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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

El culo al aire

Román Rodríguez.

En los plenos parlamentarios la Cámara se viste de gala y gracias a un sastre muy diligente, conocido habitualmente como reglamento, las desnudeces y miserias del gobierno de turno pueden taparse más o menos decorosamente. Las comisiones, en cambio, son otra cosa. En las comisiones, más ágiles y reducidas, puedes terminar enseñando las pantorrillas y en alguna que otra ocasión te quedas con el culo al aire. Es lo que le ocurrió ayer a don Román Rodríguez en la comisión de Presupuestos de Hacienda en la que quedó patéticamente en evidencia la escasísima – es decir, negligente– gestión autonómica de los fondos Next Generation recibidos por el Mecanismo de Recuperación y Resilencia (MRR) y a través del programa React EU. En esta ocasión, y ante las preguntas de la diputada Vidina Espino, el vicepresidente Rodríguez no pudo dedicarse a disfrutar del twitter, como suele hacer cuando alguien –la misma Espino entre otros– le hace preguntas incómodas en el pleno.

Gracias a la diputada Espino nos enteramos de varias cosas. Por ejemplo, que de los 640 millones procedentes del MRR solo se «ha comenzado» a ejecutar el 10% y que, según tartamudeó Rodríguez, de los 639 millones del React se han gastado la mitad, pero solo se han certificado ante Bruselas –es lo que cuenta reglamentaria y contablemente– 59 millones de euros. Pero eso no es lo más divertido. Quizás recuerde el paciente lector cómo en marzo del pasado año el Gobierno canario aprobó por decreto –y luego fue convalidado por el Parlamento– la creación de una Comisión de Planificación y Gobernanza que, precisamente, debería definir la estrategia para la inversión de los recursos llegados de la UE, coordinar los esfuerzos entre los distintos departamentos y fiscaliza grosso modo toda la operación. Se aprobó por decreto, por supuesto, porque corría muchísima prisa. Esa campanuda comisión está integrada por el presidente, el vicepresidente y los consejeros del Gobierno autónomo, con el añadido del viceconsejero de Presidencia –Antonio Olivera, glutamato monosódido de todos los platos y acertijos chinos del Ejecutivo– y Fermín Delgado –el que se ocupa de la Consejería de Hacienda mientras Rodríguez lee el Financial Times a través del Google Translate–. ¿Cuántas veces se han reunido los comisionistas durante este año y medio? Ninguna. Por supuesto la oposición preguntó ayer al viceRodríguez al respecto. «Eeeh… Creo que el presidente ha tenido alguna reunión…» No pudo precisar más. ¿Y cómo no puede precisar el vicepresidente si se ha reunido o no una comisión que legalmente vicepreside? Simplemente porque no se ha reunido. Ángel Víctor Torres tiene tiempo para asistir al desfile de las Fuerzas Armadas del 12 de octubre, para monitorizar todos los incendios forestales –las llamas se retiran a su paso como las aguas se abrían en presencia de Moisés–, para inaugurar asambleas, congresos, simposios, encuentros, seminarios, convenciones y ringorrangos varios pero no para presidir una comisión de orientación, control y ejecución de unos fondos que – según trompeteó el pasado año –«van a transformar y modernizar la economía canaria para las próximos años y las próximas décadas»–.

Desde el primer momento la gestión de los fondos europeos ha sido obscenamente opaca. El consejero de Hacienda y Asuntos Europeos ha demostrado su incapacidad de aportar información sustancial al Parlamento. ¿Qué ocurrió con las contrataciones extraordinarias para conseguir técnicos con el fin de gestionar cientos de millones de euros? Dos años más tarde, ¿cuáles son esos proyectos tractores financiados por el río de cientos de millones de Next Generation que estimularían, modernizarían y diversificarían la economía canaria y sobre las que el Gobierno y las fuerzas que lo integran babearon de entusiasmo profético? El Gobierno ha quedado, en efecto, con el culo al aire, y no es un culo precisamente limpio o agradable. Metafóricamente, claro.

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