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Fiestas Fundacionales Hijo Adoptivo

"La seña de identidad de la ciudad es el caos"

El arquitecto zamorano José Luis Gago Vaquero llegó con 23 años a una ciudad con la eterna necesidad de cambio

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José Luis Gago, Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria

Las casualidades le llevaron con 23 años a Las Palmas de Gran Canaria. Este zamorano acababa de terminar unos meses de viaje por Europa cuando decidió retomar la carrera de Arquitectura. Era noviembre y pocas universidades aceptaban matrículas para esas fechas, la Escuela de Arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria fue de las pocas que le dejaron hacerlo. "Recuerdo que fue muy sencillo, solo tuve que llamar, me dijeron que sí, que pagara las tasas y me viniera, y así fue", narra. "Era una persona muy inquieta, muy revoltosa, y me encantó la ciudad por su carácter, me sentí muy integrado", cuenta.

"Si Las Palmas de Gran Canaria fuera una ciudad tranquila no viviría aquí, esta ciudad siempre parece que necesite que le echemos una mano, que hagamos cambios porque no es perfecta", se muestra tajante Gago al describir la capital grancanaria, quien rechaza vivir en ciudades museo, estáticas, como Venecia. "Eso de ver siempre la misma góndola, como que no, aquí siempre tienes obras, cambios, debate constante", señala, mientras enumera las actuaciones que se reproducen en las inmediaciones de su despacho en la calle Perdomo.

Al llegar a la capital grancanaria acabó en el barrio de Arenales, de donde prácticamente no se ha movido desde entonces. Curiosamente, lo que más le llamó la atención fue la cantidad de gente que se colocaba cada día en las esquinas a pasar la tarde. "Muchos me han preguntado que cómo hice amigos, pues fue muy fácil, veías siempre a los mismos en el mismo sitio", relata con curiosidad. Su gente y el agua Firgas fueron los grandes descubrimientos, comenta entre gracias.

Gago llegó en los setenta a una ciudad en plena expansión, emergente, dinámica y en búsqueda permanente del cambio. "La seña de identidad de la ciudad es el caos, esa falta de orden urbanístico en muchos barrios, ese chabolismo vertical que se ve en zonas como León y Castillo, donde cada uno hace lo que quiera, en otras ciudades si te saltas las normas la policía rápido te quita esa pérgola porque no cumple con los colores de la normativa", explica el arquitecto.

"Por aquel entonces estaba construyéndose la Avenida Marítima y también estaba el tren vertebrado del que guardo grandes recuerdos". No obstante, en casa tiene un tarro con esquirlas de hierro y hormigón que recogió cuando estaban desmontándolo.

"No es una ciudad brillante, somos más de debatir y hablar que de hacer, pero es cierto que guarda dos joyas que son Vegueta y Ciudad Jardín", apunta. Además, se declara defensor del caos de los Riscos populares frente a Paseo de Chil, por su mayor autenticidad con respecto al ser de la ciudad.

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