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Crisis del coronavirus La opinión del experto

"El respirador que diseñamos es el plan B que esperamos no usar"

"El proyecto no sigue el camino normal por la situación de alerta, una homologación real tardaría meses", puntualiza el médico interno residente de Anestesiología

Ramsés Marrero, médico interno residente del servicio de Anestesiología del Hospital Universitario de La Candelaria en Tenerife.

Ramsés Marrero, médico interno residente del servicio de Anestesiología del Hospital Universitario de La Candelaria en Tenerife. LP/DLP

¿Cuáles son las características del respirador automático

Nosotros lo hemos ideado de forma que debe cumplir tres características, que es el fundamento de todo esto, que sea fácil de construir, que sea rápido de hacerlo y, por supuesto, que funcione. Las dos primeras la cumplimos con la impresión 3D y con el corte láser. Utilizamos estas herramientas porque son las que teníamos a mano, ya que dentro de este grupo hay gente muy preparada, desde ingenieros, diseñadores 3D, diseñadores gráficos... y claro, era una herramienta que todos teníamos a mano y que sabemos utilizar. Y además era relativamente sencillo utilizarla, y esta es la razón por la que se tiró por esta línea.

¿Cómo surgió el proyecto?

Este proyecto nace de una iniciativa inicial que se llama Coronavirus Maker y dentro de la misma surge una acción denominada REESpirator que coordina el ingeniero asturiano Marcos Castillo. Empezamos con otros compañeros el diseño en papel, cuando fue declarada la alerta nacional por el coronavirus. Al final acabamos saltando del papel al mundo real y aquí estamos.

¿En qué fase se encuentran en estos momentos?

Estamos en la parte de demostrar científicamente que funciona. Nosotros sabemos que funciona, hacemos las pruebas y vemos que la máquina cumple con las especificaciones, con la normativa que nosotros conocemos, pero claro, esto es medicina y uno tiene que demostrar científicamente que lo que está haciendo es factible y una ayuda de verdad. No queremos sacar un producto que después pueda hacer daño a alguien. Entonces hay que demostrar que realmente es útil y que se pude utilizar.

¿Cómo van las pruebas hasta el momento?

Pues bastante bien, estamos en contacto incluso con la Agencia Española del Medicamento, para cumplir con todos los requisitos necesarios de cara a posibilitar que nuestro respirador se utilice en los hospitales. No puede ni va a seguir los caminos normales que se utilizarían de homologación, más que nada por los tiempos con los que estamos hablando, porque la situación de emergencia es ahora, es cuando necesitamos utilizarlo, una homologación real tardaría meses sólo con el papeleo, y no podemos esperar. Por eso se han hecho, fórmulas específicas para este tipo de productos en el momento actual. También hay que recordar que se pueden afrontar estas características porque este respirador es para usarlo cuando no hayan más alternativas. Evidentemente, si hay otro respirador ultimo modelo para un paciente lo vamos a utilizar primero, pero si no queda nada, tendremos que hacer algo. Y ese es el camino. En estos momentos estamos haciendo todas las pruebas clínicas que nos exige Sanidad, las vamos haciendo una a una, demostrando que si funciona y que el producto es válido.

¿Se puede hablar de plazos para poder utilizarlo en los hospitales si fuera necesario?

Eso no depende tanto de nosotros, sino de Sanidad. Nosotros hacemos las pruebas que nos dicen ellos. Por ejemplo, en esto días, hoy o mañana, tenemos otra prueba con los responsables sanitarios, de entre las que nos piden, y una vez que la hagamos la pasamos, y con esa prueba en la mano vemos los resultados. Los que estamos al frente de este proyecto esperamos que se pueda utilizar dentro de muy poco. Aunque, siendo honestos, desearíamos que nunca se llegara a utilizar porque eso significaría que no habría ningún problema y que realmente con los respiradores que tenemos es suficiente. Nuestro proyecto de respirador digamos que es el plan B.

¿Para quién estaría indicado?

Pues para cualquier persona que necesite un ventilador en los hospitales, pero que no exista la posibilidad de dárselo porque los servicios estén colapsados por la alta demanda de pacientes del Covid-19.

¿Qué características definen a este prototipo?

Una característica importante del respirador es el tema de la propiedad intelectual, su carácter altruista. Este respirador ha sido ideado con un tipo de licencia que impide su uso comercial y el lucro con él, porque al final, la idea es que pueda ser utilizado para las personas que lo necesiten, y no queremos que se convierta en un negocio, sino sólo que pueda servir de ayuda en esta crisis sanitaria. No queremos lucrarnos, sino ayudar a la gente que lo está pasando mal, y al sistema sanitario que está soportando una sobrecarga importante. Que no haya dudas al respecto, nosotros no vamos a ganar dinero con esto porque de hecho la licencia que le pusimos lo impide.

¿Cómo vive esta oportunidad de contribuir a dar soluciones en una crisis sanitaria como la del Covid-19?

Participar en un proyecto de estas características es una locura, son jornadas de trabajo muy intensivas, pasarte las noches sin dormir fabricando, construyendo, haciendo pruebas... es otro mundo, otra vida ahora mismo. Vamos a contra reloj por la premura de la situación, no podemos por ello deleitarnos en el proceso de fabricación, no podemos estar esperando a que llegue tal componente o tal pieza sino que tenemos que conseguir soluciones sobre la marcha, a medida que las vamos necesitando.

¿Y como sanitario, qué destacarías de esta pandemia?

Yo como residente de Anestesia estoy más en la parte de quirófano y en la reanimación, en los cuidados postquirúrgicos. Por tanto no estoy en primerísima línea asistencial en el Covid-19. Si nos llegara en el futuro, por supuesto que nos enfrentaremos y adaptaremos a la situación, pero por ahora somos un servicio de sostén. Yo todavía no he sentido en mis propias carnes ese gran déficit de material, nosotros trabajamos con lo que tenemos, por supuesto hay racionamiento, no podemos utilizar ocho mascarillas al mismo tiempo, ni evidentemente estamos súper tranquilos, vemos lo que está pasando en Madrid o en Italia y siempre tienes la preocupación, pero hasta ahí.

¿Qué debemos aprender de esta crisis?

Lo que se saca en claro es que estas crisis sacan lo mejor y lo peor de la gente. Un ejemplo de lo mejor es este proyecto de respirador mecánico que ha sido apoyado por muchísimas personas e instituciones públicas y privadas. Una lección es que las personas están ahí, son muchos los que ayudan, y que la sociedad cuando se une puede conseguir cosas increíbles que a priori ni nos imaginábamos que pudieran hacerse.

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