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El protector de los patinetes

Dos estudiantes de Diseño Industrial junto a su profesor idean un accesorio para defender al conductor de estos vehículos del tiempo

El protector de los patinetes

El protector de los patinetes LP/DLP

El sector de la movilidad se encuentra en plena revolución. En los últimos años los patinetes ha poblado las calles de las grandes ciudades españolas, hasta tal punto que desde las instituciones públicas se ha fomentado este tipo de vehículos personales, más sostenibles con el medioambiente frente al coche particular. Sin ir muy lejos, el Ayuntamiento de la capital grancanaria ha anunciado que de aquí a final de legislatura (año 2023) la red de carriles bici del municipio rozará los 60 kilómetros, frente a los 24 actuales. Alejandro Martí Gil y Carlos Sánchez Perdomo, dos estudiantes del último curso del grado de Ingeniería Industrial y Desarrollo de Productos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), junto al profesor Edu William, acaban de patentar un invento bajo esta premisa. Un accesorio innovador que creen les podrá abrir las puertas del mundo laboral en el cual están a punto de aventurarse.

El pasado 23 de julio estos dos alumnos, con la ayuda de su profesor, lograron que la Oficina Española de Patentes y Marcas, dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, les otorgara la categoría de "modelo de utilidad" a un dispositivo capaz de proteger del viento a lo lluvia a los conductores de patinetes. Un complemento a este tipo de vehículos de movilidad personal en el que trabajaron de manera exhaustiva en el primer semestre del curso 2019/2020. Tras obtener un boceto definitivo decidieron dar el paso y proteger la idea.

Fundamentos de marketing

William, empresario y profesor asociado de la universidad, imparte desde hace dos cursos la asignatura de Fundamentos de Marketing dentro del programa curricular de Diseño Industrial. El objetivo de sus clases es incentivar a sus alumnos a dar rienda suelta a su imaginación y a la creatividad. "Al ser el culmen de sus estudios, la intención es que sean capaces de inventar algo aplicando los conocimientos que han ido adquiriendo, esto les abre puertas y les ayuda a desarrollar competencias en empleabilidad", señala.

Cada año, al iniciar el curso, propone a sus alumnos una serie de sectores en los que cree es posible innovar: dependencia, turismo y movilidad. "El primer año que impartí la asignatura ya sacamos el Smartaka, que viene siendo una cesta inteligente incluida dentro de un andador para personas mayores con una movilidad reducida", explica William. La idea cuajó, de ahí que la maquinaria imaginativa volviera a ponerse en marcha con la llegada del nuevo curso.

En un principio Martí y Sánchez, los dos alumnos reconocidos en esta ocasión, comenzaron a explorar el mercado turístico. "Nuestra primera idea era una sombrilla con un seguro anti vientos", explican. "Se plegaba para arriba", detallan, de ahí que el producto fuera a prueba de tempestades. Pero, al realizar un estudio de mercado descubrieron que ya había ideas muy similares, bien registradas o incluso ya comercializadas. Tuvieron que desistir y abandonar esta línea de trabajo.

"Entonces nos decantamos por la movilidad, que era otro de los temas que el profesor nos había propuesto", explica Martí. "Como ya habíamos indagado mucho en el sector de las sombrillas, los parasoles, empezamos a tirar por ahí, descubrimos que existían montón de protectores para bicicletas o para motos, pero ninguna para patinetes", detalla. Y es que la principal diferencia entre este último vehículo y el resto es que estos carecen de sillín, que es donde en el resto se engancha normalmente estos elementos.

"Para motos vimos montones de modelos, de todas las formas y tamaños, por ejemplo", especifica Sánchez. De ahí que le dieran una vuelta a lo ya existente, sacaran "otra visión" del producto y lograran llegar finalmente a lo que ya es oficialmente un invento con patente. "Una vez encontramos la idea empezamos a hacer los bocetos y todo fue relativamente rápido", señala Martí. Su profesor calcula que apenas transcurrieron dos meses desde que hallaron la propuesta hasta que lo presentaron ante la Oficina de Patentes.

Los dos chicos se repartieron el trabajo, Martí ideaba en su cabeza lo que quería mientras que Sánchez finalmente le daba vida y forma dibujándolo. "Al principio hice muchos trazos sucios para llegar hasta lo que tenemos ahora, no tienes que tener miedo a hacer algo desechable", apunta este último. Y es que ambos descubrieron que trabajando en grupo se complementaban. ¿El resultado? Satisfactorio. "Es un recurso más que tenemos para el curriculum, un aporte adicional, sirve para ver que las herramientas que nos han dado a lo largo de la carrera son reales", señalan.

Este protector de patinetes consiste en una serie de varillas con una estructura modular que están adheridas al manillar. "En caso de un fuerte viento o de lluvia que pueda molestar, el conductor podrá desplegar una pequeña capucha que le cubra", apunta William, el profesor de los chicos. El artefacto finalmente se engancha a la parte trasera del vehículo.

Precisamente, según destacan los dos estudiantes, encontrar esta unión entre elementos fue lo más complicado del proyecto. "Normalmente en una moto estos productos se enganchan al sillín, pero en una patineta no hay, fue lo que más nos costó visualizar", señala Sánchez, hasta que finalmente le dieron "una vuelta de tuerca" a lo que ya tenían en mente.

Lo cierto es que según William una importante empresa de movilidad del Archipiélago ya se ha interesado en adquirir y desarrollar este artículo. Actualmente están trabajando en el primer prototipo, pues, de momento, el invento tan solo está plasmado sobre el papel (sobre una pantalla de ordenador mejor dicho). "Habría que ver cuáles serían los costes de producirlo, de venta", apunta el también empresario. En principio han calculado que el artículo podría salir al mercado por unos 20 euros.

Costes y tasas

"La movilidad es un sector que está empezando", afirma tajante el profesor, de ahí su apuesta por el mismo en sus clases. Por el momento, Sánchez y Martí, los dos nuevos inventores, han obtenido el "modelo de utilidad" de la Oficina de Patentes por un periodo de 10 años. La propia ULPGC también ha apoyado este proyecto, pues es esta institución pública quien ha sufragado los costes y tasas iniciales para el reconocimiento del artículo como propiedad intelectual de estos chicos.

Lo cierto es que tanto el también empresario como sus dos alumnos han coincidido en la necesidad de encontrar mayor cohesión dentro de la propia universidad, pero también entre esta y la sociedad y el mundo empresarial. "Debería caminar hacia lo multidisciplinar", indica William. "A veces deberían complementarse más las propias asignaturas dentro de una misma carrera", añaden los chicos por su parte. De ahí la importancia que este profesor da a este tipo de clases prácticas, porque, entre otras cosas, les abre puertas de trabajo.

William cuenta con varios de experiencia innovando en el mundo empresarial, especialmente en los sectores de las nuevas tecnologías y el turismo en Canarias. Esta no es la primera patente que consigue a través de esta asignatura que imparte en la ULPGC. La cesta inteligente para dispositivos de ayuda a la marcha, bautizada como smartaka, logró el grado de "modelo de utilidad" el pasado mes de enero. En este caso fueron dos alumnas, Sara Delgado Melián y Susana Pérez Socorro, las encargadas de dar vida a este singular invento.

En este caso, las chicas idearon una cesta con sensores, está integrada en el andador y puede servir para ir a hacer la compra, señala William. Por ejemplo, es capaz de comunicar los productos que lleva en su interior y el fondo se eleva en función de la carga, para que quien la manipule no tenga que realizar un mayor esfuerzo. "Ya se ha interesado en ella alguna empresa de ortopedia y alguna residencia", apunta el profesor.

"Otros alumnos han ideado unas zapatillas de las cuales salen pompas de jabón", explica William. Un invento, este último, al que le ve un "fuerte potencial", de ahí que en este caso quiera optar a una patente nacional propiamente dicha, cuyo proceso de evaluación se dilata más en el tiempo pero la protección del artículo se alarga durante 20 años en el tiempo en lugar de los 10 que representa la figura de "modelo de utilidad".

También están en conversaciones para sacar adelante de la mano de algún centro médico de las Islas un casco paliativo para personas con migraña, invento de otra de sus alumnas durante este último curso. Para ello recibieron la ayuda de una neuróloga, y es que William trae a sus clases expertos en las materias a tratar.

Con todo, este profesor cree que el Archipiélago podrían convertirse en un hub de creación gracias al talento de nuevos inventores como Marí y Sánchez. "Es una manera de potenciar nuevas líneas de desarrollo económico", apunta. Y la ULPGC puede jugar un papel crucial.

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