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Motero desde la cuna

Derek Hernández Álamo, de dos años, acude con su pequeña BMW a la tercera edición de la LPA Motown que se celebra en el edificio Miller

Es subirse a la moto y olvidarse hasta de que existen sus padres y su hermano mayor Kilian. Da igual que se empeñen en llamarle para que no se aleje mucho, porque Derek Hernández Álamo está concentrado en apretar el manillar de su pequeña BMW para enfrentarse a los obstáculos que se encuentra en el camino, como una rampa que hay colocada en la plaza de Canarias. Y porque sus progenitores, Francisco Javier Hernández y Ariadna Álamo, no le han dejado, que si no le hace sombra a los pilotos de motocross que ayer hicieron una exhibición en el circuito de la LPA Motown que se celebra este fin de semana en la capital. Un evento que por supuesto Derek no estaba ayer dispuesto a perderse, porque él tendrá solo dos años, pero ya es todo un motorista.

La pasión por el mundo del motor y más concretamente con el de los ciclomotores le viene al niño de familia. Su padre, hasta no hace mucho, conducía una de 125 que ha vendido porque a Ariadna le daba "un poco de miedo". Y a sus 12 años, Kilian también se manejaba a la perfección con su Pit Bike hasta que llegaron las notas del colegio con algún que otro suspenso. "Así que ahora a cuatro y a empujar", apunta Francisco Javier en referencia al monopatín con el que el chico se encarga de ir tras el intrépido de su hermano Derek, quien les recordó a todos nada más levantarse que tenían que volver a la feria, eso sí, con la moto tan chula que le regalaron los Reyes Magos que por tener tiene hasta pita.

El pequeño y su familia fueron uno de los cientos de personas que ayer se acercaron a la segunda jornada del evento que celebra su tercera edición en la capital. Un lugar idóneo para los amantes del motor que pueden encontrar numerosos modelos de motos y bicicletas, así como complementos y herramientas a lo largo de la decena de stands que todavía se pueden visitar tanto en el interior como en las traseras del edificio Miller.

Un feria que "está bien, aunque siempre se puede mejorar", según opina Carlos Carmona Romero después de haber estado hace poco en la Retro de Madrid, donde también había coches. "Lo que nos falta aquí es vivir más el mundo del motor", asevera quien a los 12 años ya conducía y a los 15 tenía su propio vehículo en propiedad. Ahora, a los 50, ha vuelto a retomar su pasión por las motos que tuvo un parón temporal después de que se deshiciera de su primera Vespino, la Lambreta de cinco velocidades, la Montesa Cota 74 y la Honda 570 hace unos años. Actualmente, tiene una BMW3 y tres Vepas que datan de 1974, 1984 y 1986 y que él mismo ha restaurado.

Además, Carmona también forma parte de las Viejas Glorias del Motoclub Las Palmas Roque Nublo que este año celebra sus motos de plata y que con su presencia consolidan la parte más histórica del LPA Motown. Y es que quien se pase por su espacio hoy podrá disfrutar de modelos una Suzuki GSXR 1100 de 1965 o una Norton 350 de 1937 que llegó desde Inglaterra por importación.

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