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Punto de vista

La campaña del Gobierno Canario para controlar la Covid-19, debería instaurarse a nivel nacional

Una de las mejores experiencias que he vivido durante los más de 35 años que llevo en los medios de comunicación, contribuyendo en la medida de lo posible a mejorar la salud holística de todos a través de la educación para la salud, fue la que comencé el 4 de abril, en pleno confinamiento y estado de alarma, cuando me invitaron a participar cada semana en el programa Fuera de Plano, de la Radio Televisión Canaria. Gracias al gran equipo de este excelente programa, he tenido la oportunidad de conocer mucho más de cerca la situación clínica, sanitaria, social y epidemiológica de nuestras Islas Afortunadas, desde luego envidiable por el resto de las comunidades autónomas a todos los niveles, y especialmente en relación con su gestión en materia de Salud Pública y de Atención Primaria.

En Fuera de Plano, manifesté mis personales reflexiones en relación a la posibilidad de "salir reforzados" de esta pandemia; decía entonces y lo mantengo ahora cuando las cosas están empeorando, que estoy convencido de que saldremos reforzados en muchos aspectos: una nueva reestructuración de la sanidad pública, la centralización de la salud pública, la medicalización de todas las residencias geriátricas, la potenciación de la red de Atención Primaria, y también de nuestros valores sociales y nuestra gran capacidad para potenciar la humanización de la asistencia sanitaria, además de la necesaria "reindustrializaciñon de España".

Es cierto que todavía nos queda mucho camino por recorrer para conseguir estos objetivos y ahora, nos damos cuenta de la importancia que cobran la generosidad y la solidaridad de cualquiera de nosotros con todos para prevenir el contagio de este nuevo y todavía desconocido Coronavirus con las 3 reglas de oro: la higiene de las manos, la distancia física, no social ni personal, de 1,5-2 metros y el uso adecuado de las mascarillas.

Pero no, la verdad es que hay algo que no está funcionando bien, porque cada día asistimos a las alarmantes cifras de nuevos rebrotes en una gran mayoría de comunidades autónomas, y muchos de ellos, protagonizados por nuestros jóvenes. No se trata de criminalizarlos, sino de recordarles que la actitud de algunos de ellos demuestra que se sienten mucho más protegidos por su edad y su forma física, algo que desde luego juega a su favor, no en el contagio, sino en la forma en que se pueda desarrollar la enfermedad. Se sienten más "falsamente seguros", celebrando fiestas clandestinas, botellones, fiestas familiares, fiestas de fin de curso, incluso asistiendo a locales nocturnos que no respetan las normas de seguridad, y lo hacen sin miedo al contagio; incluso en algunos casos, se hace presente la "presión de grupo" negativa, que tanto daño hace a quienes desean cumplir con las normas de prevención.

Agradezco la oportunidad que me brindan en esta tribuna de opinión para poder manifestar mi felicitación y mi agradecimiento como ciudadano, al Gobierno de Canarias, por la magnífica campaña de educación para la salud que acaban de poner en marcha en los medios de comunicación y en las redes sociales nos demuestra a todos los verdaderos riesgos de celebrar una fiesta en casa, saludar con besos y abrazos y sin mascarillas, en pequeños espacios y sin la más mínima distancia de seguridad, compartiendo comidas y bebidas, y terminando con la tarta de cumpleaños del abuelo, que sopla las velas con los mejores de los deseos de salud para todos y especialmente para sus nietos, como hacemos todos los abuelos.

La campaña termina con el "triste regalo" que le pueden haber hecho sus hijos y nietos, sin darse cuenta del peligro que conlleva su comportamiento; un regalo que la campaña centra en una mascarilla de oxígeno, y con las imágenes del ingreso en la UCI del abuelo. ¡Y todo en 1 minuto y 17 segundos, con mensajes reales, duros y contundentes!

Lamento de veras que algunos "tuiteros" hayan criticado esta excelente y oportuna campaña de concienciación que, aunque va dirigida especialmente a nuestros jóvenes, todos nos debemos sentir implicados; este comportamiento es el que potencia realmente el contagio de la Covid-19. Hoy estamos hablando del "virus de la crueldad", que es el causante de una enfermedad que tiene un alto índice de mortalidad y especialmente entre nuestros mayores. Es cierto que la muerte existe y que no debemos darle la espalda porque forma parte de nuestras vidas, pero también es cierto que, aunque todos debemos morir, lo lógico es hacerlo "cuando nos toque", y la verdad es que, durante los meses más duros de esta pandemia, han muerto muchas personas mayores "que no les tocaba morir". Se trata de "vida o muerte" y precisamente por eso, las campañas de concienciación en estos difíciles momentos tienen que ser realistas como ésta, que no se basa en la ficción y que se apoya en los datos actuales, que demuestran que los contagios aumentan en las fiestas familiares. El Gobierno de España debería apostar por ella y difundirla en todos los medios de comunicación social a nivel nacional. Mi felicitación al Gobierno Canario y a sus creativos, porque con su excelente trabajo nos recuerdan la importancia del lema más importante en prevención: ¡Yo te protejo, tú me proteges!, y "Disfruta de los tuyos respetando las medidas de seguridad contra la Covid-19, siempre".

Jesús Sánchez Martos. Catedrático de Educación para la Salud Universidad Complutense de Madrid

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