Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

APUNTES

Los tramposos no se confinan

Para casi nadie hay duda sobre cómo llego el niñato millonetis neoyorquino Donald Trump, a quien parece que le faltan un par de hervores, a la presidencia de los Estados Unidos: nadie sensato se esperaba que derrotara a Hillary Clinton; pero coincidieron dos factores que le impulsaron, y los dos, pertenecientes al género de las malas artes. Su dominio de los reality shows, llegó a producir y presentar uno, que combinó a la perfección con su bien ganada fama de empresario tramposo y desaprensivo, con docenas de querellas en los juzgados.

Pero, por lo que se sabe, asimismo dominaba los secretos de la mentira runner. De ahí que una de sus armas de destrucción del adversario e idiotización de los neutrales fueran los bulos a mansalva por internet, por muy increíbles y esquizofrénicos que parecieran. El segundo factor fue la afortunada, para él, entrada en escena de los hackers al servicio de la Rusia de Putin, que hicieron, con notable éxito, un ensayo real de intoxicación masiva y catatonismo colectivo. Resultado, eso y la propensión de un amplio sector del electorado a creer en Papá Nöel y en la hadas madrinas encendió la mecha del populismo. O sea, provocó el tsunami.

El misterio es que a pesar de sus delirios idiotas y de hacer el ridículo mundial un día sí y el otro también, siga teniendo el apoyo del Partido Republicano. Aunque en realidad no hay misterio: el PR hace tiempo que se ha convertido en una organización antisistema, una deriva que han empezado a tomar muchos partidos conservadores europeos que navegan con el populismo a barlovento.

La última cantinflada del inquilino de la Casa Blanca, que parece perder sus cabales a ritmo acelerado, ha sido proponer que como los desinfectantes matan los virus, y el sol parece que también los neutraliza o retarda, pues que se busque la fórmula de poner a los contagiados inyecciones de desinfectantes y darles una buena ración de sol bajo la piel. ¿Cómo puede mantenerse una persona así, visiblemente desequilibrada, que gobierna a golpe de humor, de ignorancia y de ocurrencias al mando de la nación más poderosa del planeta? Otra vez preguntémonos qui prodest.

El populismo más hueco y facilón, sólo atrae por su carácter incendiario y su discurso de cambio radical que nos acercará al paraíso que desde que el hombre dejó de ser mono e inventó las religiones lleva buscando desesperadamente sin encontrarlo. Al revés, en su búsqueda mesiánica preñada de fanatismo y furia no encuentra más que infernos, miserias y muerte.

Vivimos malos tiempos para la ilustración, la razón, la honestidad y la verdad, y para el respeto a las reglas del juego democrático, tiempos en que prevalecen los pecados sobre las virtudes, y los valores tradicionales que han permitido avanzar a la humanidad se han convertido en excentricidades para los charlatanes y aprendices de druidas alucinados que predican un mundo perfectamente al revés.

Es un virus si cabe, esto es una metáfora, o mejor, querría serlo, incluso más peligroso que el coronavirus. Creíamos que la vacuna estaba inventada, y que era fácil diagnosticar y tratar a los locos de atar, pero la vacuna, en caso de duda más democracia, parece que no ha funcionado como debiera. Ni en Estados Unidos, que vive uno de sus peores momentos desde su fundación, ni en Reino Unido, donde una pandilla de exaltados breixeteros añorantes de las glorias (y la esclavitud y las muertes) del Imperio Británico terminó traicionando, como esperaba De Gaulle que vetó su entrada mientras pudo, el proyecto de Unión.

Ni en Brasil, ni en México, ni en Hungría, ni en Polonia?. Los fantasmas del pasado, populismo, nacionalismos, extremismos cargados de odio, asoman de nuevo la cabeza, y las garras, en nuestras sociedades. También en España. Su propagación se hace por internet. Se llaman bulos, fake news, realidades alternativas. Salón de los espejos que deforman los objetos: esperpentos. Su característica común, en la extrema derecha y en la extrema izquierda, incluso en las disfrazadas de modosidad compungida, es la cizaña, la siembra del odio y la mentira.

Ya lo saben ustedes: el mejor antídoto es espantar a los fantasmas que acechan en internet. Aplicar las enseñanzas de la revolución cognitiva.

Claro, pero Dios le da sombrero incluso al que no tiene cabeza.

Compartir el artículo

stats