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Ciencia

Un canario en la carrera a Marte

Javier Pérez, ingeniero de Teleco por la ULPGC, es el responsable de la parte electrónica del primer rover de la Agencia Espacial Europea que viajará al planeta rojo en 2023

Un canario en la carrera a Marte | ESA

Un canario en la carrera a Marte | ESA

Javier Pérez Mato (Las Palmas de Gran Canaria, 1985), doctor ingeniero de Telecomunicación por la ULPGC, participa en el proyecto ExoMars de la Agencia Espacial Europea, como responsable de supervisar las tareas de integración de la electrónica del primer rover fabricado en Europa que viajará a Marte en 2023. Una responsabilidad que asume como un sueño cumplido desde que comenzó a trabajar en 2014 en la empresa Airbus Defence and Space, en el Reino Unido, según destacó el pasado jueves en la videoconferencia organizada por la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación y Electrónica de la ULPGC.

“Hacer y tocar con nuestras propias manos algo que sabes que dentro de dos años va a estar en otro planeta, da una sensación increíble, yo aún no me lo creo, es un sueño cumplido”. Así define el grancanario Javier Pérez Matos su ilusión por participar en el proyecto ExoMars de la Agencia Espacial Europea (ESA), como responsable del grupo de integración y prueba de aviónica del primer rover -vehículo de exploración espacial- desarrollado íntegramente en Europa que será lanzado en 2022 y aterrizará en Marte en 2023. Doctor en Ingeniería de Telecomunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y máster en Ciencia y Tecnología Aeroespacial por la UPC, trabaja desde 2014 en la empresa Airbus Defence and Space, en Reino Unido, y a partir de mayo formará parte de la plantilla de la ESA. Una trayectoria profesional impecable, que compartió el pasado jueves con los futuros ingenieros canarios a través de la videoconferencia ExoMars: El primer rover europeo que llegará a Marte en 2023 organizada por la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación y Electrónica (EITE) de la ULPGC.

Javier Pérez es el responsable de supervisar las tareas de integración de toda la electrónica del rover y de ejecutar las pruebas operativas que garanticen que el vehículo de exploración espacial funciona correctamente, que puede manejar los instrumentos que lleva incorporado, que se puede comandar..., en definitiva, que funciona y está listo para el lanzamiento, una responsabilidad que, lejos de pesarle, le da alas para seguir avanzando en su profesión. “Agradezco a Airbus que me diera esta oportunidad, tengo un equipo excelente y cuando la gente es buena, uno no siente la responsabilidad porque puedes confiar en todos, simplemente vas marcando las pautas”.

Pérez trabaja ya en otro robot que traerá por primera vez a la Tierra muestras de Marte

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El rover de vuelo lo empezaron a fabricar en Inglaterra en 2018 en una sala limpia especial situada al norte de Londres, construida expresamente para misiones interplanetarias. Por sus dimensiones y características es única en Europa, al estar dotada con tecnología que garantiza un nivel muy alto de protección para el vehículo. “No podemos contaminar el rover con nuestros organismos, microbios o bacterias, porque eso podría contaminar Marte. De ahí la importancia de esta sala, en la que para entrar tenemos que meternos en una serie de trajes esterilizados con rayos gamma, pasar por duchas de aires, etc. Cada uno de nosotros tardamos en entrar y en salir de la sala especial casi 20 minutos”, explica el ingeniero canario.

Un canario en la carrera a Marte

El vehículo robotizado se construyó en dicho espacio entre 2018 y 2019. Dotado con cámaras, lleva incorporado un taladro que va a perforar hasta dos metros bajo la superficie de Marte, para coger muestras de la tierra que luego va a analizar con una serie de instrumentos que lleva dentro para intentar detectar trazas de vida, tanto presentes como pasadas, en el planeta rojo. “La hipótesis de partida es que si hay algún microbio en Marte que haya sobrevivido no va a estar en la superficie, sino debajo, protegido de la radiación, de la atmósfera corrosiva, y la idea es perforar lo más profundo que se ha llegado hasta ahora, dos metros, extraer muestras a esa profundidad y procesarlas en un laboratorio que lleva integrado el rover”, indicó el investigador.

Novedades

A diferencia de los rover que ha construido la NASA -el último, el Perseverance que aterrizó el pasado 18 de febrero en el planeta rojo- las principales novedades que va a aportar el todoterreno robotizado de la Agencia Espacial Europea es, la extracción de muestras a dos metros de profundidad; y un sistema de navegación propio, con tecnología tridimensional, donde desde Tierra se le puede marcar un objetivo y va sacando fotos de la superficie de Marte con las cámaras que lleva integradas, de forma que, como si fuera un coche autónomo, tiene capacidad de decisión sobre la trayectoria a seguir para evitar las rocas.

En mayo pasa a formar parte de la plantilla de la ESA donde asumirá nuevas misiones

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Un logro en el que Javier Pérez ha tenido un papel fundamental gracias a su tesón a la hora de apostar por el sector aeroespacial. “Yo me siento como un niño, toda la parte del espacio siempre ha sido algo que me ha entusiasmado y cuando me surgió esta oportunidad en 2014 no me lo pensé dos veces. Me vine directamente a Airbus y todavía hoy, hay días que me levanto y no me lo creo. Saber que estoy trabajando con un equipo maravilloso, formado por compañeros de muchos países, desde Francia, Alemania, Italia, Inglaterra... Entre todos estamos construyendo el primer rover europeo que llegará a Marte en 2023, es un sueño cumplido”, reitera.

Un canario en la carrera a Marte

También acaba de empezar a trabajar en el que será el segundo rover europeo, llamado Sample Fetch Rover (SFR), y que se engloba dentro de la misión Mars Sample Return de la ESO, el cual recogerá una serie de muestras obtenidas por el rover Perseverance de la NASA que aterrizó en febrero en Marte, y las traerá de vuelta a la Tierra. Otro reto de gran alcance mundial dado que será la primera vez que una muestra recogida en otro planeta retorne a la Tierra para ser analizada.

Según explicó el doctor Pérez Mato, uno de los objetivos del rover de la NASA que está ahora en Marte, el Perseverance, es recoger muestras de tierra de la superficie y meterlas en unos 30 tubos de ensayo que lleva incorporados, luego los dejará esparcidos por la superficie del planeta rojo. Por su parte, el segundo rover que van a construir en Inglaterra, el SFR, tiene como misión viajar a Marte y recoger esos tubos que ha dejado el de la NASA. Los guardará en una especie de esfera, los entregará a otro módulo de aterrizaje que estará ya en el planeta rojo y que despegará de su superficie con esta esfera para entregarlo a otra nave que estará orbitando Marte y que transportará a la Tierra esa esfera con las muestras. “Es un proyecto que empieza ahora y las muestras estarán de vuelta en la Tierra en 10 o 15 años, un período que, en términos espaciales, no es nada. Traeremos los tubos, y será la primera vez que podremos analizar en la Tierra muestras de otro planeta. Esa esfera también hay que tratarla con mucho cuidado, porque igual que nosotros nos cuidamos de no contaminar al rover para no contaminar Marte, no sabemos si en Marte puede haber algo que nos contamine, por ello, ya se está haciendo un estudio de como se recibirán esas muestras, se llevarán a un laboratorio especial, con mucha seguridad, para abrir los tubos y analizar su contenido”.

Un canario en la carrera a Marte

“Paso a paso”

El secreto para llegar tan lejos en la esfera profesional es, a juicio de Javier Pérez Matos “ir haciendo las cosas paso a paso, ver donde te gustaría estar, e ir dando pequeños pasos en esa dirección. A mi siempre me gustó el espacio, estudié ingeniería en la ULPGC, opté por la electrónica, elegí hacer el máster en Ciencia y Tecnología Aeroespacial en Barcelona cuando acabé la carrera, fui conociendo las empresas, los proyectos de la ESA, y poco a poco me fui involucrando en este mundo. Aunque al principio todo parezca muy lejano e inaccesible, hay que empezar a dar los pasos en esa dirección y si es lo que te gusta, poco a poco vas viendo que hay muchas oportunidades”.

El vehículo lleva incorporado un taladro para extraer muestras a 2 metros de profundidad

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En este sentido, el ingeniero canario subraya que el ámbito espacial es un sector emergente con mucha oferta de trabajo. “Ahora hay como una especie de carrera a Marte, incluso las empresas privadas que pueden permitírselo quieren intentar llegar allí los primeros. Estamos volviendo a vivir con Marte lo que mucha gente vivió con la Luna, y hace falta mucha gente, desde médicos, físicos, astrofísicos, ingenieros electrónicos, informáticos... Muchos proyectos de la ESA y de la NASA lo tienen como objetivo prioritario, y todo el mundo está luchando porque en diez o quince años, vivamos lo mismo que el aterrizaje en la Luna, con los primeros astronautas llegando a Marte”.

Un canario en la carrera a Marte

Una carrera en la que Javier Pérez ya tiene un especial protagonismo. Tras seis años vinculado a Airbus Defence and Space, en mayo pasará a formar parte de la plantilla de la Agencia Espacial Europea, que lo ha fichado tras comprobar su brillante trabajo en el proyecto ExoMars. Se mudará a Holanda para incorporarse al Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (Estec) de la ESA. Además de continuar con los preparativos y el apoyo al rover hasta que se lance el año que viene, también empezará a trabajar en otras misiones para estudiar la expansión del Universo.

Tiene un sistema de navegación innovador con tecnología tridimensional

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Una carrera prometedora que se gestó en la ULPGC, ya que en 2011, como estudiante de doctorado, fue parte del equipo responsable de organizar el IDeTIC ISS Contact 2011, el primer contacto vía radio con la Estación Espacial Internacional (ISS) realizado en Canarias. “La ULPGC me dio no sólo una buena formación, sino que me apoyó para llevar a cabo proyectos extracurriculares. Si tienes curiosidad por algo, hay muy buen ambiente de profesores e investigadores dispuestos a apoyarte. Eso fue lo que nos permitió hacer el contacto con la ISS, nos dejaron acceso día y noche a los laboratorios, para probar y contactar con la Estación. Yo diría que gracias a eso fui hilando el resto de lo que ha sido mi carrera profesional, y eso se lo quiero agradecer a la ULPGC”, concluyó.

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