Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El edificio de El Herreño se vende por 2,5 millones para hotel o restaurante

La popular casa de comidas canarias cerró en noviembre y los dueños no quieren continuar con el negocio

Vista del edificio de El Herreño, que agrupa siete casas en su interior. En la imagen las fachadas de Mendizábal y Botas.

Vista del edificio de El Herreño, que agrupa siete casas en su interior. En la imagen las fachadas de Mendizábal y Botas. JUAN CASTRO

El Herreño, el histórico restaurante de Vegueta, no volverá a abrir sus puertas. Al menos, no con sus actuales dueños. Cuando cerró en noviembre, se habló de un cierre transitorio, pero sus propietarios han decidido dejar el negocio de manera definitiva y han sacado a la venta el inmenso edificio, que ocupa toda la manzana y que tiene fachadas a las calles Mendizábal, La Pelota, Botas y la plaza de Andrés Déniz El Ratón.

El inmueble salió a la venta hace unas tres semanas por tres millones, una cifra que se ha rebajado a 2,5 millones. Varios particu-lares y empresas canarias y peninsulares se han interesado por el edificio para hacer un hotel emblemático, entre ellos un grupo vasco, que está estudiando las posibilidades que tiene el inmue- ble para poner un restaurante en la planta baja y un hotel en la segunda. El inmueble, que tiene 1.755 metros cuadrados cons-truidos y 1.690 metros cuadrados útiles, está siendo comercializa-do por la empresa InvexPlanet y se anuncia en las páginas de idealista.com.

El comercial de InvexPlanet, Gustavo González, informó de que hay grupos "tanto regionales como peninsulares que se han interesado por el edificio. Varios de ellos están haciendo estudios sobre el número de habitaciones que pueden instalar. Se trata de inversores particulares y en su mayoría estudian la posibilidad de explotar un hotel emblemático, aunque también hay un grupo vasco que se ha interesado por poner un negocio de restauración en la planta baja y combinarlo con un hotel en la planta alta".

Uso hotelero y residencial

González resalta que el edificio admite los usos hotelero, residencial, ocio, además del de restauración que ha tenido durante los últimos 60 años. El profesional añadió que los dueños actuales, los hijos del fundador del restaurante Evaristo Hernández Hernández, han decidido no continuar con el negocio, en vista de que la tercera generación no tienen ningún interés en explotar la histórica casa de comida típica canaria.

El edificio, que agrupa un total de siete viviendas, permite la creación de unas 30 habitaciones. Tiene dos plantas y la actual normativa urbanística permite la construcción en la azotea de una piscina o una terraza tipo chill out.

Según explica el anuncio, "las siete casas que conforman el edificio están interiormente comunicadas, lo que facilitará" su adaptación a "cualquier proyecto que tengas en mente". El inmueble no está catalogado, lo que facilita la realización de las obras de reforma que tendrán que abordar los nuevos dueños.

El restaurante El Herreño cerró sus puertas a principios de noviembre pasado, tras recibir un requerimiento de los técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento de la capital grancanaria, para que se corrigieran unas obras realizadas que no estaban amparadas por licencia. El local fue precintado, aunque ni el Ayuntamiento ni los propietarios quisieron aclarar las razones concretas que motivaron la orden de cierre, que se produjo cuatro años después del primer requerimiento realizado por los técnicos de Urbanismo para que regularizaran la situación.

Fuentes cercanas a la familia Hernández indicaron en noviembre pasado que el restaurante cerraría por unas semanas y que volvería a abrir sus puertas tras unas obras. Pero las semanas y los meses pasaron y el histórico de la restauración no volvía a reanudar su actividad. En los otros negocios de comidas de la calle Mendizábal ya era vox populi esta semana que el viejo negocio no volvería a abrir. Hablaban de que sus dueños habían tirado la toalla y renunciaban a seguir adelante con la explotación del restaurante que se hizo famoso por su pata asada, entre otras delicias típicas de la comida canaria que se cocinaron en sus fogones desde finales de los años 50 del siglo pasado.

El edificio, cuya fachada principal da a la calle Mendizábal, sale a la venta en un momento muy oportuno, en el que hay muchos inversores interesados en crear hoteles emblemáticos en el casco histórico, por el auge del turismo en la capital grancanaria.

Compartir el artículo

stats