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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Antonio Perdomo Betancor

Objetos mentales

Antonio Perdomo Betancor

Intangibilidad social

El catedrático Lluís Serra, quien forma parte del Comité de Expertos que asesora al Gobierno de Canarias, admite que la situación epidemiológica en Gran Canaria “ha mejorado algo” y que en el conjunto de Canarias lo hace de forma “muy lenta”, según informaciones de LA PROVINCIA. Los sintagmas entrecomillados son tan indeterminados que pueden interpretarse en un rango de amplio espectro. Por otro lado, y con independencia de que los métodos de confinamiento sean más o menos eficaces, incluso en absoluto eficaces para aquella parte de la sociedad negacionista que abjura de cualquier medida contra la covid-19, interpreto que a la vista de que en la segunda semana de febrero se celebra la semana blanca o, según otros, la semana de carnaval, y que debido al tambaleante compromiso ético de la población, propiciado evidentemente por el propio desprestigio de la clase política cuyos deméritos son innegables, según mi parecer, estimo que vamos a estar en una situación similar de confinamiento hasta que acabe esa semanita. Por principio, la sola razón no abarca el entero universo humano, sin ética social, sin ética individual, la sociedad ante los retos que se le presentan, por ello mismo, nos encuentra vencidos, diluidos en un individualismo berroqueño. Lo que quiera que sea la ética y/o la moral, estimo que cualquier relación humana se establece en términos de moralidad, esto es, fundada en vínculos de compromiso y confianza, y cuyo desenlace obedece a las leyes de la reciprocidad y la fuerza vehicular de la necesidad. Lev Vygotsky ya pensó en la cooperación por la necesidad. Incluso, el propio individuo se relaciona éticamente consigo mismo, y de cuya relación depende el vigor e integridad de su estado psíquico-social. Hemos leído recientemente de la precaria ejemplaridad de las autoridades en cuanto a la observación de las propias normas que se han impuesto a los demás, y digo bien. A los demás. La no-ejemplaridad de una parte de las autoridades y significados personajes públicos en la observancia de las normas, la falta de cultura científica tradicional de la clase política, el escaso compromiso con la enseñanza, con la investigación básica, nos vuelven vulnerables; el desprecio a los vínculos que nos unen por el hecho de pertenecer a la misma comunidad diluye la columna vertebral de la comunidad. Simplemente interpreto que el señor Lluís Serra llanamente, y con razón probablemente, desconfía de la actitud de los ciudadanos para cumplir sus compromisos. Yo imagino el dilema que se le presenta como al resto de los expertos, suponiendo que sean expertos, o que existan verdaderamente expertos, porque ya existen motivos suficientes con los precedentes comités de expertos y no era el caso que existían. En este sentido o por la misma razón, la población está en su derecho de ejercer su desconfianza. Pues las relaciones sociales conllevan cuando son débiles el claro signo de la desconfianza. Recientemente (con independencia de que se pueda pensar que puedan ser los primeros en vacunarse) un obispo español se cuela en una residencia de ancianos para vacunarse a pesar del protocolo, un militar de alta jerarquía, consejeros, alcaldes y un largo etcétera han roto el pacto que han prometido y que no es otro que ejercer el cargo como servicio a la ciudadanía. Y esa apropiación de bienes públicos que concierne, por tanto, a todos los ciudadanos, es un contraejemplo de ejemplaridad. Esta antología de personas que contradicen lo predicado con los hechos contrae un coste en términos de cohesión social, de bienes sociales intangibles que vertebran la sociedad, un coste que provoca la erosión de las instituciones, su descrédito, cuya negatividad, por fas o por nefas, aflorará en términos de degradación social.

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