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El Teatro Cuyás amplía su superficie a través de un portón de la calle Domingo J. Navarro

Las futuras dependencias acogerán una serie de salas multidisciplinares en unas cuarterías de finales del siglo XIX

El teatro Cuyás ampliará su superficie a través de un portón de la calle Domingo J. Navarro.

El Teatro Cuyás tendrá una ampliación de sus instalaciones. El Cabildo de Gran Canaria ha cedido a la Fundación Canaria de las Artes Escénicas y de la Música de Gran Canaria una serie de cuarterías situadas en la trasera del número 19 de la calle Domingo J. Navarro. El acuerdo se hizo factible este miércoles entre el consejero de Patrimonio de la institución insular, Teodoro Sosa, y la consejera de Cultura y presidenta de la Fundación, Guacimara Medina. Las corralas o cuarterías, dispuestas a modo de portón, albergarán una serie de salas de uso multidisciplinar en base a un proyecto que todavía está por redactar.

El portón forma parte de un inmueble construido en 1896 por el arquitecto Fernando Navarro. El Cabildo lo adquirió hace varias décadas y hasta ahora ha permanecido sin uso. La idea será aprovechar las antiguas cuarterías, de las cuales habrá que respetar las fachadas y el pasillo que las distribuye, según constata el Catálogo Arquitectónico dentro del Plan Especial de Protección (PEP) de Triana y Vegueta. Esta parcela linda con un lateral del patio del Cuyás; la entidad renació como teatro en 1999, aunque tiene sus orígenes en el circo y sala de espectáculos inaugurada por Salvador Cuyás en 1898.

Medina ha visitado el inmueble junto al director general de Cultura, Francisco Bravo de Laguna, y el gerente de la Fundación, Manuel Pineda, para constatar el estado en el que se encuentran las actuales dependencias. Desde el Cabildo señalan que la idea será crear un "espacio polivalente" con salas paralelas que puedan cambiar de uso en función de las necesidades -de conferencias a salas de ensayo-; no obstante, el proyecto todavía no ha sido redactado aunque las reducidas dimensiones del portón y la protección parcial del mismo impiden una intervención de grandes dimensiones. Además, resaltan que esta ampliación es "un antiguo objetivo del teatro" que ahora podrá ser solventada.

El portón forma parte de un inmueble construido en 1896 por el arquitecto Fernando Navarro

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El inmueble cuenta con un grado de protección ambiental, de tal manera que es posible la conservación, restauración, rehabilitación, consolidación y remodelación del mismo. No obstante, este último nivel de intervención solo es posible en la parte que no está protegida de la parcela, es decir, el interior de las cuarterías. En este caso existe la posibilidad de levantar un edificio con una altura máxima de cuatro plantas -el portón tiene una y la vivienda por la que se accede dos-, pero desde el Cabildo aclaran que el proyecto todavía está por redactar y que, más allá de lo que autorice la normativa, eso no quiere decir que vayan edificar un inmueble de tales dimensiones.

El edificio destaca por una fachada de estilo academicista hacia la calle Domingo J. Navarro, con un alzado de composición simétrica y una presencia de huecos -puertas y ventanas- enmarcadas en cantería. El catálogo da importancia al balcón corrido de hierro forjado que luce en la segunda planta; además de una decoración ecléctica, con un conjunto que queda "enmarcado" entre pilastras.

A la zona donde se producirá la intervención se accede a través de la puerta situada en el lado naciente de la calle Domingo J. Navarro -la parte más cercana a Triana-; a partir de ahí, el pasaje desemboca en un estrecho pasillo que distribuye las distintas cuarterías. Estas dependencias están encajonadas entre el muro que cierra el patio del Cuyás y los edificios contiguos en Domingo J. Navarro y Viera y Clavijo. En un futuro existe la posibilidad de abrir una conexión directa al teatro. Los portones son antiguas construcciones muy comunes en la capital grancanaria a finales del siglo XIX y principios del XX donde habitaban varias familias de pocos recursos y quienes compartían espacios comunes.

Las cuarterías están encajonadas entre el muro que cierra el patio del Cuyás y el inmueble contiguo

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El Cuyás renació hace poco más de una década como uno de los teatros de referencia en Las Palmas de Gran Canaria tras rehabilitar el edificio que conformaba el antiguo Cine Cuyás. Su historia se remonta a las últimas décadas del siglo XIX, cuando Salvador Cuyás inauguró en el barrio de Triana un cine que en poco tiempo se transformó en cine -con películas mudas-, teatro y sala de variedades. El inmueble fue transformado en la década de 1930 de la mano del arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre en un cuidado estilo racionalista; fue entonces cuando se convirtió oficialmente en una sala cinematográfica.

En 1965 el Cuyás dio paso a una tercera etapa, después de someter sus instalaciones a una profunda reforma que, no obstante, no desvirtuó la obra de Martín Fernández de la Torre. El cine cerró sus puertas en 1987 y la última película que exhibieron fue A cara descubierta. Posteriormente, el inmueble fue rescatado por parte del Cabildo y reconvertido en teatro, hasta la actualidad.

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