Movilidad

Ciudad Alta suma una docena de nuevas estaciones de Sítycleta

Movilidad incorporará 250 bicicletas eléctricas y convencionales para toda la capital

Una mujer monta en bicicleta en la Plaza de La Feria.

Una mujer monta en bicicleta en la Plaza de La Feria. / Andrés Cruz

Las Palmas de Gran Canaria contará con 250 nuevas bicicletas convencionales y eléctricas que completarán la flota de este transporte individual de movilidad sostenible. La empresa pública Sagulpa ha sacado a licitación la incorporación de más de dos centenares de bicicletas con el objetivo de dar una «satisfactoria respuesta a los elevados usos de las mismas». Además de incrementar la oferta en Ciudad Alta, que aún espera por el carril bici. A pesar de ello, el distrito será el más surtido en esta nueva partida, ya que la mayor parte de las estaciones de bicicletas eléctricas están destinadas a esta zona de la urbe. 

En total, para toda la capital serán 130 bicicletas eléctricas con tres estaciones y 45 anclajes y diez estaciones con 100 anclajes, además de 120 nuevas bicicletas convencionales. Para Ciudad Alta está previsto que 12 estaciones y 120 bicicletas incentiven el uso de la movilidad sostenible. Y por último, el resto de bicicletas eléctricas restantes estarán destinadas a seguir ampliando las existentes en zona baja. Así como las 120 convencionales que serán repartidas por toda la ciudad para reemplazar las antiguas y ampliar la oferta. Con este impulso se pretende cubrir «las necesidades de la ciudad que pasan por tener un sistema fiable de préstamo de bicicletas, moderno e innovador, que sitúe a Las Palmas de Gran Canaria entre las mejores ciudades europeas».

El desarrollo de la movilidad sostenible en Ciudad Alta es una de las tareas pendientes de la concejalía de Movilidad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que había previsto comenzar con el proyecto del carril bici de la zona durante este verano. El edil del área, José Eduardo Ramírez, detalló en una entrevista para este periódico que los carriles previstos para el Barranquillo y la Minilla están «por licitarse», y espera que su adjudicación se efectúe antes de finales de año. Son 13 itinerarios los que están previstos para el carril bici de Ciudad Alta con una extensión de 32 kilómetros.

Conquistar la sostenibilidad

Conquistar esta zona de la capital es uno de los principales esfuerzos que se han llevado a cabo desde la concejalía durante los últimos años. La difícil orografía de la zona complica el uso de las bicicletas convencionales, por ello, las eléctricas y las patinetas son el medio más indicado. Las patinetas públicas o Sítyneta, llegaron a la capital el mes pasado a través de 13 estaciones, de las cuales varias de ellas se encuentran en la parte alta de la urbe como el Intercambiador de Guaguas de Tamaraceite o Lomo Los Frailes, entre otras. Durante su primer mes, el nuevo medio de transporte público consiguió 1.073 alquileres y 425 horas de uso, unas cifras que avalaron al Consistorio para querer continuar expandiéndolo por la ciudad, por lo que anunció su intención de conseguir 40 estaciones repartidas por la ciudad. 

Pero no solo las cuestas son un obstáculo para que los usuarios utilicen las opciones sostenibles, también la falta de infraestructuras es clave. Al retrasarse el carril bici, por ahora, los usuarios solo pueden transitar a través de los ciclocarriles, una medida transitoria tomada a principios de este año. Es un método para mantener la convivencia entre los coches y bicicletas con medidas de seguridad especiales como una rebaja de la velocidad y preferencia para los vehículos de movilidad personal. Además de favorecer la circulación de las bicicletas y patinetas, su objetivo es conectar esos barrios con la red de carriles bici ya existentes en la ciudad. 

Para ello, se conformaron 35 kilómetros de ciclocarriles mayormente ubicados en Ciudad Alta. A pesar de que es un método que favorece la convivencia, realmente los usuarios se sienten más seguros con los carriles bici en los que existe una vía delimitada para los vehículos de movilidad individual. De esta forma, los ciclocarriles son una alternativa hasta que el carril bici sea una realidad. «Tener un espacio segregado y seguro es lo que ha hecho disparar el número de usuarios», aseguró Ramírez.