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Javier Cuervo

Recuperar la barra

La última frontera diurna anticovid es la barra del bar y recuperarla es la primera reivindicación de los hosteleros y de la parte de la parroquia que está sentada en la terraza de los bares como si rodeara el Congreso o fuera a tomar el Capitolio. La barra es el movimiento y los hosteleros la ven como la cadena de la fábrica de Chaplin y en los bares de carretera con los platos y las tazas dispuestos para servir cafés aplican el taylorismo al desayuno. ¡A las barras, a las barras/ por el triunfo de la recuperación!

En la España de la libertad ayusa el para qué leninista encuentra la respuesta en asaltar las barras, el parapeto del hostelero, el burladero del bebedor, la fuente que mana cañas, el patio donde forma el pelotón cuando sale la tortilla, el transporte público sin distancia interpersonal a la hora punta del vermú y el tapón cuando descorcha el tardeo.

En España la barra es una recta en la que traza el semicírculo de la conversación el círculo de amigos y en la que el bebedor solitario, usando el culo como centro, se mueve como el compás y dibuja la circunferencia desde la camarera al vecino de la derecha, pasa la vista hacia la puerta, sigue al vecino de la izquierda, cierra en la camarera y pide otra. En las películas anglosajonas beben como aquí se reza, mirando al frente o con recogimiento cabizbajo y hablan con el vecino y sin volverse a mirarlo. Ligan de soslayo para descubrir a la chica que está donde da la curva la barra, encuentran la mirada, amagan un brindis, la invitan a través del camarero y si acepta, amigo, amiga, está todo hecho. Uno de los dos se levanta de la cama sin hacer ruido para no despertar al otro.

Hay bebedores de barra que usan el taburete, el mueble de la risa de la stand-up comedy, el puesto de trabajo de Eugenio, donde toda ingeniosidad tiene su asiento pero otros reciben los copazos a pie firme, alternando firme y descanso y acaban teniendo problemas de varices antes que de hígado. El que bebe de pie parece más sediento que el libador sedente. La barra es el nuevo horizonte. El encierro nos dejó así de miopes.

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