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Crisis del coronavirus

Atención Primaria, en el frente

El servicio sanitario reúne en Gran Canaria tres equipos que se encargan de controlar a los contagiados que siguen en sus casas y vigilar su entorno para contener al virus

Atención Primaria, en el frente

La guerra contra el coronavirus se pelea en múltiples frentes. Se combate desde la responsabilidad individual al quedarnos en casa, se le hace frente en cada calle que se desinfecta, se pelea sin tregua en cada cama de cada hospital -ya sea de Críticos o de Hospitalización- y se le ataca desde el orden milimétrico que aplica, por ejemplo, Atención Primaria en Gran Canaria.

El servicio sanitario, ante la crisis que ha desatado el SARS-CoV-2, ha levantado a un plan para contener la pandemia en la Isla sobre tres grupos: uno para controlar los casos de los contagiados que permanecen en sus hogares; otro para hacer un seguimiento al entorno de las personas que han dado positivo; y un tercero para atender a domicilio a los afectados.

En total, Atención Primaria ha reunido a casi un centenar de profesionales -repartidos entre los tres equipos- para combatir el problema desde la raíz con un movimiento clave en la pelea: trazar un cortafuegos en la cadena y evitar que las áreas de Urgencias e Ingresos de los hospitales grancanarios se colapsen.

Al primer grupo, dispuesto en la Vega de San Mateo y compuesto por unas dos decenas de profesionales, se le ha encargado la misión de seguir todos los casos de las personas contagiadas. Cada día, el personal de Atención Primaria de esta unidad establece una serie de llamadas con todos los afectados para conocer su estado, su evolución, si tiene cubiertas sus necesidades y para tramitar las altas -desde el inicio de la crisis este equipo ha dado una veintena-.

"Este trabajo", indica una fuente del Servicio Canario de la Salud, "es clave para hacer un criba y no saturar los hospitales. Si hay positivo", añade, "pero no hay síntomas, esa unidad le da al paciente una serie de pautas para que se aísle en su casa".

Coordinación

La tarea del segundo grupo, subrayan desde la consejería de Sanidad, "es vital" para contener al SARS-CoV-2. "La primera unidad, la que trabaja desde San Mateo, traslada a la segunda los datos de la persona que ha dado positivo. Y ahí", recalcan, "se inicia un trabajo clave". Desde la Biblioteca Pública del Estado, donde estos días trabajan unos 30 profesionales sanitarios en una improvisada sala de comunicación, se inicia un barrido en busca de todas la gente que ha estado en contacto durante las dos semanas previas con el individuo contagiado.

"Si logras localizar a todas esas personas", apuntan desde el SCS, "paras la cadena epidemiológica. Porque si logras detener y aislar a la gente con la que el positivo de coronavirus ha mantenido un contacto estrecho impides que se propague la pandemia".

Para poner en marcha a este equipo, la Consejería de Sanidad ha dispuesto de un espacio diáfano en la Biblioteca del Estado -situada en la calle Muelle de Las Palmas, a la altura de la Avenida Marítima de la capital grancanaria- con ordenadores y conexión telefónica. "Desde allí", informan, "se realizan unas 500 llamadas al día".

Allí trabajan para contener al virus que da paso al Covid-19 especialistas del entorno comunitario. "Se desarrolla", deslizan las mismas fuentes, "el mismo trabajo que en un centro de salud, con el mismo cuidado, con la diferencia de que el seguimiento se realiza por teléfono. Se encarga la realización de pruebas para saber si hay o no hay un positivo y a partir de ahí se establece un contacto para ejecutar cada paso".

Desde que la crisis del coronavirus se desató en Wuhan (China), la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró que el contagio por coronavirus requiere de una exposición poco prolongada al Covid-19, y que ni siquiera es necesario el contacto directo con una persona infectada, sino que basta con tocar alguna superficie u objeto donde hayan quedado gotículas.

Poco después de las indicaciones de la OMS, un estudio firmado por The Lancet sugirió que "la transmisión de persona a persona del SARS-CoV-2 podría ser más probable a través de la exposición prolongada sin protección a un individuo con Covid-19 sintomático".

"Por eso", insisten desde el SCS, "es tan importante la labor de este grupo. No se conoce tanto, porque todo el foco está puesto en otros lugares, pero para derrotar al coronavirus primero hay que detener la cadena epidemiológica".

Para la Consejería de Sanidad, las conclusiones expuestas en The Lancet reafirman la importancia de "tener bajo control a las personas que han tenido una relación estrecha con alguien que haya dado positivo".

El propio estudio -que tiene como coautor a Tristan McPherson, del Departamento de Salud Pública de Chicago-, indica que "las instalaciones de atención médica deben evaluar y aislar rápidamente a las personas sospechosas de tener Covid-19, y notificar a los servicios de prevención de infecciones y a los departamentos de salud locales para recibir apoyo en las pruebas, el manejo y los esfuerzos de contención".

La tarea del tercer grupo "es más específica", señalan desde el departamento sanitario de Canarias. "Esa unidad", detallan, "está dirigida por Pino González, que es cooperante de Médicos del Mundo y especialista en emergencias sanitarias. Está al mando de un grupo de personas con un nivel de competencia muy elevado". Su tarea así lo requiere: visitan los domicilios de las personas contagiadas que dan síntoma de empeoramiento.

Su labor depende en buena medida de la red de cooperación que se teje entre todas las unidades: es vital la información que reciben del primer grupo, que hace un seguimiento diario de cada uno de los casos registrados en Gran Canaria.

"Cuentan", desarrolla la fuente del SCS, "con sus equipos de protección individual [EPI] y su trabajo es controlar al enfermo y decidir, en última instancia, si debe ser ingresado en un hospital o no". Como el objetivo, a lo largo de estas semanas camino del pico más alto de contagios, es evitar que las urgencias se colapsen, parte de su tarea es intentar asistir a la persona en su domicilio y no derivarla a un hospital "para no saturar al sistema".

En este equipo trabajan unas 40 personas que ejecutan unas 100 salidas diarias, trabajo en el que se coordinan con los 40 centros de salud de Gran Canaria. "Hay", apuntan desde el SCS, un parte del grupo, muy bien preparada, cuya labor es destruir todo el material que se utiliza en cada visita a una persona afectada. Esa tarea también es importante, porque no se puede almacenar o desechar. El virus es tan fuerte que hay que destruir", concluyen.

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