Navidad

'Cuento de Navidad', la obra que se convierte en una escuela de actores

La función teatral ‘Scrooge. Cuento de Navidad’ cuenta con un elenco mayormente amateur

La obra se representará el próximo viernes 15 y sábado 16 en el Palacete Rodríguez Quegles

Ensayo de 'Cuento de Navidad' en el Palacete Rodríguez Quegles

A. C.

«Los espectadores y espectadoras serán unas personas cuando entren y otras cuando salgan porque les habrá pasado esa magia por dentro», asegura el director de la obra teatral Scrooge. Cuento de Navidad, Luis O’ Malley. El libro del escritor inglés Charles Dickens será representado, por primera vez en Las Palmas de Gran Canaria, por un elenco de actores mayormente amateurs escogidos por un casting de acceso libre. Para estar a punto para las funciones del próximo viernes 15 y sábado 16 los figurantes se reunieron ayer en el Palacete Rodríguez Quegules -donde tendrá lugar la actuación- para ensayar.

Los asistentes al pasar por la puerta se encontrarán inmersos en el ambiente navideño de la época victoriana inglesa. Será un recorrido por el Quegles engalanado a la imagen de las calles victorianas que describe el libro, e incluso un cementerio, que creará el ambiente tenebroso, al igual que navideño por el que transita la obra. La adaptación incidirá en la bondad humana, es un texto que se reconoce en el original, pero que bebe mucho de los problemas actuales. «Últimamente estamos pasando por encima de todo y no nos quedamos en lo que sentimos, y el texto va por ahí, sobre lo que siente el ser humano y ha dejado de sentir», refleja O’ Malley.

En la obra, el protagonista, el señor Scrooge es un viejo avaricioso que no cree en el espíritu navideño. Cuando está a punto de dormir el fantasma de la Navidad pasada, la del presente y la del futuro le visitan. El oscuro porvenir que le espera a Scrooge, después de años dedicándose exclusivamente al trabajo le hacen reflexionar. «Lo que hemos intentado representar es a una persona que ha perdido ese amor y que va a volver a recuperarlo a través de lo que vivió», resume el director.

Una herramienta de encuentro

La mayoría de los actores son amateurs, pero el reparto cuenta con tres profesionales; el señor Scrooge, a cargo de Miguel Ángel Maciel, la señora Dilber, de la mano de María Quintana, y la voz en off de Dickens por parte de José Luis De Madariaga. «Hemos decidido abrir la participación al público en general para crear comunidad y que el teatro sea una herramienta de encuentro», explica el concejal de Cultura del Ayuntamiento capitalino, Adrián Santana.

En el caso de Agustina Santana de 81 años es una forma de mantenerse activa. «Me jubilé, me quedé viuda por desgracia, y me dije ¿y qué estoy haciendo yo aquí amargándome la vida? Para la calle», cuenta. Su andadura en el teatro comenzó en el colegio representando zarzuelas, y lo dejó cuando se casó. A lo largo de esos años se centró en la empresa familiar y el cuidado de sus hijos, pero nunca olvidó los sentimientos que le despertaba actuar. Por ello, seguirá «hasta que cierre el ojo».

Las mismas mariposas en el estómago siente María Santana, que con tan solo diez años es la actriz más joven del reparto. La pequeña asegura que vio el anuncio del casting en el móvil y no dudó en pedirle a su padre que la apuntara.

Por su parte, Auxiliadora Hernández compagina su trabajo como cuidadora de un comedor escolar con su pasión por el teatro, que le gustaría que se convirtiera en su profesión. Actualmente está en un taller de improvisación, pero la obra teatral ha sido «una oportunidad» para ella. «Esto es un texto que tienes que aprender, defender y si te lo preparas bien, si haces caso al director sale un buen trabajo, y la verdad es que la historia es muy bonita», refleja.

la actriz más joven de la obra, María Santana, la actriz Auxiliadora Hernández y la más mayor de la función, Agustina Santana.

la actriz más joven de la obra, María Santana, la actriz Auxiliadora Hernández y la más mayor de la función, Agustina Santana. / Andrés Cruz

El protagonista interpretado por Miguel Ángel Maciel considera que es «fabuloso» unir a profesionales y amateurs. «Creo que hay que acercar de alguna manera a los amateurs a un proyecto, aunque sea semi profesional, como podría ser este, creo que eso también nace a partir de que yo desde muy joven empecé con grupos amateurs y les tengo un cariño especial», apunta.

Para O’ Malley dirigir una obra de participación ciudadana es una forma de «recuperar esa parte del oficio del voluntario, del cómico de carretera que va y le pone toda la ilusión del mundo». En los ensayos se respira alegría, atención, y por supuesto, los fallos del directo en que una frase se borra de la mente. Pero sobre todo, las ganas de transportar la magia de una historia tan antigua como actual, que este año cumple el 180 aniversario de su publicación.