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Entre bastidores

Rivera contra el hórror vacui

La naturaleza aborrece el vacío", decían los aristotélicos. Los mapas políticos también tienen hórror vacui. Así se explica el ascenso de Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, en las encuestas, al punto que algunas lo equiparan al PP en intención de voto. Una progresión fulgurante, de partido segundón en el ámbito catalán a pieza clave en el tablero español, con opciones de condicionar la formación de gobierno e incluso de exigir participar en el mismo.

Ciudadanos se apresta a llenar un vacío observado en anteriores encuestas: la derecha limpia (porque no ha tenido ocasión de ensuciarse). El presente es un momento de cambio profundo, movido por el asco colectivo hacia los políticos que se han turnado en los gobiernos desde la refundación del PP. En tal estado de ánimo, muchos ciudadanos abandonan la vieja máxima de abrazarse al corrupto conocido y abren la puerta al presunto sabio por conocer. Presunto porque, si está por conocer, no se sabe si es loco o sabio. Una incertidumbre preferida a la certeza de lo insoportable.

La sociedad española tiende a un cierto equilibrio entre derechas e izquierdas, incluso si ambos conceptos son de definición cambiante. La crisis del PSOE, con las mentiras de Zapatero sobre la crisis como punto de arranque, acabó llevando al ascenso de Podemos como alternativa limpia para la gente de izquierdas. Sin embargo, la crisis del PP no tenía su Podemos para andar con el cesto en pos, recogiendo los votos perdidos. Incluso ocurría que votantes populares fantaseaban con Pablo Iglesias. El resultado era que las encuestas dibujaban un pastel con tres tajadas similares: PP, PSOE y Podemos, lo que daba una mayoría de izquierdas inusitada. Faltaba algo, y este algo está siendo Ciudadanos.

¿Por qué Ciudadanos? Porque hay un vacío en la despensa y este es el producto que más se publicita en las últimas semanas. Tras lanzar Podemos a la fama, la industria mediática ha buscado algo nuevo, porque las novedades se queman aprisa, y Rivera es un producto que cumple los requisitos. Nuevo (en España; en Cataluña es harto conocido), joven, sonriente, pico de oro. Los electores que abominan por igual de PP y PSOE pero no se sienten cómodos con la ideología de Podemos ("bolchevique", es la última etiqueta) ya tienen dónde ir. Ciudadanos quiere regenerar la política sin hacer la revolución. Justo lo que desea un amplio sector de la sociedad.

Como producto mediático corre el riesgo de una estancia breve en el candelero, pero el calendario juega a favor suyo. Si en las municipales y regionales saca un buen resultado, se habrá ganado el derecho al protagonismo hasta las generales sin necesidad de que le inviten a los aquelarres políticos de la pequeña pantalla.

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