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Ampliación de la leyenda: Claudio Rodríguez

Claudio Rodríguez (Zamora, 1934-Madrid, 1999), uno de los grandes poetas españoles del siglo XX, dejó a su muerte cinco libros de poemas (Don de la ebriedad, Conjuros, Alianza y condena, El vuelo de la celebración y Casi una leyenda) y una dispersa obra en prosa de la que Fernando Yubero hizo en 2004 una heterogénea selección (incluye desde la tesina sobre el elemento mágico en las canciones infantiles de corro castellanas a un par de entrevistas) bajo el título La otra palabra (Tusquets).

Textos que hablan de otros, pero que ayudan a entender la visión poética de uno de los autores de fuste de la llamada Generación del 50. De ahí el interés de Aventura 7, última publicación del Seminario Permanente Claudio Rodríguez. Esas páginas, que recogen los contenidos de las enjundiosas jornadas que se celebraron del 7 al 9 de noviembre de 2019 en Zamora (una ciudad, por cierto, que cuida al detalle el recuerdo del autor de Don de la ebriedad, incluso con una ruta literaria) con el propósito de analizar Casi una leyenda, recogen dos escritos inéditos hasta ahora y fundamentales para conocer las opiniones de Claudio Rodríguez sobre otros dos poetas con asiento preferente en el canon español: Bécquer y Antonio Machado.

Son dos conferencias que el poeta zamorano dio en el Antiguo Instituto de Cultura Hispánica, recuperadas ahora del archivo sonoro de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Claudio Rodríguez dictó la primera, “El elemento descriptivo en la poesía de Antonio Machado”, el 31 de enero de 1968. Afirma Miguel Canseca, miembro junto al citado Yubero o el escritor Tomás Sánchez Santiago del citado Seminario, que Claudio Rodríguez hace referencia en esa intervención, por primera vez, a la poesía como “participación”. Y lo que es casi más importante: a la contemplación como vía “configuradora” y, por tanto, “creadora”. Reprocha a Machado, además, una cierta limitación del gusto estético por su crítica al Barroco o al surrealismo. Claudio Rodríguez habló sobre Bécquer el 22 de diciembre de 1970. Sostiene que algunas de las rimas del sevillano son “cursis”. Sin embargo, lo nuclear –y sigo las ideas de esa ponencia– es que el autor del Libro de los gorriones hace del sueño, de la ensoñación de la realidad, una experiencia y un camino de conocimiento. Solo por estos dos textos hasta ahora desconocidos de Claudio Rodríguez merece la pena el último número de Aventura. Pero hay mucho más: la transcripción de la conferencia del filósofo Josep María Esquirol, “Notas filosóficas sobre el cuidado del alma”, o la del crítico y también poeta Miguel Casado, que da numerosas pistas de lectura en “La melancolía: notas para releer Casi una leyenda”. No es este un libro menor en el corpus lírico claudiano, contra lo que subrayó parte de la crítica en 1991, cuando se publicó. Al contrario: tiene la potencia de los grandes testamentos poéticos.

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