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Volando bajito

A propósito de ‘Nevenka’

Después de ver de nuevo la serie Nevenka, recomendarla a mujeres y recibir una respuesta que me es familiar me siento a escribir la columna que están leyendo.

“No puedo verla porque es muy dura”, me dicen. Y sin duda lo es. Pero esa es exactamente la misma respuesta que recibimos cuando recomendábamos la lectura de La secta de kárate, el caso de pederastia más importante de Europa ocurrido en Gran Canaria.

A pesar de que el texto fue escrito despojándolo de algunos pasajes duros, buscamos la manera de no silenciarlos todos para no desvirtuar la dura realidad pero sin que ni un dato identificara a las víctimas, todas menores. Se trataba de contar una historia de abusos que no publicamos hasta tener una sentencia condenatoria; así y todo, el libro fue leído por expertos antes de poner el punto final. La vida no es un cuento de hadas y ni Nevenka ni La secta del kárate no lo son.

Hubo que hacer un esfuerzo para no pasar de la raya, de manera que de alguna forma los comentarios que escucho del impecable documental de Nevenka son primos hermanos de La secta del kárate. La realidad fea no me la recuerdes. “Compro el libro pero no lo leeré, no puedo”, dijeron algunos amigos.

Siendo ambos sendos trabajos de investigación periodística basados en hechos reales no nos cansamos de recomendar su lectura, necesaria para ser consciente de la sociedad en la que vivimos. La serie de Nevenka es brutal porque el deterioro físico y psíquico de la concejal del PP de Ponferrada puso su cara; la fuerza de su testimonio y lenguaje verbal duelen y conmueven.

Hay comentarios en el documental que hoy nadie se atrevería a manifestar con naturalidad, como “a mí nadie me acosa si yo no quiero’, que cree una vocera del acosador condenado. El desparpajo y la falta de pudor en esa y otras declaraciones nos sirve para comprobar hasta qué punto romper el silencio era y es arriesgado.

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