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Alicia Pérez: Una lucha incansable contra el cáncer de mama

Alicia Pérez, una paciente aquejada de cáncer de mama, asegura que la enfermedad la ha enseñado a valorar la vida

Alicia Pérez, en una de las sesiones de quimioterapia en el Doctor Negrín. LP/DLP

Alicia Pérez, una paciente de 58 años que reside en la capital grancanaria, fue diagnosticada de cáncer de mama en 2018. Desde ese momento, decidió emprender una incansable lucha que le ha permitido obtener muy buenos resultados. De hecho, a pesar de que la batalla aún no ha terminado y de que ha vivido momentos «muy duros», tiene muy claro que no va a tirar la toalla. «Lo más difícil es ver cómo se cae el pelo. Para mí fue como perder mi identidad, pero he aprendido a valorar la vida», destaca.

Según relata Pérez, fue a través de una autoexploración cuando notó una anomalía en uno de sus senos. «Desde que tengo edad para participar en el Programa de Diagnóstico Precoz, he acudido a hacerme las mamografías. En mi caso, entre una revisión y otra, noté una retracción en un pecho y decidí consultarlo con el médico de cabecera, quien me derivó al Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. Allí, me hicieron una biopsia y me dieron la mala noticia», recuerda.

La paciente no tiene antecedentes de cáncer de mama en su familia, lo que acentuó, aún más, su desconcierto. «Al principio cuesta mucho asimilarlo. Tuvieron que hacerme una mastectomía porque, aunque el tumor medía menos de dos centímetros, era maligno y esa era la alternativa», detalla.

Sin embargo, gracias a su actitud positiva, ha podido afrontar las vicisitudes con optimismo. «Al cabo de unos meses, pudieron reconstruirme el pecho y estuve un año medio con quimioterapia y radioterapia. Cuando terminé, comencé a seguir un tratamiento hormonal con el que aún continúo y la verdad es que me encuentro bien», señala.

Durante todo esto tiempo ha conocido a muchas personas que le han tendido una mano amiga. Las denomina «ángeles», pues le han permitido sentirse arropada y acompañada en todo momento. «Los profesionales del Negrín y de la Asociación Española Contra el Cáncer son muy grandes. Además, he coincidido con muchas personas que pasan por una situación similar y que han demostrado tener un gran corazón», valora.

Y es que, en base a sus palabras, la enfermedad la ha enseñado a apreciar «las cosas verdaderamente importantes». Además, ha encontrado en la pintura una afición que se ha convertido en su modo de vida. «No todo han sido obstáculos. También, me han pasado cosas muy bonitas y con eso me quedo», expresa con contundencia.

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