Muere una persona sin hogar en la Avenida Marítima

El cuerpo del hombre, de 85 años, fue hallado este martes en la calle Alcalde José Ramírez Bethencourt

Imagen de la Policía Judicial durante el levantamiento del cadáver en los alrededores de la sede del periódico La Provincia.

Imagen de la Policía Judicial durante el levantamiento del cadáver en los alrededores de la sede del periódico La Provincia. / C. T.

Un jubilado gomero Antonio B. G., de 85 años, fue encontrado muerto durante la mañana de este martes en la calle Alcalde José Ramírez Bethencourt (Avenida Marítima) de Las Palmas de Gran Canaria, en las inmediaciones de las instalaciones del periódico La Provincia-Diario de Las Palmas, donde normalmente pernoctaba ya que no contaba con domicilio. El cuerpo sin vida fue hallado por algunos transeúntes, que al no recibir respuesta al intentar comunicarse, llamaron al 112 para que se trasladase una ambulancia del Servicio de Urgencias Canario (SUC).

Los sanitarios confirmaron el fallecimiento, por lo que no tardaron en desplazarse dos unidades de la Policía Judicial, para hacer el correspondiente levantamiento del cadáver.

Antonio, nacido en La Gomera, con familia en Tenerife, vivía en la calle desde hacía años. A pesar de los ofrecimientos para que dejase esa forma de vida, siempre se negó. No molestaba a nadie, y siempre iba arrastrando el carrito en el que llevaba sus pertenencias. Habitualmente se levantaba desde temprano y comenzaba con su ruta diaria, deambulando por la plaza de la Fuente Luminosa y la calle Perojo, entre otros puntos de la capital. Cuando caía la noche, se acercaba alrededor del periódico La Provincia-Diario de Las Palmas, donde echaba sus mantas al suelo cuando oscurecía y se cobijaba del frío. Así estuvo cerca de dos años, ya que antes buscó otros rincones, tratando de evitar cualquier conflicto. Fue marino mercante, según ha contado a cuentagotas. No era una persona muy habladora.

Víctima de una paliza en 2021

En noviembre del pasado año, recibió una paliza de un ladrón, cuando estaba a punto de quedarse dormido. El agresor de unos 30 años intentó robarle y no logró su objetivo. El autor le apretó con un cordón o con otro objeto similar el cuello, dejándolo semi-inconsciente, además de darle numerosos golpes en la cara y en la frente, posiblemente con una piedra, lo que le ocasionó una brecha que obligó a su hospitalización y a darle puntos de sutura, tras perder cuantiosa sangre y dejarle el rostro hinchado y los ojos destrozados. El individuo que sólo echó a correr cuando un grupo de jóvenes salió en su ayuda al escuchar los gritos de dolor del jubilado, y los del supuesto autor de los hechos, que decía a voces que solo quería comer.

Cuando Antonio se encontraba un poco desvelado, una persona de manera súbita se puso a su lado y comenzó a registrarle para robar sus pertenencias, introduciendo sus manos en los bolsillos de la chaqueta. Según señaló, junto al agresor había otra persona en actitud vigilante.

Tras los golpes, el hombre quedó semi-inconsciente. La llegada de tres jóvenes que se encontraban en las inmediaciones ahuyentó al ladrón. Ellos le atendieron en primera instancia, hasta la llegada de una ambulancia del Servicio Canario de Salud y de dos agentes de la Policía Nacional.

El jubilado fue trasladado al Hospital Insular tras cortarle el sangrerío y ser vendado en la cabeza. Allí se le atendió de las lesiones incisocontusas en la frente, parietal y occipital, que obligaron a darle puntos de sutura en la región craneal. El informe médico hablaba de que las lesiones que presentaba pudieron haber sido causadas aparentemente con una piedra. Pese a la situación en la que se encontraba y sin un domicilio o residencia donde recuperarse de las heridas, el Hospital le dio el alta médica y Antonio volvió a la calle, donde ha permanecido hasta este martes 3 de enero de 2023.