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Volcán de La Palma

La fauna local se adapta a la nueva isla baja creada por el volcán de La Palma sobre la Playa de Los Guirres

Un grupo de gaviotas se alimenta en las inmediaciones de la lava humeante que cae sobre el mar en Tazacorte

Así engulle la lava la playa de Los Guirres

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Así engulle la lava la playa de Los Guirres Verónica Pavés

La fauna local se adapta a los nuevos espacios que han sido creados por la lava del volcán de La Palma. El último en ser conquistado ha sido el de la fajana, isla baja o delta lávico que se ha formado en la Playa de Los Guirres, donde se ha filmado a un grupo de gaviotas alimentándose cerca de ella. Pese a que de ella aún emanan gases, pero especialmente vapor de agua, estas aves han decidido mantener su rutina y se han aventurado a su territorio, ahora repleto de lava. El vídeo ha sido grabado Manuel Nogales, biólogo y director Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC). En él se percibe cómo un grupo de gaviotas se alimenta en las proximidades de la isla baja creada por la lava del volcán de La Palma. Se trata en concreto de varios ejemplares de gaviota patiamarilla posadas sobre el mar mientras se alimentan de peces e invertebrados ante la fajana humeante.

Esto supone una muestra más de la capacidad de adaptación de la fauna local ante el proceso eruptivo, que ya se ha demostrado en otras ocasiones a lo largo de esta erupción. Otros animales palmeros como pequeñas aves, algunos gatos y lagartos, perros y hasta conejos continúan viviendo a menos de 900 metros del sur del volcán, sufriendo continuas lluvias de piroclastos, inhalación de cenizas y otros gases tóxicos.

Manuel Nogales se muestra algo sorprendido de que, tras esos primeros días explosivos, parezca «que se han acostumbrado» a convivir con este nuevo edificio volcánico. Más aún cuando la primera semana de la erupción la mayor parte de los animales huyó despavorida de aquella destrucción. «Obedece a un tema de territorialidad, esta zona era su territorio y no se quieren ir, es lo que se denomina como filopatría», remarca el científico, que explica que estos lugares son los más conocidos por los animales, y por tanto, el lugar donde consideran que pueden sobrevivir mejor. El nivel de costumbre que han adquirido estos animales a los rugidos del volcán es tal que, no es raro encontrar volando a menos de un kilómetro del cono llameante a algunas aves, como cuervos, halcones y búhos.

La lava alimenta la nueva isla baja.

La lava alimenta la nueva isla baja.

Otros muchos ya se aventuran a pisar las lavas semipetrificadas como si siempre hubieran formado parte de su territorio. En el transcurso de las semanas, se han visto lagartos calentándose en las partes más estáticas de las coladas y gatos aventurándose a cruzar las lavas en busca de alimento. En los últimos días se ha visto por primera vez un cernícalo posado tímidamente en una de las coladas que hasta hace dos semanas amenazaba con sepultar el barrio de La Laguna. «Nos ha sorprendido bastante», admite Nogales haciendo alusión a la rapidez con la que los animales están volviendo a pisar el medio natural. No obstante, también hay animales, como los murciélagos, que han tenido que huir de la zona debido a las continuas lluvias de piroclastos.

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