Un paciente que sufrió apendicitis denuncia el trato recibido en el Hospital Insular

El afectado ingresó en Urgencias a las 2.30 horas del 21 de noviembre y recibió el alta a las 17.50, tras ser derivado a Vithas Las Palmas sin transporte sanitario

Cristian Doria Rodríguez muestra la reclamación interpuesta en el servicio de Atención al Paciente.

Cristian Doria Rodríguez muestra la reclamación interpuesta en el servicio de Atención al Paciente. / LP/DLP

Y. M.

Cristian Doria Rodríguez, un joven de 29 años que ahora mismo reside en el barrio de La Minilla, denuncia el trato recibido en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, donde fue diagnosticado la pasada semana de apendicitis aguda. Los hechos acontecieron en la madrugada del martes, 21 de noviembre, cuando el paciente comenzó a sentir molestias en el abdomen y tuvo que trasladarse al servicio de Urgencias del citado centro capitalino. «Me sentía muy mal, casi no podía caminar, y le pedí a mi pareja que me llevara en coche hasta el hospital», cuenta. 

Según relata, ingresó en el área alrededor de las 2.30 horas. Allí le hicieron varias analíticas y le detectaron un proceso infeccioso. «Como padezco colitis ulcerosa, creyeron que esta era la causa y me inyectaron corticoides, antiinflamatorios, paracetamol y un antibiótico», anota el afectado. Tal y como asegura, esa noche el servicio de Urgencias estaba «colapsado».

Ante esta situación, tuvo que ser atendido en un pasillo durante su estancia. «Ahí pasé toda la noche y parte de la tarde. Por fin, sobre las 16.00 horas y después de insistir mucho, un médico muy amable decidió hacerme una ecografía y una radiografía del abdomen. Pasado un tiempo, me comunicaron que sufría apendicitis y que tenían que operarme», señala Rodríguez.

Quirófanos a tope

Pero ahí no acabó el problema, pues, en palabras del aquejado, «los quirófanos estaban llenos», por lo que tuvo que ser derivado al Hospital Vithas Las Palmas –un centro con el que la sanidad pública tiene concierto– para ser intervenido. «Lo peor de todo es que me dijeron que tenía que ir por mis propios medios, ya que las ambulancias estaban saturadas y la espera podría alcanzar las seis horas», dice con asombro.

«Me dijeron que las ambulancias estaban saturadas», manifiesta Cristian Doria Rodríguez

Enseguida le comunicó la noticia a su familia, y su padre y su hermana acudieron rápidamente al hospital para acompañarlo hasta el centro en el que iba a ser operado. Esta última, no dudó en presentar una reclamación en el servicio de Atención al Paciente.

En silla de ruedas a la parada de taxis

«Me dieron el alta en el Insular a las 17.50 horas y tuvieron que llevarme en silla de ruedas hasta la parada de taxis. Le dije al personal que me encontraba muy mal, pero sabía que si decidía esperar por una ambulancia me iba a sentir aún peor y preferí no arriesgarme», manifiesta el paciente, que finalmente fue intervenido «de urgencia» a las 21.00 horas en Vithas Las Palmas. Al día siguiente, pudo regresar a su casa.

A juicio de Cristian Doria Rodríguez, la asistencia que recibió en el centro de referencia del área sur de la Isla fue «nefasta». Por eso, garantiza que no dudará en presentar una nueva denuncia ante la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias desde que se recupere.

Respuesta a una indignación

«Estoy indignado y decepcionado. Si le pasara lo mismo a una persona que no cuenta con la ayuda de otras o que no dispone de medios para trasladarse, probablemente sufra una peritonitis», lamenta el joven.

Desde el Hospital Insular garantizan que el servicio de ambulancias se activa siempre que es necesario, «cuando el paciente precisa monitorización, vigilancia, tratamiento durante el traslado, o bien, no pueda desplazarse por sus propios medios o esté incapacitado». Asimismo, afirman que no consta que en los últimos días se hayan producido incidencias en el funcionamiento de los vehículos.