Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Marrero Henríquez

ESCRITOS ANTIVÍRICOS

José Manuel Marrero Henríquez

Tikchorradas

Bajaba de la cumbre el vacunado a medias en su V2 y al llegar a las medianías vio, en un terreno sin cultivar, lleno de hierbas y plantas muy bien florecidas tras las recientes lluvias, a una niña bailando con los movimientos que todas las niñas que usan tik tok repiten una y otra vez hasta la saciedad. Y esa escena le llamó poderosamente la atención al vacunado a medias. Y le llamó poderosamente la atención por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque ese sitio, un terreno no cultivado, húmedo y lleno de hierbas y plantas, no era el mejor espacio para que una niña estuviese bailando al estilo tik tok. En segundo lugar, porque la escena lo llevó a pensar que también en ese momento millones de niñas estarían haciendo esos mismos movimientos en otros lugares del planeta.

En el trayecto hasta casa el vacunado a medias le da a esa escena tantas vueltas y revueltas en su cabeza que ya en el sofá dos preocupaciones lo asaltan. En primer lugar, se preocupa por el suelo. ¿No estaría mejor ese terreno bien acondicionado y cultivado? Sin lugar a dudas ese terreno estaría infinitamente mejor aprovechado ocupado por papayeros y naranjeros y limoneros y aguacateros y mangos e higueras que por una niña bailando al estilo tik tok. ¿Es que el tik tok va a conquistar hasta los suelos más fértiles de las medianías de la isla y de los campos de la Tierra? En segundo lugar, se preocupa por la niña y por las niñas que esa niña representa. ¿Es que no hay movimientos más interesantes que los de esos pseudo-bailes que repiten las niñas del planeta Tierra como si fuesen clones sin personalidad propia?

Al vacunado a medias los bailes de tik tok le parecen chorradas, si bien chorradas nada inocentes y muy peligrosas. Porque los bailes de tik tok no sólo eliminan la fertilidad de los suelos de cultivo del ecosistema terrestre sino también la fertilidad intelectual del ecosistema femenino planetario. Y, a decir verdad, de intelectualidad y mesura no anda sobrado el planeta. No obstante, y a pesar de la gravedad del asunto, el vacunado a medias considera que la solución para recuperar la extremada riqueza que suelo y niñas atesoran es muy sencilla.

En primer lugar, mientras el suelo agrícola se cultiva, las niñas pasan a bailar a locales de ensayo. A cada uno lo suyo. A la tierra le corresponde el frutal, la hortaliza, la gramínea; al gimnasio o al salón de baile la niña que quiere bailar. Así que libérense los campos de niñas bailando y llénense de cultivos. A nadie perjudicará esta acción y a todos beneficiará.

En segundo lugar, enséñese a las niñas a bailar de verdad, esto es, a ejecutar movimientos acompasados con el cuerpo, brazos y pies, y a hacerlo con diferentes melodías. Basta ya de tik tok, basta ya de movimientos repetitivos que se aplican sin discriminar a una canción o a otra, da igual qué canción, porque todas se parecen como se parecen dos gotas de agua podrida. Enséñese a las niñas también a improvisar, a ser libres, a mover sus miembros como mejor crean que convenga a las distintas y variadas melodías que escuchen.

Con esas dos sencillas acciones –campos y niñas liberados– considera el vacunado a medias que los ecosistemas agrícola e intelectual del planeta en muy gran medida quedarán saneados. Campos y niñas sanos y bien cultivados son fundamentales para la humanidad. Sin tikchorradas el futuro de todos será mejor.

Compartir el artículo

stats