Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Amador Fernández Superior provincial de San Juan de Dios en España

Amador Fernández: «La pandemia nos ha hecho tomar conciencia sobre nuestra fragilidad»

El hermano Amador Fernández. | | LP/DLP

El hermano Amador Fernández. | | LP/DLP

Amador Fernández (Asturias, 1962) conoció a través de un calendario que le dio una tía que era monja en el monasterio de San Pelayo la Orden de San Juan de Dios en la que ingresaría a los 17 años. Más de cuatro décadas después y tras pasar por cargos de gobierno, es el nuevo superior en la provincia de España.

Viene a Gran Canaria para la inauguración del nuevo centro de salud mental de la Orden, ¿qué le parece comenzar con un proyecto así en su nueva etapa como superior?

El ámbito de la salud mental está muy presente en la orden desde nuestros propios orígenes carismáticos, porque el propio San Juan de Dios vivió en primera persona una experiencia como enfermo en el Hospital Real de Granada porque tuvo una conversión un poco aparatosa y algunas personas creyeron que estaba realmente loco. Fue allí donde maduró su proyecto de un hospital para tratar a los enfermos y esto marcó mucho la trayectoria de la institución. Así que poder participar en la inauguración de este proyecto en este espacio tan querido por la gente de aquí me parece algo muy bonito.

¿Cómo afronta su nuevo cargo?

Llevo unos años en responsabilidades de gobierno en una de las demarcaciones en la que yo me he formado. Lo que pasa que ahora el espacio geográfico se amplía enormemente y también la complejidad de la organización porque pasamos de 15 centros que había en mi demarcación a cerca de 70. Y bueno, el proponerme asumir en esta nueva etapa el liderazgo de la transición, lo asumo con responsabilidad, consciente también de que no estoy solo en la tarea.

¿Qué va a suponer esta reorganización territorial de la orden? ¿Influye el hecho de que sean pocos hermanos?

Sí, este es uno de los elementos que, siendo realistas, tenemos que reconocer. El número de hermanos ha disminuido progresivamente durante estos últimos años, pero la posición en esta institución ha sido no replegarse, no cerrar obras, sino que hemos adoptado más bien una posición de continuidad siempre que la obra tenga sentido carismático. Por tanto, el factor de la disminución de hermanos pesa en la decisión, pero no solo eso, creemos que con esta nueva estructura jurídica podemos aportar mucho valor a la organización porque sumamos muchos centros que están trabajando en el mismo sector, que tienen mucha experiencia y conocimiento y poner todo eso en común, creemos que va a reforzar enormemente la misión.

Y ¿cómo les ha afectado la pandemia?

Hemos recibido un impacto enorme, como toda la sociedad, sobre todo al principio porque tuvimos muchas dificultades para gestionar esta situación en dispositivo residenciales, en hospitales… Pensad que tenemos algún hospital de salud mental con más de mil pacientes. Pues esto es muy difícil de gestionar, una situación de pandemia con un perfil de personas que a veces no son capaces de entender lo que es la distancia social y estas cosas. Esos primeros meses fueron, como para toda la sociedad e instituciones, de un impacto enorme, pero creo que pronto nos recuperamos y se gestionó bien la situación y se pusieron también en marcha proyecto de apoyo, con mucha creatividad. Se han desarrollado también bastantes proyectos en el ámbito social para tratar de aportar apoyo a personas que sufren consecuencias de la pandemia y yo creo que podemos aprender mucho como sociedad de lo que hemos vivido.

¿Qué diría que se ha aprendido de la pandemia?

La toma de conciencia sobre nuestra fragilidad, la de nuestros sistema de salud, la de nuestras redes de apoyo. Todos nos hemos dado cuenta en algún momento de que somos frágiles y esta es una lección importante para la vida. Después también, como lección, lo importante que es la red de apoyo que se generó con la pandemia.

¿Cómo ve el futuro de la orden en la pospandemia?

Yo lo veo con esperanza, creo que la orden tiene proyectos muy sólidos. Estos 15.000 profesionales, colaboradores, son una fuerza enorme para la institución y, por tanto, veo el futuro con esperanza y creo que los proyectos ya consolidados van a continuar y que seremos capaces de abrir nuevos campos.

Entre esos nuevos proyectos está la residencia de Tafira que le ha traído a la Isla. ¿Había estado antes aquí?

Había estado en otra ocasión visitando la casa con motivo de uno de los encuentros de formación, pero no tenía un conocimiento en profundidad de lo que se hace aquí. Esta vez he tenido ocasión y tiempo para estar con parte del equipo directivo y profesionales para conocer el día a día de la obra y me parece una obra impresionante. Me siento particularmente muy cercano a este tipo de proyecto porque estuve 15 años trabajando y viviendo en un centro con personas con discapacidad.

¿Qué significa Canarias para la Orden?

Son proyectos muy queridos los que hay aquí en las Islas para la institución, proyectos que nosotros consideramos muy en línea carismática con la identidad más profunda de nuestra institución y hemos tenido también la suerte de contar aquí con hermanos que han sido figuras muy importantes. Lo que percibo cuando me hablan de las obras que la Orden tiene en Canarias es que hay un apoyo muy grande de la sociedad y esto no se da en todas partes. Los hermanos siempre nos dicen que aquí hay un apoyo y un cariño de toda la sociedad y también de las instituciones públicas hacia las obras de la Orden y parece que esto es una garantía de futuro.

Con la pandemia también se vieron afectadas las colaboraciones...

Sí, no tuvimos un año bueno desde el punto de vista económico, pero saldremos adelante. Este año parece que nos vamos recuperando, es verdad que el impacto económico ha sido más fuerte en los centros hospitalarios que tenemos. Pero aun así, en el tema de las ayudas se ha notado, porque hay unas necesidades y la gente también está más apuradilla en su economía personal, pero creemos que salimos adelante.

Compartir el artículo

stats