Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Volcán en La Palma | Los vecinos temen otra erupción

Fuencaliente, sobre el enjambre del volcán de La Palma

El IGN registra en un día más de una decena de sismos de entre 2,6 y 3,6 grados en la escala Richter, a doce kilómetros de profundidad

Dos nuevas coladas de lava avanzan imparables en La Palma Video: Agencia Atlas | Foto: EFE

Para ver este vídeo suscríbete a La Provincia - Diario de Las Palmas o inicia sesión si ya eres suscriptor.

Dos nuevas coladas de lava avanzan imparables en La Palma Ramón Pérez

Los científicos del Instituto Geográfico Nacional atribuyen los terremotos registrados en el municipio del sur de La Palma a la recarga de magma del volcán Tajogaite. A pesar de ello, no desaparece el temor entre sus habitantes ante la posibilidad de que en su localidad pueda registrarse otra erupción.

Llegar a Fuencaliente por carretera en los últimos años no era nada fácil. Además de contar con una vía en obras desde hace una década, ahora se suma un incremento del tráfico provocado por la presencia de los servicios de emergencia y los agricultores que tienen que usar esta carretera para poder acceder por el sur a las fincas de plátanos que han quedado incomunicadas desde el Valle de Aridane.

Pero bajo su territorio se detecta otro tipo de atasco, esta vez provocado por la presión que generan los movimientos magmáticos que provocan que se siga moviendo el suelo desde hace ya tres semanas. De esta manera, en la jornada de ayer el Instituto Geográfico Nacional (IGN) detectó más de una decena entre los 2,3 y 3,6 grados en la escala Richter y a unas profundidades medias de doce kilómetros.

Los especialistas del IGN insisten en que esos sismos tienen que ver con la recarga de magma del volcán Tajogaite, pero la intranquilidad se apodera de quienes residen en este municipio.

Vanesa Cruz: «Mucha incertidumbre».

Una de esas vecinas es Vanesa Cruz. Dice vivir estos días «con mucha incertidumbre porque no sabemos que es lo que va a pasar». Lamenta la vecina del barrio de Los Canarios que «te dicen una cosa y otra, y es un poco confuso».

Ella no ha sentido los terremotos en estas casi tres semanas desde que comenzara el episodio sísmico que continuó con la erupción del volcán, aunque sí se muestra preocupada porque «vuelven otra vez y con más intensidad». Además, Vanesa recuerda que desde el Volcán de San Juan, en 1949, «hay algunas bocas aquí detrás», señalando al monte de Los Canarios, lo que la hace sentirse «más intranquila». Afirma que en el caso de producirse una boca eruptiva en Fuencaliente sería por la zona de Mendo, al norte del municipio, en el lindero con El Paso. De manera preventiva, ya cuenta con una maleta hecha en la que ha guardado la documentación médica de su hijo, un niño discapacitado de diez años, además del Libro de Familia y la ropa del menor. «Nosotros nos podemos comprar cualquier cosa, pero lo del niño y sus medicamentos es lo más importante».

Nieves Pérez, con ‘todo’ en el coche.

Otra vecina de Fuencaliente es Nieves Pérez, que tiene ya en su coche todos los recuerdos en forma de fotografías. «Todo lo demás me da igual», pero no quiere perder esos recuerdos heredados de su familia. Ella tampoco ha sentido los temblores, pero vive con cierta mezcla de miedo y tranquilidad estas jornadas.

Toda la información que reciben «nos dice que se está recargando el magma, y por eso se mueve la tierra», destaca. Sus dos hijos le preguntan constantemente sobre los volcanes, pero Nieves nos dice que, viviendo en Fuencaliente, «ya conocen todas las historias que se les puedan contar».

Carmen Rodríguez volvió a preparar una maleta.

También de Los Canarios, el principal núcleo poblacional de Fuencaliente, Carmen Rodríguez vive con pena todo lo que está pasando y vive con sentimientos encontrados de «ansiedad y tranquilidad», porque a pesar de los movimientos sísmicos cree que «en Fuencaliente no va a salir ninguna boca».

«Los temblores son porque se está recargando eso ahí abajo», señala, negando haber sentido ningún tipo de movimiento sísmico, aunque «el otro día me dio un leve mareo que me dijeron que podía estar relacionado».

Sus dos hijas están también tranquilas. «Se asustaron cuando nos dijeron que a lo mejor nos teníamos que ir», preocupadas por su gato, admite Carmen, quien preparó una maleta antes de la erupción en El Paso. «Después la deshice y al volver los temblores la he vuelto a hacer», principalmente con la ropa de sus hijas.

La documentación de sus posesiones no se preocupa, ya que «todo eso está en el Registro de la Propiedad». Tampoco se inquieta por llevarse los recuerdos, ya que «tengo todas las fotos en un disco duro que irá conmigo si tengo que salir corriendo».

Juan Ramón Rivas, con ‘Ámbar’.

En uno de los bares del centro del pueblo apura su refresco en una mañana muy calurosa Juan Ramón Rivas acompañado por . Lo acompaña en sus pies Ámbar, una perrita que no extraña a quien le interrumpir su descanso. Rivas admite su preocupación por la gente que ha perdido todo, como le ha ocurrido a conocidos y amigos.

A pesar de sus 67 años, y pese a ser fuencalentero, no vivió el Teneguía porque entonces estudiaba fuera de la Isla. «Ahora quería ver este al principio», señala, pero ha cambiado de opinión porque le ha cogido «mucha manía» por el daño que está provocando.

Durante estas semanas no ha sentido los temblores de la tierra, pero Ámbar sí. Hace unos días estaban dentro de la casa y la perra salió huyendo, «y no quería volver». Pudo comprobar tiempo después que se repitió ese episodio en dos ocasiones más, coincidiendo con algunos de los temblores registrados en el sur de la Isla.

Juan Ramón también tiene miedo a que pueda surgir un volcán en el municipio, haciendo referencia a que al principio de los enjambres sísmicos «bromeábamos sobre la posibilidad de que la erupción surgiera en la zona de El Charco o el Charco de Las Palmas, y así la lava hubiera permitido tener la unión de la carretera por esa zona de la costa», pero ahora, con lo que está sucediendo en El Paso, «se nos han quitado las ganas de bromear sobre eso», lamenta mientras sigue en la televisión del bar la última hora del avance de la lava sobre un terreno totalmente arrasado.

«Cuando nos enteramos de que había reventado el volcán se nos fue el alma al suelo», señala, pero también hace hincapié en que «tenemos que vivir sabiendo que somos volcán, pero eso no nos quieta el miedo».

El alcalde reconoce que es una situación complicada.

El alcalde de Fuencaliente, Gregorio Alonso, admite la localidad afronta una situación «muy complicada». El primer edil del sur de la Isla pone de relieve que «el enjambre está donde siempre, en la parte norte de Mendo», por lo que también aprovecha para lanzar un mensaje de tranquilidad a sus vecinos.

Desde el consistorio, señala, están al corriente de toda la información científica, y hace suya las explicaciones de los volcanólogos, que argumentan que los sismos se deben a una transferencia de magma desde donde se inició el enjambre hasta la zona de erupción. Además, señala que suelen corresponder los sismos registrados con un aumento, unas pocas horas después, de la efusividad del volcán.

El alcalde recalca que los movimientos son a gran profundidad y en la zona de Mendo, lejos de las viviendas

decoration

Aun así, Gregorio Alonso destaca que «estamos pendientes y preocupados, pero le trasladamos a los vecinos la tranquilidad de que vivimos muy pendientes de lo que está sucediendo», y advierte de que «en caso de cualquier anomalía tomaremos las medidas que sean necesarias», para insistir en que se mantiene activo el Plan de Evacuación Municipal.

Recalca que «de momento no hay nada, así que todos debemos estar tranquilos», para destacar que esos movimientos son a gran profundidad, «por lo que no hay que preocuparse», aunque reconoce que «se han sentido algunos en los últimos días» y se han detectado concentrados en la zona de Mendo, «muy lejos de las viviendas», concluye.

Compartir el artículo

stats