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Vecinos de Ladera Alta reclaman la urbanización de sus calles

Las lluvias del domingo les dejaron incomunicados durante horas por varios desprendimientos en el risco | Los bomberos despejaron la vía

Vecinos de Ladera Alta reclaman la urbanización de sus calles

Los vecinos de la calle La Peña, en el barrio capitalino de Ladera Alta, descubrieron al despertarse el domingo que estaban completamente incomunicados. La fuerte lluvia de la madrugada había taponado y destrozado por completo la carretera -una pista de tierra maltrecha- para acceder a sus viviendas. Una situación que no es ni mucho menos novedosa para ellos, pues llevan años reclamando al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria una solución al respecto. Lo cierto es que precipitaciones como las del fin de semana ponen al descubierto las carencias en la periferia de la ciudad; de hecho, se dieron problemas similares en Cañada Honda o en el risco de San José, donde una piedra de grandes dimensiones destrozó un vehículo.

La Peña forma parte de un conjunto de cinco calles de tierra situadas entre los barrios de Ladera Alta y Casa Ayala. Los vecinos de esta zona llevan años reclamando que el Ayuntamiento les urbanice la totalidad de las vías, pues los problemas cada día van “a más”, tal y como recalcó ayer Marcos Guerra Medina, presidente de la asociación de vecinos. “Con las lluvias de hace dos años se formaron unos grandes socavones y desde entonces hay corrimientos de tierra”, señaló, “el miedo es que uno de esos desprendimientos pueda afectar a las viviendas que están debajo”, denunció con énfasis ante una situación que no para de repetirse en el tiempo.

Vecinos de Ladera Alta reclaman la urbanización de sus calles

“No podíamos ni bajar, ni subir; porque fue un domingo y no había que ir a trabajar, que si no”, señaló indignada Francisca Rodríguez, vecina de este rincón de la capital desde hace 22 años. En este tiempo tan solo ha visto como el Ayuntamiento -en tiempos de Jerónimo Saavedra como alcalde- urbanizaba de manera precaria la calle La Peña con hormigón “y nada más”, recalcó. “El resto de carreteras hacia Casa Ayala no tienen ni eso, son tierra pura”, indicó Guerra. Y lluvias como la del pasado domingo -cuando se registraron más de 20 litros por metro cuadrado en menos de una hora en algunos puntos- lo único que hacen es agrandar la incertidumbre de quienes viven allí.

Vecinos de Ladera Alta reclaman la urbanización de sus calles

“Si esto llega a pasar un lunes habrían salido mi marido y otro vecino con un sacho a apartar la tierra, piedras y escombros, como han hecho en otras ocasiones”, apuntó Diana Déniz Rivero, también residente en La Peña. Y es que ante los desprendimientos que causó la lluvia se vieron obligados a llamar al 1-1-2. Desde entonces una cuadrilla de Bomberos, Policía Local y técnicos municipales han estado trabajando para adecentar la carretera de acceso a sus viviendas, actuación que todavía no ha terminado.

“Nosotros cada año compramos entre todos sacos de cemento, de nuestro bolsillo, para tapar los agujeros y adecentar la curva”, señaló Rodríguez. De hecho, delante de su casa tiene material de obra sin usar que compraron “hace poco”, en modo preventivo ante las lluvias venideras. “Aquí vive un señor mayor que no se puede mover y es muy difícil que por esa carretera baje una ambulancia; hace unos meses mi marido estuvo una semana sin ir a rehabilitación, no pudieron venir a recogerle porque la lluvia había destrozado el camino”, detalló. Mientras, desde el Ayuntamiento les han dicho en todo momento que esos terrenos son privados y, por tanto, no pueden actuar en ellos.

Francisca Rodríguez y Diana Déniz, vecinas de la calle La Peña, en Ladera Alta, ayer, quienes el domingo quedaron aisladas por la lluvia al carecer de una vía urbanizada.

Lo cierto es que muchas veces han sido ellos mismos quienes han retirado los escombros, sacho en mano, pero la gota que colmó el vaso se produjo el pasado domingo. Marcos Guerra, de la asociación de vecinos de Casa Ayala, teme ahora que las escorrentías sigan creciendo y terminen afectando a su barrio, situado justo debajo. La prueba es que cada vez que llueve las calles se convierten en un lodazal. Mismamente, en este último aguacero saltó una de las tapas de alcantarilla, indicó el representante vecinal.

Risco Quío

Las aguas de la ladera se canalizaron desde Casa Ayala después hacia la calle Risco Quío, donde el barro y los restos de toallitas húmedas y otros desperdicios taponaron las arquetas. “Si la obra de alcantarillado que llevamos años reclamando hubiera estado ya terminada esto no habría pasado”, denunció Guerra, y es que los trabajos para mejorar la red de pluviales y saneamiento de esta vía comenzaron en el verano de 2019, pero según los vecinos llevan paralizados “más de un año”.

Por otro lado, el barrio de Cañada Honda también ha sufrido estos días los efectos de las últimas precipitaciones. En este caso, el barro, las piedras y basura de todo tipo taponaron las arquetas de las nuevas canalizaciones del barranco que cruza este núcleo poblacional, por lo que la calle Barranco de Tasarte volvió a convertirse en un río improvisado, tal y como lo inmortalizaron los vecinos con sus móviles. “Las lluvias de octubre taponaron el primer muro de contención que hicieron en el cauce del barranco; las de ahora, el segundo”, indicaron.

“Cabildo y Ayuntamiento se tiran la pelota”, señalaron. “Alertamos de que la infraestructura realizada no era la correcta, pero se nos decía que no somos técnicos para hacer juicio de las obras”, explicaron estos vecinos, quienes consideran que el proyecto ejecutado hace un año “tiene muchos fallos”. Fuentes de la concejalía de Servicios Públicos indicaron que este lunes comenzaron con las tareas de limpieza de arquetas y decantadora -ahora taponadas- para después proseguir “más en profundidad” junto con personal de Emalsa “durante esta semana”.

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Desprendimientos en el barrio de Ladera Alta por las últimas lluvias Juan Carlos Castro

Dispositivo de Limpieza

Un dispositivo especial de limpieza y saneamiento formado por 137 efectivos y medio centenar de vehículos se encargó de paliar ayer los desperfectos que causó la lluvia en distintos barrios, según informaron desde Servicios Públicos. Y es que las fuertes precipitaciones anegaron vías principales, como por ejemplo los túneles de La Ballena, pero también calles más secundarias, como puede ser esta de Cañada Honda o la carretera de acceso a El Cardón.

Las lluvias también provocaron desprendimientos en el Cono Sur, donde cayeron con gran intensidad en muy poco tiempo. Y, una vez más, la precaria situación de algunos barrios con respecto a las laderas que les circundan volvió a hacerse patente. En este caso, una roca de grandes dimensiones destrozó un coche estacionado en la calle Pirineos, en San José, después de producirse un pequeño desprendimiento de piedras y restos vegetales en la barranquera que baja por la montaña.

“Llevamos años pidiendo estudios para estabilizar la ladera”, indicó ayer José Alemán, presidente de la asociación de vecinos de San José. De hecho, los desprendimientos son muy habituales cuando llueve con intensidad en varias calles del barrio. Para ello, el representante vecinal espera que la concejalía de Urbanismo introduzca “por la vía de urgencia” los trabajos necesarios de cara a próximos ejercicios presupuestarios; además de la urbanización de la vía superior a Pirineos, Trasera José Mesa, una precaria pista de tierra que conecta con San Juan.

Desprendimientos en Ladera Alta bloquean a sus vecinos

Desprendimientos en Ladera Alta bloquean a sus vecinos La Provincia

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