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Los 'otros' desalojados por el peligro del volcán de La Palma

La protectora Benawara y voluntarios han atendido a más de un centenar de animales en un refugio creado por la crisis volcánica

Operación evacuación de animales por el volcán de La Palma David Rodríguez

Puede que parezca una labor secundaria, pero el trabajo que realizan los voluntarios y la protectora Benawara está dando una segunda oportunidad a los animales de compañía que han necesitado acogida por los efectos devastadores provocados por la erupción. Ellos también han perdido su hogar.

Un perro juega con una mujer en las instalaciones que se han improvisado para proporcionar un refugio a los animales afectados por la crisis volcánica de La Palma. | | ANDRÉS GUTIÉRREZ

Muchos lograron continuar con sus animales, pero otros, como los realojados en las instalaciones militares de El Fuerte y posteriormente en los hoteles han tenido que dejarlos atrás. Ahí aparece el trabajo desarrollado durante semanas por parte de esta asociación. Preventivamente ya habían creado una lista de posibles hogares de acogida, lo que permitió en la primera noche de la erupción conseguir un hogar para 45 perros y una veintena de gatos. Una semana después esa cifra supera de largo el centenar de animales.

En las canchas del Parque Conrado Hernández, en Los Llanos de Aridane, se habilitó un albergue improvisado al que no han dejado de llegar personas para colaborar y, sobre todo, la ayuda en forma de comida, agua, jaulas e incluso collares y correas para que la estancia de los animales sea también lo más confortable posible.

Al frente de la dirección de este albergue provisional se encuentra Ester Campos, la presidenta de la protectora, quien se muestra gratamente sorprendida por la cantidad de personas que han decidido colaborar con estas familias que necesitan acogida para sus mascotas. «Estamos contentos por la solidaridad de voluntarios y casas de acogida», poniendo de relieve que «ha sido una gran unión que está haciendo que todo funcione». Allí, asegura que «las familias pueden estar seguras de traer a sus animales aquí», aunque lo normal es que no quieran separarse de ellos.

Este bóxer es uno de los muchos animales que fueron atendidos en el refugio. | | A.G. Ramón Pérez

Campos destaca que los propietarios «pueden venir a verlos y saber que están bien», creando un alberque que acoge a gatos, perros, loros, conejos y hasta canarios. Ester afirma que los animales recogidos «sufren porque no saben lo que está pasando, pero si notan nuestra energía y nuestro malestar». Ahora mismo «se ven solos y no tienen la continuidad de comida», pero añade que «peor lo están pasando los que se han quedado por detrás», mostrando la tristeza por «esos animales que, si esto se alarga, no sabemos si van a poder sobrevivir».

Al Parque Conrado Hernández llegan familias para dedicar un rato a poder acariciar, pasear y sentir el cariño de esas mascotas. Es el caso de Macu Martín, una vecina de Las Manchas. Junto con sus padres fue desalojada en un primer momento a El Fuerte. Hasta allí no ha podido llevarse a su mascota, «porque no es de bolsillo». Se trata de un perro de unos 40 kilos que no para de expresar su alegría. Macu se emociona, y es que está triste por no poder estar con él, pero a la vez contenta por ver que está bien. Fliper, como se llama su mascota, «nota todos los sentimientos», y así el mismo domingo de la erupción fue muy complicado poder sacarlo de la casa por la tensión que se respiraba en su hogar. «No fue fácil», señala Macu, «pero verlo ahora es un alivio, ya que no podía quitármelo de la cabeza».

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