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Memoria

La Historia, antídoto para las 'fake news'

Alcaraz y Pérez presentan un libro que aporta luz al triunfo del Frente Popular en el 36 en Las Palmas

La Historia, antídoto para las 'fake news'

El relato, desde tiempos inmemoriales, se deforma. Ahora, en momentos convulsos, con Donald Trump por allá y Vladimir Putin por allí, ese ejercicio de transformación se engloba bajo el epígrafe común de las fake news -noticias falsas-. Cuestión de modas. Hasta el otro día, sin embargo, esa distorsión sólo era propaganda. Y el fascismo siempre se manejó bien en ese arte. Que se lo pregunten a Joseph Goebbels. Frente al engaño, como antídoto, quedan oficios que pueden desmontar la patraña: al momento, el periodista; con el tiempo, el historiador. Y a eso, a desarmar una mentira del franquismo, han dedicado buena parte del tiempo, durante los dos últimos años, José Alcaraz y José Miguel Pérez al dar forma a un libro que legitima el triunfo del Frente Popular en la provincia de Las Palmas en las elecciones de febrero de 1936 -sólo seis meses antes del golpe de Estado militar que desencadenó la Guerra Civil-.

"En el 38", explica Pérez, "el gobierno de Franco encarga a su ministro del Interior, Ramón Serrano Suñer, crear un comisión de expertos que demostrara que las elecciones del 36 fueron un fraude". "El objetivo entonces", detalla el historiador grancanario, "era justificar el golpe de Estado ante los países europeos. A eso, posteriormente, se sumó la causa general del franquismo que explicaba y detallaba casos de violencia contra gente que no era republicana para dar un sentido de justicia divina al conflicto. Eso, ahora, ha sido resucitado por pretendidos historiadores e incluso algunos historiadores. Y en medio de esa corriente, un libro apuntaba, entre los ejemplos de fraude y violencia en los comicios del 36, a la provincia de Las Palmas. Ese fue el punto de partida de esta historia, ya que los documentos que nosotros manejábamos contaban otro relato".

"Las elecciones", explica Alcaraz, "definen coyunturas históricas. Marcan un cambio o una línea de continuidad. Y las del 36 son decisivas porque o daban continuidad a la República o permitían que la derecha la desmontara". "Lo publicado", prosigue, "indicaba que hubo violencia y fraude y que habían sido dos factores decisivos en la victoria de la izquierda. Pero con esta tesis, mejor dicho antítesis, queremos explicar qué pasó a partir de documentos, testimonios, memorias y noticias recogidas por la prensa. Todo eso da forma a otra historia".

Pérez apunta a la división de la derecha como factor decisivo en los resultados de los comicios. "Es cierto que la fortaleza de la derecha", detalla, "era imponente". "En 1931, después de ganar las municipales, no se presentaron a las generales. Y en el 33, barrieron. Pero lo cierto es que las desavenencias entre las fuerzas de la derecha fue lo que marcaron esas elecciones, no el fraude o la violencia".

Intereses económicos

Ambos historiadores subrayan, en su libro Las elecciones de 1936 en Las Palmas, que "fueron más marcadas, más enconadas, las disputas entre las candidaturas de la derecha que los posibles roces entre partidarios de la izquierda y la derecha". "La campaña, los mítines y la votación transcurrieron con normalidad. Así queda constatado en la prensa de la época que, sin embargo, sí recoge las diferencias entre el Partido Popular Agrario Autónomo, los radicales de Guerra del Río y la CEDA pese a que el gobernador civil trabajó para que confluyeran en la misma dirección", apunta Pérez.

Ante la pregunta sobre el origen de las diferencias entre las candidaturas de la derecha, la conclusión apunta a intereses interclase. "Las elecciones se celebraron marcadas por la crisis, en Canarias, sobre todo, por la crisis de la exportación del plátano", narra Pérez antes de añadir que "la distribución del plátano hacia la Península se realizaba en los barcos de Transmediterránea, empresa propiedad de Juan March". "Esa ruta", detalla Alcaraz, "estaba subvencionada por el Estado, pero, sin embargo, cobraba fletes más altos que los que llevaban el producto a otros puntos de Europa. March tenía a sus agentes incrustados en formaciones de las Islas, al igual que las otras compañías. Eso generó un fondo de intereses contrapuestos por el poder económico que traspasó fronteras y llegó hasta la política. Esa incapacidad de coaligarse fue la que frenó a las derechas en el 36 en Las Palmas ante el Frente Popular, no el fraude o la violencia que algunos han querido añadir al relato".

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