de lo que formar parte. "El futuro de los niños también es el nuestro", manifiesta García, y razón no le falta, ya que como ella misma remarca serán los que saquen al país hacia delante. García agradece volver al edificio Miller. "Es el mejor sitio, porque es céntrico, tiene la estación de guaguas cerca y es muy espacioso", describe.

Elena de Armenteras ofrece objetos navideños y "alguna que otra silla" en su puesto. Aprovecha esta oportunidad de aportar su grano de arena para vender cosas de su tienda. "Venimos a ser solidarios, pero también a vender", reconoce Armenteras.

El dinero recaudado será destinado a atender a niños de cuatro a doce años que al salir del colegio y en vacaciones se encuentren solos en casa o en la calle, debido al trabajo de sus padres. La Asociación Nuevo Futuro de Las Palmas cuenta con cuatro hogares funcionales y un hogar de emancipación. En estos centros, el niño recibirá no solo compañía, sino también apoyo al estudio, clases de higiene y normas de convivencia, así como actividades de ocio y tiempo libre.

Pero para sustentar estos hogares, la asociación realiza durante el año diversas actividades en busca de ingresos y el rastrillo es una de las principales.

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