Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

¡Más madera!

En el fútbol, deporte para pobres, ricos, rojos, azules moros y cristianos y todo aquello con lo que quieran involucrarlo, tiene también en su modus vivendi toda clase de emotivas situaciones. Igual se incendia después de un resultado, que se pide a gritos la llegada de los bomberos. La UD Las Palmas, que viaja más en avión que un político canario entre islas y la capital española, está pasando por ese trance que va de la hoguera a la nevera. Y todo por unos cuantos partidos que le han facilitado el calor y el frío, y casi todo como equivocado. Porque equivocación parecía aquello que, aún comenzando como modoso cadete inexperto su retorno a la Primera División 13 años olvidada, estuviera como estuvo a punto de lavarle la cara al Atlético de Madrid y a su Cholo Simeone triunfante. Como lo fue con el Barça del gruñón prohombre asturiano Luis Enrique, que terminó con tembliques, o con el Valencia de los poderes, choque que, aún no ganado por la UD Las Palmas dejaron, como ya se contó, un rastro de orgullo a la espera de "a ver qué pasa" . Y lo que pasó es una corriente condenatoria. Levante, Rayo Vallecano, Getafe, Eibar y Deportivo de La Coruña han sido los incendiarios quemando a media humanidad canaria y entre ella la chaqueta de don Paco Herrera, que se tuvo que marchar.

Pero ya lo saben, "no hay mal que cien años dure" (Gibraltar aparte) porque después de eso se ha llegado a más; a tanto como atusar con empate en San Mames las melenas del león allí donde el miércoles el Athletic casi queda en simple paje frente al otro amarillo, el Villarreal, a quien acabó ganando 3-2.

Queda claro entonces lo ya sabido: que "el fútbol es fútbol". Por eso sigue proporcionándonos chismes que comentar.

Como eso de que los amarillos, aún hartos de viajar, prefirieron venir de la Ibérica española y gozar de tres días aquí respirando aire menos contaminado, mejor temperatura, menos lluvia, mas reflexión y el valioso calor familiar, para regresar luego a Eibar con eso de que el futbol es fútbol y jugando en un campo donde ya habían puntuado los dos gordos madrileños, pero también, y a ello nos agarramos como referencia en la víspera, aquellos que ni en casa propia pudieron esta temporada con la UD Las Palmas tales como Celta, Sevilla y Valencia.

Es lo que comprobaba y pensaba uno, esperanzado, al ver que ese pequeño campo donde los vecinos casi tienen que proteger sus azoteas del balón, no abusaba tanto de sus visitados que de sus visitantes; que nos lo digan si no a nosotros con el 0-2 del Gran Canaria. Y allí estaban bajo paraguas Setien y nuestra gente. Jugaban pretendiendo continuar en Copa como dice el entrenador para reanudar enseguida su continuado vuelo, ya que se enfrentarán de inmediato al Málaga, no solo por una Copa sino también por la borrachera que supone no dejar de respirar en Primera División. ¡Más madera, que sigue encendido el fuego del fútbol!

Compartir el artículo

stats