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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Seis fotos para cuidar la Tierra

La artista Maryam Alvarado retrata en El Confital a siete militantes de Ben Magec para denunciar con un calendario el deterioro del planeta

Seis fotos para cuidar la Tierra

Seis fotos para salvar el planeta. Suena a utopía idealista, pero las imágenes de Maryam Alvarado tienen la fuerza oculta de los milagros. Por bellas y misteriosas. Porque explican los peligros que amenazan el medio ambiente. Seis fotos que la artista grancanaria ha creado por encargo de Ben Magec Ecologistas en Acción para ilustrar el calendario de este nuevo año que empieza.

Alvarado eligió El Confital para sacar las fotos, quizá porque es el único espacio de la ciudad que permanece casi virgen, sin construcciones que limiten su relación con el mar y las laderas volcánicas que se desparraman desde La Isleta. Allí, entre los meses de septiembre y noviembre, montó su particular escenario artístico. Primero retrató a los personajes sobre la tierra, entre las rocas o los charcos salados de la bahía; luego desarrolló sus historias con la ayuda del Photoshop, la herramienta digital que utiliza para elaborar los ambientes oníricos donde nacen y mueren sus cuentos visuales.

La fotógrafa abordó el proyecto por temas para después estructurarlo en seis bloques: El árbol de la vida, donde un monje reza contra la desertificación y el cambio climático; Blancanieves y la manzana transgénica, con la soberanía alimentaria y la agricultura ecológica como reflexión; El soplo de Eolo, donde un dios blanco impulsa las energías renovables; La mirada que fue, con la biodiversidad y los peligros que acechan a las especies; Lágrimas de fuel, donde una mujer sufre por el daño causado en los mares, y La reina de la basura, que aborda la necesidad de mejorar la gestión de los residuos.

Ben Magec, por medio de José Guillén, trasladó a la artista los problemas generales que afronta el planeta y Alvarado, tras confrontar ideas con el activista, tiró de imaginación para ilustrar esos retos. Antes dibujó las realidades oníricas con las que iba a envolver las historias. "Soy muy fan de Alicia en el país de Las Maravillas", explica la artista, cuya intención era "materializar" la simbología de ese mundo de fantasía con los desafíos medioambientales.

Cada imagen agrupa dos meses del calendario, están acompañadas de una breve nota explicativa y despliegan unos efectos artísticos que intensifican la huella del hombre en la naturaleza. Alvarado, para lograr esa contradicción, fotografía cada personaje y cada objeto por separado, hasta dar con el gesto o la postura adecuada. Después busca el "efecto miniatura" y contrapone los resultados de esas dos realidades en la pantalla del ordenador.

En ese contexto cobró un protagonismo vital el paisaje agreste de El Confital, donde la fotógrafa situó a los modelos elegidos para narrar su historia, entre ellos conocidos militantes del colectivo ecologista como Eugenio Reyes, Marta González, Arancha de la Torre, Idaira Quintero, Luis Sánchez, Tania Montoto y José Guillén.

Reyes, por ejemplo, se transforma para la ocasión en el buda que ora bajo el árbol. Alvarado lo retrata en una de las desiertas explanadas de El Confital para escenificar las posibles consecuencias del cambio climático. A su lado hay un árbol diminuto, como de juguete, que luego aumenta de escala frente al pequeño cuerpo del monje que reza a sus pies. Lo mismo ocurre con Blancanieves, en este caso envuelta en los paisajes de lava, donde irrumpe una mano gigante que le ofrece la manzana transgénica, con esa textura tan brillante, como de plástico. La fruta, igual que sucede con el árbol, son más grandes que los personajes humanos de la escena. En otra de las fotos sucede justo lo contrario: Alvarado coloca un rinoceronte enano sobre la mano de Guillén, que parece mirar con nostalgia el futuro del animal.

También introduce delfines y ballenas en la imagen que representa la contaminación marina. Aquí las criaturas flotan entre las lágrimas de una mujer que previamente fue retratada en unos de los charcos de El Confital, con la ciudad como telón de fondo. Después, con el Photoshop, Alvarado trabajó la densidad del petróleo hasta hacerlo brotar de la joven afligida. La única composición que no creó en el paraje capitalino fue La reina de la basura. Aquí se optó por ir al vertedero de Juan Grande, en el sur de la Isla, donde el plástico que se escapa del recinto cubre una de las laderas del barranco.

Maryam Alvarado Molina estudió fotografía en la Escuela de Arte de Las Palmas de Gran Canaria y cursó un máster en Madrid impartido, entre otros, por Alberto García Alix, Chema Madoz, Ouka Leele o la fotoperiodista de la agencia Magnum Cristina García Rodero, todos premios nacionales de fotografía. Finalmente, tras licenciarse en Geografía, se especializó en la imagen artística. Su obra, que ha sido expuesta en Fotonoviembre y publicada en revistas como Works That Work, está llena de naturaleza, personas y objetos que cobran una nueva dimensión al sacarlos de contexto. En la web malmoart.com exhibe una parte de su universo creativo, con un inquietante mosaico de criaturas casi sobrenaturales. Pasen y vean.

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