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ULPGC Elecciones a rector el 16 de noviembre

Los candidatos piden al Gobierno saldar la deuda presupuestaria con la ULPGC

La calidad científica, la financiación, los controles horarios y el alumnado, centran el debate en el Club LA PROVINCIA entre Montoya, Galván y Robaina

El Gobierno de Canarias debe saldar la deuda que tiene con la Universidad de Las Palmas a través de un modelo de financiación equitativo entre las dos universidades públicas. Este fue uno de los mensajes en los que coincidieron, con matices y con diferentes propuestas para su consecución, Alberto Montoya, Rafael Robaina y Eduardo Galván, los tres candidatos a las elecciones a rector de la ULPGC que se celebrarán el próximo 16 de noviembre, en el debate celebrado ayer en el Club LA PROVINCIA.

La financiación centró gran parte del debate, junto con la calidad de la investigación y los ranking, las políticas de personal y el alumnado, en un acto que congregó a un gran número de miembros de la comunidad universitaria, en su mayoría personal docente e investigador. No hubo mucho margen para la discusión entre los candidatos, más centrados en desgranar las acciones de sus respectivos programas electorales en las áreas señaladas anteriormente.

Los ranking universitarios fue el punto de partida del acto, que fue abierto, tras previo sorteo, por el catedrático de Medicina y Cirugía Animal, Alberto Montoya, quien calificó dicho método de evaluación como la "marca de la Universidad" y propuso un plan de investigación en la ULPGC para escalar posiciones.

El catedrático de Biología Rafael Robaina, aclaró que los rankings no sólo miden la actividad investigadora y que su objetivo como rector, de ser elegido, es colocar a la ULPGC en el primer tercio de los mismos, "con medidas claras y concretas" que pasan por un aumento de la financiación para crecer en eficacia. En este sentido disintió con Montoya, destacando que "un plan estratégico de investigación no sirve para nada sin financiación".

Eduardo Galván, catedrático de Historia Derecho y de las Instituciones, fue más conciso en su mensaje, y si bien se mostró partidario de avanzar en este terreno, apuntó que la ULPGC tiene otros asuntos más urgentes que resolver. "Hay que avanzar en los ranking, pero no a costa de cualquier precio. Una familia que tiene goteras en el piso no se puede comprar un yate de lujo. La ULPGC tiene goteras en el piso que es de protección oficial".

En el capítulo de financiación, los tres candidatos coincidieron en señalar la necesidad de aumentar la financiación privada, aunque sobre la pública mostraron diferencias. Galván desgranó una serie de datos para reflejar la existencia de un desequilibrio presupuestario por parte del Gobierno de Canarias respecto a las dos universidades públicas, destacando que la ULPGC recibe menos financiación por sus alumnos que la Universidad de La Laguna. Robaina, por su parte, considera necesario reclamar un bloque de financiación fija, y apuntó acciones concretas en este ámbito; mientras que Montoya señaló que se trata de dinero público y por tanto no sólo hay que solicitar más sino decir en qué se va a gastar ese dinero, y apeló a la responsabilidad social corporativa, como eje central de su programa.

En el capítulo de personal, los tres subrayaron la necesidad de implementar medidas para rejuvenecer la plantilla docente e investigadora, así como dar estabilidad al personal de administración y servicios (PAS), del que el 30% es interino. Rafael Robaina citó una serie de acciones concretas para subsanar este problema de forma inmediata nada más tomar posesión del cargo de ser elegido rector; a lo que Montoya le contestó que "por qué esperar a 2017 si podía haber empezado antes" y como aportación apuntó la creación de plan de contingencia con el Gobierno de Canarias.

El control de los horarios del profesorado fue otro de los puntos en los que los tres se pusieron de acuerdo. Son contrarios al sistema de fichar, y todos apuntaron que el personal docente e investigador cumple con creces, incluso más allá de sus obligaciones, con dichos horarios.

El alumnado protagonizó el final del debate. Rafael Robaina aprovechó su última intervención para recordar su propuesta de creación de la Oficina de Atención al Estudiante, para mejorar en cercanía y sistemas de acceso al equipo de gobierno de este estamento universitario; y al igual que Montoya y Galván, destacaron la necesidad de abrir un diálogo con el Consejo Social para modificar y hacer más flexibles las normas de Progreso y Permanencia. Los tres finalizaron su intervención felicitándose unos a otros por sus respectivos programas electorales, puestos a disposición de la comunidad universitaria para su análisis.

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