Camarero, por favor, hay una mosca en mi capítulo de Sherlock. ¿Cómo que no la ve? No, no me refiero a la mosca de siempre, la mosca que identifica la cadena en la esquina inferior derecha de la pantalla. Cuando uno va a comer a cualquier canal televisivo ya sabe que pida lo que pida se lo van a servir con una mosca corporativa en la parte de abajo del plato.

Esa mosca no sabe a nada y no estropea el disfrute de la sopa. Pero es que esta vez en Antena 3 me han servido el capítulo de Sherlock con un pedazo mosca gigante, llena de reflejos verdes y naranjas, con ojos cuyas celdillas se ven a simple vista, para indicar que mañana van a emitir un nuevo capítulo de Con el culo al aire. Mírela, camarero, en la parte superior derecha de la pantalla, enorme, ocupando un diez por ciento del total de la imagen.

Y se mueve, y a veces aparece en ella Paco Tous y saluda, y luego vuelve a leerse "Con el Culo al aire - Mañana nuevo capítulo". He venido a tomarme en Antena 3 una estupenda sopa de Sherlock y le exijo que me la retire y me traiga otra en donde no tenga que estar viendo esa mosca de reojo a un lado del plato. ¿El chef está enterado de esto? ¿La empresa de catering

BBC sabe que en el restaurante Antena 3 añaden moscas a sus excelentes productos? Sherlock es un manjar tan delicioso, que pide tanta concentración y cariño para disfrutar de su explosión de sabores, que colocar permanentemente durante su emisión un anuncio de algo tan impropio como Con el culo al aire es como rematar la mejor vichyssoise del Ritz-Carlton con una cucaracha. A lo mejor esta mosca de patitas peludas y alas irisadas no molestaría tanto si me la hubiera encontrado tomando una sopa de Ahora caigo o una crema de Atrapa un millón. Pero en Sherlock... hombre, por dios, en Sherlock...

Llévesela de aquí ahora mismo y tráigame una sopa de Sherlock limpia y en condiciones. Y no pido el libro de reclamaciones porque sospecho que también estará anunciando en cada esquina un nuevo capítulo de Con el culo al aire.