Verano en fiestas

Devoción por la Virgen y el galope

El Día del Caballo vuelve al barrio de Santa Brígida después de cinco años suspendido

Por primera vez ha sido incorporado al Campeonato Regional de Hípica

Pino Santo Alto celebra el Día del Caballo.

LP/DLP

G.M.L.

Pino Santo Alto recupera el Día del Caballo después de cinco años sin celebrarse, primero por el incendio de 2019 y luego a causa de la pandemia. Muchos enamorados del mundo equino se reencontraron con un evento que tienen marcado a fuego en su agenda. En esta ocasión la satisfacción de recuperar las fiestas fue doble, debido a su incorporación dentro del Campeonato Regional de Hípica, ya que anteriormente era exclusivamente una exhibición. Además del evento equino, los vecinos y feligreses homenajearon a la Virgen de la Salud en un día en el que se entremezcló la devoción por la Virgen y los caballos.

Los caballos desfilaban por el terreno de competición uno tras otro, la modalidad era doma clásica, por lo que galopaban con gracia por la arena. Carolina García compitió con el caballo de su hija, Yartan de la Parra, ya que el suyo está lesionado. «Este es de salto y lo traje a doma, así que cuando empezamos quería galopar», explica. «No hablamos el mismo idioma todavía», lamenta. La doma es el paso inicial y fundamental que deben aprender todos los caballos para competir en cualquier categoría. «Es la base de todo», explica García.

La experiencia también sirve para iniciar al público que no conoce del mundo equino en las competiciones y en el ambiente hípico. «La doma parece muy sencilla, la gente dice que es dar vueltas sobre un rectángulo, entiendo que puede ser complicado de entender si no conoces lo que hay detrás, pero veo a la gente animada, no está aburrida», comenta García. Lo que hay detrás es mucha dedicación durante todas las semanas, en su caso, entrena como mínimo cuatro días a la semana para que los animales estén preparados. Es la primera vez que monta en Pino Santo Alto, pero lleva desde los ocho años subida a un caballo cuando a su padre «se le ocurrió» llevarla a una clase, y desde entonces no ha vuelto a despegarse del deporte.

Lo mismo le sucedió a Teresa Quesada, de 15 años, que desde que tiene uso de memoria ha estado junto a un caballo. «Toda mi familia ha estado en la hípica, mi abuelo estuvo en el Cuerpo de Caballería y mi hermano empieza a competir en Alemania», detalla. «Yo prefiero competir en salto porque es en lo que he estado toda la vida, pero con doma puedes perfeccionar la técnica», afirma. «La pista de calentamiento es un poco difícil porque está desnivelada, pero la de competir está muy bien», valora.

El presidente de la asociación de vecinos, Cristian Ortiz, detalla que concursaron 19 caballos, y entregaron ocho premios. «Los vecinos están encantados porque son dos eventos paralelos, lo tradicional y el Día del Caballo, así que poder llenar el barrio es maravilloso, que de otra forma no se llenaría nunca», indica. Además de la competición, los vecinos celebraron la función religiosa en honor a la Virgen de la Salud y la procesión. La asociación vecinal encargó unas medallas conmemorativas, que vendieron para costear los gastos de las fiestas del próximo año, además de rifas. «Es un barrio pequeño y la fiesta la hacemos con la ayuda vecinal, al final, que un barrio tan pequeño organice un evento de estas características es muy importante», destaca.

‘Pitufín’ causa sensación

Melany Ortiz y Rayco Hernández no se perdieron la cita con su hija pequeña que es una apasionada por la hípica. Todavía no puede competir porque no tiene la edad, pero si fuera por ella habría subido sin pensarlo a uno de los animales. Sus padres llevaron a su poni Pitufín, con el que está aprendiendo a montar y que causó sensación en «niños y adultos». «Muchos se paran para verlo y otros niños para subirse», explica Ortiz.

Frente al campo de competición tomaron asiento multitud de personas y familias como la de Javier y Mensi que contemplaban a los jinetes con su hija Carla. La joven hace hípica, por lo que cada vez que tienen la oportunidad asisten a cualquier evento que se organice en la Isla. «Antiguamente también veníamos es un evento bonito, por lo que está bien que lo retomaran», apunta el padre. «Si llego a poder y tengo la oportunidad me gustaría competir aquí», asegura Carla.

Los asistentes se repartían entre la competición hípica y la misa en honor a la Virgen de la Salud disfrutando de una mañana soleada entre relinchos, música y fe.