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El 'Balón' se gana con la 'Bota'

La elección del ganador del Balón de Oro es probable que tenga propuestas que puedan mejorar el sistema que se sigue. Ahora, votan capitanes de selección y seleccionadores además de periodistas. La ventaja actual reside en el hecho de que la FIFA hace públicas las votaciones y por ellas conocemos las querencias de quienes las ejercen. Con ser defendible la fórmula que se sigue, no deja de ser, en algunos casos, un canto al chovinismo. Hay papeletas en las que se trata de barrer para casa. Ademas, los años demuestran que el Balón se gana con la Bota de Oro. Mandan los goleadores.

Ganó Cristiano Ronaldo lo que parecía cantado. No venció Messi porque con cuatro títulos va bien servido y, además, en el pasado año no tuvo sus mejores actuaciones. Hubo quienes apostaron por el guardameta del Bayern y de la selección germana, Manuel Neuer, y marraron. No le sirvieron los campeonatos conquistados con su equipo, el Mundial de Brasil y ni siquiera las insinuaciones del presidente de la UEFA, Michel Platini.

Iker Casillas votó por Cristiano, Sergio Ramos y el alemán Muller. Cumplió con los deberes caseros. Evitó el nombre del barcelonista Messi porque en su caso le convenía que su compañero cobrara más ventaja. Vicente del Bosque se inclinó por Cristiano, el alemán Lamh y Sergio Ramos. Además de votar a favor de quien había sido el mejor, barrió para su casa madridista con su voto para el defensa. Tata Martino ejerció de patriota argentino y sus tres votos fueron para los suyos: Messi, Di María y Mascherano.

El Balón de Oro ha acabado por ser una dúplica de la Bota de Oro. El premio sigue teniendo más votos a favor de los goleadores y de ahí que los jugadores que ocupan otros puestos sean una excepción y únicamente haya habido un guardameta, en 1963, el entonces soviético Lev Yashin La Araña Negra, el portero que paró más penaltis en toda la historia.

El trofeo desde que fue establecido ha tenido mayoría abrumadora de delanteros. Sir Stanley Matthews fue el primero y tras él, Di Stefano. Hasta la fecha, las excepciones, los premios a no goleadores, son escasas. La primera tal vez fue la de Luis Suárez, el único español de nacimiento que lo ha ganado, aunque también era atacante en el fútbol de entonces. El segundo caso ejemplarizante fue el de Franz Beckenbauer, que además lo ganó dos veces. En la lista de artistas hay que incluir a Michel Platini, tres veces triunfador, y el último verso suelto fue el del defensa central italiano Fabio Cannavaro, a quien se premió por el título mundial de su selección.

Los últimos años han estado centrados en Cristiano y Messi. Éste aventaja al portugués en un premio. Están cuatro a tres y el madridista ya ha anunciado que se desvivirá por empatar, primero, y ganar después.

La llamada mejor Liga del Mundo, la Liga de la Estrellas, se lució en Zurich con nombres foráneos. Cristiano y Messi en el podio del Balón, más Kroos y James. En el equipo ideal formaron sólo dos españoles, Ramos e Iniesta. Pobre balance para un país que ha ganado tantos títulos en el ámbito de las selecciones y de los clubes. Por cierto que el premio a James, el del mejor gol, fue absolutamente injusto. El tanto del año lo marcó la irlandesa Stephanie Roche, pero en el fútbol hay todavía mucho machismo.

El Balón de Oro cerrará cuentas sin haber contado entre sus triunfadores con Xavi, el mejor arquitecto del fútbol mundial del decenio a caballo de las dos últimas décadas, ni tampoco con Iker Casillas, con méritos suficientes para haber estado entre los mejores. También pudo haber figurado en la orla el italiano Buffon u otros predecesores como el inglés Gordon Banks, pongamos por caso. Los porteros parecen descartados para tal galardón. No importa los goles que evitan, cuentan los de quienes los meten.

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