Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

La ruptura cantada

Ya se hacen apuestas – a veces humorísticas, otras menos graciosas – sobre el momento de la ruptura del Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Gracias a su brillante estrategia, por supuesto, UP sigue perdiendo votos, y de esta ligera pero continua sangría se benefician los socialistas. Sin embargo, los de Iglesias no van a ceder, porque están convencidos que la única forma de no ser engullidos por el socio mayoritario de la coalición –lo más habitual en este tipo de fórmulas– consiste en acentuar sus guiños y exabruptos izquierdosos, como el apoyo a los disturbios callejeros o ese descacharrante discurso de Pablo Iglesias sobre los medios de comunicación que nada le debe a Gramsci y mucho a Marta Harnecker y al Ariel Dorfman de Para leer al Pato Donald. Los medios son más poderosos que los diputados e incluso que él, todo un vicepresidente del Gobierno. El grueso de los medios de comunicación españoles –y más aún, de las productoras que controlan televisiones y producen el 95% de los contenidos audiovisuales del país– apoyan al Gobierno presidido por Pedro Sánchez. Ni Atresmedia, ni Mediaset ni menos aún Mediapro se han caracterizado por una actitud especialmente crítica hacia el Ejecutivo, sino más bien lo contrario. Está todavía por ver un programa de orientación derechista en las grandes cadenas privadas. Es tarea imposible encontrar un monologuista que no se dedique en exclusiva a destripar alegremente al Partido Popular, a ridiculizar a Ciudadanos o a anunciar el fin de los tiempos por los resultados electorales de Vox. No conozco, en fin, a ningún Buenafuente votante del PP. Dejando aparte un par de emisoras de radio y algunos periódicos ya en decadencia antes de la crisis covid, el mainstream del ecosistema de medios en España –básicamente televisión y plataformas digitales– responde inequívocamente a una cultura y una simbología emocional “progresista”. Podemos mismo le debe su existencia, mejor dicho, su explosión publicitaria, a esa placenta mediática, particular –pero no exclusivamente– a Roures y a la Sexta, sin la cual su éxito político-electoral hubiera sido inimaginable.

Lo que mantiene juntos todavía a PSOE y UP, lo que les permite su cotidiano ejercicio de mamarrachería, narcisismo publicitario e irresponsabilidad es la inexistencia de una alternativa política, pero tiene su contrapeso en el empeoramiento progresivo de la situación económica. Amén de los cuatro millones de parados, ya se ha llegado a las 870.000 personas inscritas en ERTE, que muy probablemente se convertirán en más de 900.000 al finalizar el próximo mes. Los fondos europeos llegarán, pero no como un chaparrón apoteósico, sino en las condiciones decididas por la Unión Europea en cuanto a cantidades, ritmos y condiciones, y su impacto en la dinamización económica y en la creación de puestos de trabajo –si es que se eligen correctamente los proyectos de inversión y se ejecutan técnicamente con los mejores resultados– no empezarán a apreciarse hasta finales del próximo año o principios del siguiente. Antes de que empiece a temblar el castillo de naipes, tal vez al principio de la próxima primavera, Pedro Sánchez podría convocar elecciones, pero antes se desharía de Podemos lamentando que hayan demostrado ser unos socios imposible que, como había profetizado, no le dejaban dormir.

Cambiarán entonces muchas cosas. Quizás también en Canarias. Por el momento Ángel Víctor Torres y sus socios siguen de visitas. Al Senado. De nuevo al Parque Temático del Buenismo Migratorio, en Las Raíces. A cualquier sitio, en definitiva, donde no deban asumir su cuota de responsabilidad.

Compartir el artículo

stats