San Cristóbal reclama medidas contra el ruido que provoca el tráfico de la Avenida Marítima

Salud Pública «comparte» con los vecinos la preocupación por la afección de la contaminación acústica e insta al Ayuntamiento a tomar medidas al respecto

Vecinos de San Cristóbal denuncian el ruido del tráfico de la Avenida Marítima

LP/DLP

Un camión, una guagua, un coche, más coches, un camión otra vez; y así durante todo el día. Los vecinos del barrio marinero de San Cristóbal reclaman medidas que permitan mitigar el ruido que provoca el tráfico que circula por la Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria. Entienden que la contaminación acústica supone un grave problema para la salud y que el alto número de vehículos que circulan por esta vía -casi 100.000 vehículos diarios- les está perjudicando, dado que sus viviendas en algunos puntos se encuentran a menos 10 de metros de distancia de la calzada.

«Es algo a lo que los vecinos se han acostumbrado después de sufrirlo durante décadas, pero la sociedad se está dando cuenta de que el ruido es perjudicial para la salud», explica Juan Jesús Santana Peña, presidente de la asociación de vecinos Nuestra Señora del Buen Viaje. La Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias les remitió la semana pasada una respuesta a un escrito que ellos mandaron previamente, «en el que nos da la razón». 

El documento señala que el organismo dependiente de la consejería de Sanidad «comparte su preocupación por la posible afección de su salud y calidad de vida por la exposición al ruido». No obstante, especifican que «la vigilancia y el control de los niveles de ruido» no entran dentro de sus competencias, además de matizar que no disponen «de los recursos materiales ni humanos» para aplicar medidas que permitan disminuir o eliminar las emisiones. 

Eso sí, subrayan que la denuncia «se remite» al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para que este «tenga constancia de las molestias que dicha situación está ocasionando» al ser esta administración la que tiene las competencias. Además, insta a que «analice, evalúe y desarrolle medidas de prevención y protección para aminorar o eliminar este factor de riesgo» en el barrio.

Salud Pública resalta en la respuesta que el ruido «produce un impacto permanente, irreversible y directo»; además especifican en el mismo documento que «uno de los objetivos de la planificación urbanística debería ser reducir la contaminación por emisión de gases, partículas y ruidos en las zonas urbanas debido al elevado tránsito de vehículos».

Según el escrito, el mapa estratégico del ruido elaborado por el Gobierno de Canarias en 2012 constata que algunas viviendas del barrio marinero «se encuentran con valores acústicos muy al límite de los umbrales permitidos por la Ley de ruidos». Además, aclaran que al ser estos valores de hace más de una década, «es probable que se hayan incrementado, siendo necesaria una actualización del mapa y dejando patente la vulnerabilidad de esta zona» ante el tráfico de la GC-1.

Principales focos

El mapa del ruido elaborado por el Ayuntamiento capitalino en 2019 desvela que las grandes vías de comunicación que atraviesan la ciudad son los principales focos de contaminación acústica en el municipio. Según un estudio de 2022 elaborado por el Instituto de Salud Global (ISGlobal), atacar este tipo de emisiones podría salvarle la vida a 13 personas cada año en la capital grancanaria, dado que pueden provocar cardiopatías isquémicas o coronarias.

Los vecinos solicitan a medio o largo plazo soterrar la autovía a su paso por el barrio y ganar espacio libre

En el caso de San Cristóbal, el mapa del ruido elaborado por el Consistorio muestra que todas las fachadas de la calle Santiago Tejera Ossavarry -paralela a la Avenida Marítima- están expuestas a niveles de contaminación acústica altísimos. Es más, algunas sufren niveles superiores a los 75 decibelios, cuando el máximo permitido en zonas residenciales es de 65 decibelios durante el día y 55 por la noche. Incluso, superan el límite permitido en suelos de uso industrial -75 decibelios en horario diurno-.Se trata de varios puntos de la citada calle donde la distancia entre los inmuebles y la autovía no llega a los 10 metros.

Los vecinos reclaman medidas que permitan paliar esta situación. Santana Peña señala que el pasado mes de septiembre participaron en un pleno municipal en el que expusieron al Consistorio capitalino algunas de las propuestas y medidas que puedan mitigar esta situación. La más rápida y sencilla sería colocar paneles antirruido y pantallas acústicas a lo largo de todo el tramo paralelo entre la autovía y el barrio, como ya hay en La Paterna, por ejemplo, «pero ya estamos encajados y a un nivel inferior con respecto a la carretera, eso nos enterraría más todavía», expone el líder vecinal.

En su lugar, Santana Peña expone que «la solución ideal» sería «soterrar el tramo de la Avenia Marítima que bordea el barrio». Este decrecimiento arrancaría pasado el enlace de Hoya de la Plata y Pedro Hidalgo y llegaría hasta el extremo norte de San Cristóbal, frente al Hospital Insular, algo más de 900 metros de distancia. Además, sostiene que este proyecto permitiría crear «un gran espacio libre que desahogara al barrio para su disfrute».

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Los vecinos de San Cristóbal llevan años reclamando la reparación del malecón que circunda el litoral del barrio. El embate de las olas ha destrozado la infraestructura construida hace dos décadas. La asociación de vecinos reclama la «urgente» reparación y replanteo del muro, «debería ser cóncavo para que el oleaje puede rebotar y no batir en vertical como ocurre ahora, provocando una lluvia salada», apunta Juan Jesús Santana Peña. En principio, la reparación tendría que haber ido a cargo de los Fondos Edusi, pero el plazo para gastar estos acaba en diciembre, por lo que ya sería imposible. Tan solo la tormenta Hermine obligó al Ayuntamiento a reparar por la vía urgente parte del paseo destrozado por el oleaje. | A. V.

Otra opción que contempla la legislación vigente es insonorizar las viviendas -aunque abrir las ventanas, especialmente en verano, seguiría siendo un problema-. Esto es algo que ya se hace con las viviendas circundantes a los aeropuertos; en Gran Canaria, Aena ha aislado acústicamente hablando más de 600 casas de los municipios de Telde e Ingenio.

«Vivimos encajados entre la autovía y el mar», resalta Santana Peña. Precisamente, el ruido que provocan los buques perforadores que fondean en la bahía en lugar de atracar en el Puerto es otro de los problemas que llevan años arrastrando, sobre todo cuando hay más afluencia de barcos.