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Vapulear al instructor

El bueno de Miquel Roca se ha quitado el sombrero de abogado prudente, conciliador y sensato y ha enseñado los colmillos: toca criticar al juez, vapulear a José Castro como estrategia para salvar a la Infanta.

El recurso del bufete Roca y asociados no va a tener efectos inmediatos, puesto que el veterano magistrado es una persona coherente: ya ha dicho que el auto de apertura de juicio oral no admite impugnaciones.

¿Cuál puede ser así su sentido? En principio la sala segunda de la Audiencia de Palma, a la que va destinado el incendiario escrito, ya ha adelantado que la doctrina Botín no es aplicable al caso Nóos y que Manos Limpias está legitimada para formular en solitario la acusación contra ella. Por tanto, la eficacia de la apelación se presenta casi nula.

¿El objetivo, entonces, sería convencer a la opinión pública de la "injusticia" que estaría sufriendo la hermana del Rey Felipe VI y de lo "malo, malísimo" que es el instructor abriendo juicio oral contra ella con el único respaldo acusatorio del sindicato Manos Limpias? Misión imposible.

Todo parece indicar que las diatribas contra el magistrado buscan atraer al bando de la Infanta al tribunal que este año, o el que viene, juzgue el caso Nóos. Roca y compañeros buscan una píldora eficaz y rápida contra el dolor que el juicio causará a la duquesa de Palma: doctrina Botín y a otra cosa mariposa.

Si esa poción mágica no da resultados en Palma, siempre quedará plantear la inexistente vulneración de derechos fundamentales de la Infanta ante el Tribunal Supremo. No todos somos iguales ante la Ley, dice Mique Roca.

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