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Tribunales

El fiscal rebaja de siete a dos años la petición de cárcel al acusado de lanzar a un hombre a un pantalán

El procesado sostiene que no recuerda nada de lo ocurrido - La Fiscalía cambia el delito de tentativa de homicidio a lesiones

Martín C. L. este miércoles durante el juicio en su contra

Martín C. L. este miércoles durante el juicio en su contra

El fiscal ha rebajado este miércoles de siete a dos años de prisión la petición de condena al acusado de lanzar a un hombre a un pantalán en el Muelle Santa Catalina tras cambiar su calificación de los hechos e imputarle un delito de lesiones en vez de uno de homicidio en grado de tentativa como pidió en un primer momento. El procesado ha alegado, además, que no recuerda nada de lo sucedido ya que estaba bajo los efectos del alcohol y drogas.

Martín C. L. sostuvo ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas que desde el mediodía del 31 de octubre de 2016 estuvo bebiendo por lo que cuando cayó la madrugada del 1 de noviembre ya tenía en su cuerpo tanto alcohol como sustancias psicotrópicas y es que consumió “unas pastillas” que le dieron sus amigos. Ha asegurado así que no recuerda haber "tirado a nadie desde un murete" y que se enteró de lo sucedido una vez que se le bajó el efecto de lo consumido y empezaron a llegarle llamadas a la madre de su hija y a él sobre “lo que había pasado”.

El procesado ha manifestado que “parece que unas chicas me montaron en un taxi y la verdad, me disculpan, pero no recuerdo ni siquiera si le pagué”, relató a la vez que indicó que no sabía si quiera como llegó a su casa esa madrugada. Aseguró que tal y como declaró en sede judicial estaba "arrepentido de lo que sucedió“ ya que será “una cosa que llevaré a mis espaldas toda mi vida”. Añadió que sólo vio lo que supuestamente hizo al día siguiente cuando los policías en el momento de su detención le enseñaron las imágenes captadas por una cámara del local de ocio nocturno en el que estaban antes de que ocurriese el suceso.

Así como que fue gracias a la ropa que él tenía puesta por lo que le situaron en el hecho “pero yo no veía que era yo”. Y es que matizó que no se reconocía en el vídeo en ese momento porque estaba con la resaca, sin embargo, el fiscal le recordó que el vídeo se le presentó cinco días después por lo que él ya no tenía el malestar de la noche de Halloween.

La víctima por su parte, contó que había salido del local de ocio nocturno en el que se encontraba situado en el centro comercial el Muelle porque se sentía mal y es que tras beberse un sorbo de la copa ésta le sentó mal y empezó a tener arcadas. Primero se sentó en el espacio que había disponible en ese momento pero después resolvió tumbarse mientras se le pasaban las náuseas. En un momento dado sintió que alguien le tocó y le dijo: "te vas para el agua" pero que pensó que había sido un conocido. Sin embargo al abrir los ojos no vio a nadie que conociera y decidió seguir acostado un rato más ya que "no sabía si se trataba de alguien buscando pelea. Evité pararme para evitar problemas". Pero en un momento dado y de manera "muy rápida" sintió unas manos debajo de él a la vez que alguien le decía "para el agua".

Mientras caía al pantalán abrió los ojos y se percató de que podía caer en unas piedras. "Menudo leñazo me daré", se dijo a sí mismo y es que recuerda "todo esto cada día de mi vida", asimismo apuntó que después de eso sólo recuerda que despertó en el hospital vomitando.

La exmujer del procesado fue quien denunció los hechos ante la Policía Nacional y es que llamó para que le llevaran una patrulla "porque mi expareja me está levantando la mano" ya que lo acababa de dejar debido a que "cometió un delito y lanzó a alguien y le reventó la cabeza". Sin embargo en el plenario aseveró que había hecho esa llamada porque estaba celosa y molesta con Martín C. L., pero que ella no había presenciado nada y no sabía que él estaba involucrado en ese "accidente".

Un conocido y testigo que acudió esa noche al lugar de los hechos con el investigado apuntó que fue él quien evitó que en un primer momento el encausado lanzara a la víctima hacía el pantalán pero que al pasar el rato y estar alejados del lugar, Martín C. L. corrió hacía el agredido y lo lanzó.

El agredido presentó múltiples lesiones a nivel craneal, así como en el riñón derecho, brazo y costillas. al punto de que tuvo que ser intervenido dos veces para poder sanar y además, presenta secuelas como no poder cargar peso y sufre de vértigo, sumado a que está afectado psicológicamente por lo ocurrido.

Finalmente y tras utilizar su derecho a la última palabra, el imputado alegó que le hubiese gustado pedir disculpas a la víctima y que "no le va a faltar un sólo euro de lo que tenga que pagarle. No soy un monstruo" afirmó a la vez que indicó que si se demuestra que fue él quien cometió el delito está dispuesto a pagar.

El fiscal Javier García Cabañas le ha acusado de haber lanzado a la víctima con alevosía cuando esta se encontraba acostada en un muro que hay cerca del Muelle y es que según los testigos que depusieron en la vista oral, el encausado lo empujó hacía el pantalán a una altura aproximada de cuatro metros por lo que el agredido no tuvo la opción de defenderse ni de actuar para evitar su caída. Por lo que le ha resuelto imputar el delito de lesiones con la atenuante de embriaguez aunque mantiene la indemnización en 120.760,73 euros.

La letrada de la acusación particular ha insistido en una pena de diez años e indemnización de 145.000 euros al calificar los hechos como un delito de tentativa de homicidio y se adhiere de forma subsidiaria a las conclusiones del representante del Ministerio Fiscal. Mientras que la defensa alega que todo se trató de "una broma ya que si la marea hubiese estado alta, hablaríamos de un chiste" y que, además de entender que la autoría de su cliente no está acreditada, se trató de una imprudencia por lo que pide un año de cárcel por un delito de lesiones. El juicio ha quedado visto para sentencia.

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