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Observatorio

La escritora que dijo ‘no’ a Netflix

La escritora que dijo ‘no’ a Netflix La Provincia

Hasta hace poco el nombre de Michaela Coel no se conocía más allá del circuito de prensa especializada en televisión y de un puñado de fans. Pero esta actriz, guionista y directora británica, hija de padres ghaneses, se ha convertido en una joven promesa, con muchas cosas que decir. I may destroy you, una coproducción de la BBC y HBO estrenada el pasado año, le ha brindado su primer Emmy al mejor guion original. El premio ha sido un merecido reconocimiento para la creadora de una serie tan dura como necesaria. En su discurso de aceptación lanzó un mensaje a otros compañeros guionistas. «Escribid la historia que os dé miedo, que os haga sentir incertidumbre, que no sea cómoda». Era lo que ella misma había hecho: convertir en guion para serie de televisión la agresión sexual que ella misma había padecido tiempo atrás. Michaela Coel acaba de publicar Marginados, un ensayo en el que reivindica el poder de las diferencias y la necesidad de preservarlas, especialmente en un negocio (el del entretenimiento) que se esfuerza porque todo sea más complaciente y uniforme. Porque la Coel, además de escritora de éxito y showrunner de moda, es conocida por haberle dicho que no a una suculenta oferta económica de Netflix por no estar de acuerdo con las condiciones que le ofrecían. Para una mujer que, como dice en su libro, creció «sin red de seguridad» y teniendo «que subir escaleras sin un suelo firme debajo», decir que no a Netflix tuvo una resonancia poderosa y expuso el profundo desequilibrio que existe entre los creadores y las plataformas de streaming.

Michaela Coel cuenta que, cuando la oferta de Netflix llegó a su mesa, estaba saboreando las mieles del éxito con su primer trabajo, Chewing Gum, que la plataforma acababa de incorporar a su catálogo. Estaba en un momento profesional determinante para todo creador, ese punto en el que un paso en la dirección correcta te puede lanzar al estrellato, de la misma manera que un paso en falso te puede condenar al olvido. La oferta, aunque suculenta, tenía sus desventajas: suponía decir adiós a cualquier tipo de derechos de autor sobre la obra, que automáticamente pasaban a manos de Netflix, una vez firmado el contrato. De ahí la metáfora que emplea en su libro. En él Netflix es Netanya, un ser incorpóreo con el que se ha casado tu padre y que te ofrece, tras enterarse de que estás embarazada de nuevo, un millón de dólares por tu nuevo hijo.

Ese es el poderoso dilema ante el que se encuentra un creador a la hora de negociar con la plataforma: conseguir que el proyecto sea una realidad (algo extraordinariamente difícil), renunciando a cualquier tipo de derecho sobre el mismo o negarse a pasar por el aro con el riesgo de que el proyecto jamás vea la luz. Coel dice que se topó con un muro de intransigencia al tratar de negociarlo. Sencillamente dieron por zanjada la conversación diciendo que en su empresa las cosas no funcionaban así. Por eso lo tuvo tan claro. «Usé el único poder que tenía: lo rechacé». Ella tuvo suerte. Encontró un nuevo hogar para su serie, uno en donde se respetaron sus condiciones y triunfó. Pero, ¿cuántas personas se habrán quedado por el camino porque se han negado a aceptar esas condiciones?

La diferenciación se ha convertido en un elemento clave para la supervivencia de las plataformas. En un océano de oferta, las voces únicas se han convertido en la baliza que busca llamar la atención de cada cliente potencial. Que los que cuentan historias diferentes, esos a los que Coel llama marginados, estén ahora en el punto de mira de los servicios de streaming entraña varias amenazas. De un lado, la mercantilización de un talento del que saben muy poco (solo que es rentable). De otro, la intoxicación creativa ya que, en lugar de educarlos para que escriban por sí mismos, en los últimos años se les ha ido juntando con escritores desde el inicio del proceso, personas experimentadas que encajen en la norma. Michaela sabe que lo mejor para evitarlo es hablar, aunque hablar pueda ser algo aterrador.

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